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28 May 2022 - 9:24 p. m.

A todos los candidatos les preocupa Venezuela

Las relaciones con Venezuela son uno de los principales temas en la agenda de política exterior. Aunque no todos los candidatos están dispuestos a reestablecer relaciones con el régimen de Nicolás Maduro, los une la preocupación por el estado de la frontera.
Para mayo de 2022, según la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, hay 1.842.390 personas venezolanas en Colombia. Esto nos coloca en el primer puesto en recepción de migrantes de Venezuela.
Para mayo de 2022, según la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, hay 1.842.390 personas venezolanas en Colombia. Esto nos coloca en el primer puesto en recepción de migrantes de Venezuela.
Foto: El Espectador

“Colombia no tiene ningún espíritu belicista, pero tenemos que actuar con un cerco diplomático, con una reacción vigorosa de la comunidad internacional. A la dictadura de Venezuela le quedan muy pocas horas”, dijo el presidente Iván Duque en febrero de 2019. En ese discurso, además, manifestaba todo su apoyo a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y parcialmente reconocido como presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela. Pasados tres años, Iván Duque se prepara para dejar la presidencia, Nicolás Maduro continúa gobernando su país y las relaciones entre Colombia y Venezuela siguen rotas.

La relación histórica con Venezuela era una de las más estratégicas y fluidas para Colombia. Pero desde el 25 de febrero de 2019, la embajada y los 15 consulados colombianos en Venezuela están cerrados por orden del presidente Duque. Así, los más de 5 millones de colombianos que viven allí no tienen acceso a servicios consulares. Colombia es el primer sitio de paso en la ruta de la mayoría de las personas que huyen de Venezuela en búsqueda de condiciones de vida dignas y seguras.

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Algunos datos sobre este asunto:

  • Antes, Venezuela era uno de los principales socios comerciales de Colombia. Mientras que, según cifras del DANE, para 2008 las exportaciones hacia ese país superaban los US$6.000 millones y representaban casi una sexta parte del total de ventas, en 2021 estas sumaron poco más de 331 millones y fueron una vigésima cuarta parte del total. Estas cifras no se traducen en que el comercio haya cesado. Mucho del comercio de las ciudades fronterizas está destinado al exterior, mediante canales informales que, por cuenta del cese de relaciones, son a menudo ilegales, pues configuran formas de tráfico.
  • Para mayo de 2022, según la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, hay 1.842.390 personas venezolanas en Colombia. Esto nos coloca en el primer puesto en recepción de migrantes de Venezuela. El gobierno saliente de Iván Duque decretó para atender la crisis humanitaria un Estatuto Temporal de Protección a migrantes venezolanos. Con él se facilita el acceso al régimen migratorio ordinario para quienes entraron al país de manera irregular. Aunque ambos Estados han cerrado las fronteras, la migración en ningún momento ha cesado. Para los habitantes de las zonas limítrofes es común la migración pendular transfronteriza, es decir, aquella en la que las personas cruzan la frontera para comprar víveres o trabajar y rápidamente la cruzan de nuevo para regresar a sus hogares.
  • Aun si los gobiernos cierran los puentes y las vías formales para pasar de un país al otro, en los 2.219 kilómetros de frontera hay incontables trochas o pasos irregulares a través de los cuales en ningún momento ha cesado la movilización de personas y mercancías. No obstante, la falta de una gestión conjunta de la frontera terrestre y fluvial colombo-venezolana configura un caldo de cultivo para la criminalidad. Según registra el portal de investigación en crimen organizado InSight Crime, los grupos armados ilegales tienen el control de las trochas, en algunos casos con anuencia de las autoridades. En estos lugares, los migrantes deben pagar altas cifras de dinero a los grupos que se disputan el control de esas trochas, entre esos las disidencias de las FARC, el ELN y grupos posdesmovilización de las AUC, como los Urabeños, que absorbieron a los Rastrojos, otro grupo que operaba en la zona, y la megabanda venezolana Tren de Aragua. Esto en parte, según el mismo portal, porque son escenarios de trata de personas y tráfico de drogas, actividades de las cuales esas organizaciones se lucran.

Aunque estos elementos presentan afecciones multidimensionales en todo el país, para la doctora Carolina Cepeda, experta en política exterior colombiana, lo que está en juego para la próxima administración es el futuro de la frontera. “No tener relaciones con Venezuela es difícil porque con ese país Colombia tiene su frontera más fluida y más grande. Hay flujos de personas, de mercancías y de interacciones sociales muy básicas. Pero la frontera es cada vez más complicada por el crecimiento de la criminalidad allí. Por eso el reto del siguiente gobierno es atender algo que no está atendido y nunca se debió desatender”.

Federico Gutiérrez es el único candidato que dice que no reestablecerá relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro, pero todos coinciden en que el problema de la frontera requiere algún tipo de interacción con el otro gobierno. Pese a esto, algunos de los candidatos persisten en reconocer a Juan Guaidó como presidente, lo cual, desde el punto de vista de Carolina Cepeda, seguramente será mal visto por Maduro, quien difícilmente accederá a cooperar.

El Espectador consultó con los seis candidatos presidenciales: ¿Retomará las relaciones con ese país?, ¿seguirá reconociendo a Juan Guaidó como presidente de Venezuela?, ¿buscará que Nicolás Maduro salga del poder? Esto encontramos en sus declaraciones o extractos de sus planes de gobierno. Los datos ofrecidos por los candidatos no están verificados y, en algunos casos, contradicen cifras oficiales.

Federico Gutiérrez

“Colombia no es indiferente ante la ruptura del orden constitucional y democrático en Venezuela. Todos vemos en las calles del país la inmensa migración de nuestros hermanos venezolanos a nuestras ciudades y municipios.

La crisis que se presenta en Venezuela demanda de toda la solidaridad de la comunidad internacional, por lo que es urgente fortalecer las acciones políticas y diplomáticas para exigir la convocatoria de elecciones presidenciales libres y transparentes, el restablecimiento del orden democrático y el fin de la dictadura.

Colombia seguirá acogiendo con sentido humanitario a los millones de migrantes venezolanos, por medio de la implementación del Estatuto Temporal de Protección para los migrantes Venezolanos. Finalmente, Colombia continuará reconociendo a la Asamblea Nacional de Venezuela como la única institución política legítima en ese país”.

Gustavo Petro

“El presidente de Colombia no tiene algún poder sobre el presidente de Venezuela y sin una autoridad formal por encima del Estado sólo tenemos tres opciones: cooperar, agredir o aislarnos. Nuestro gobierno no será uno de aislamiento ni de agresiones. Colombia será conocida como potencia mundial para la vida. Esto significa que debemos cuidarnos de las sospechas guerreristas en la región. Por lo tanto, nuestro gobierno mantendrá canales de comunicación abierta con el gobierno democráticamente elegido de Venezuela. Sobre todo, nuestro enfoque será reconocer las necesidades de los ciudadanos venezolanos, muchos que ahora son ciudadanos o por lo menos residentes de Colombia también. Una frontera tan grande, compleja y viva como la que caracteriza a la que nos une con Venezuela, no admite la ausencia de puentes de comunicación y colaboración entre nuestros dos gobiernos.

Será tarea prioritaria y urgente lograr el restablecimiento de las relaciones consulares con Venezuela, en beneficio de los colombianos en ese país y de los venezolanos en Colombia, con el objetivo siguiente, que será el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Si bien lo óptimo sería normalizar del todo nuestras interacciones bilaterales, lo sensato y tal vez lo viable, dado su deterioro actual, es empezar con lo que es más factible, es decir, lo consular, y trabajar hacia la restauración plena de relaciones, proceso que en últimas depende también del gobierno de Maduro”.

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Sergio Fajardo

“Los países compiten mejor en el mundo si se asocian de manera estrecha con su entorno, así como con otros países con los cuales tengan intereses en común. En ese sentido, y siguiendo la norma constitucional, las aproximaciones y sinergias con América Latina y el Caribe deben ocupar un lugar privilegiado en la agenda externa. Por su proximidad y dinámica fronteriza, Ecuador, Brasil, Perú, Panamá y Venezuela son nuestros aliados naturales y son socios relevantes. En lo referente a las fronteras, no pueden ser asumidas como líneas que dividen, sino que deben profundizar las zonas de integración fronteriza, como un mecanismo fundamental en la construcción nacional. La política de la buena vecindad y el establecimiento, y/o fortalecimiento, de instancias binacionales de diálogo, intercambio y cooperación serán un norte que oriente nuestras relaciones exteriores.

En la frontera se inicia la integración con los países vecinos. De ahí la necesidad de poner en marcha una institucionalidad que atienda esas realidades, sus problemas y oportunidades. Las comisiones de vecindad han jugado un rol muy importante en el diálogo entre países colindantes, sobre todo cuando incluyen la participación de autoridades y actores económicos y sociales locales. Las comisiones deben transformarse en instituciones que mantengan la participación activa de actores privados, locales, ONGs, sociedad civil y academia, complementado con la participación de una gobernanza multinivel, que incluya las cancillerías y las entidades de planeación nacional, autoridades regionales y locales, y autoridades étnicas. Para tal efecto se propone el fortalecimiento, diseño y ejecución de planes de desarrollo binacional, fondos binacionales, estructuras, regulaciones y programas transfronterizos.

Recuperar la democracia en Venezuela y la reconstrucción de su economía, por parte de todos los venezolanos, constituye una prioridad para Colombia y para la región, de manera que puedan retornar a su país y vivir dignamente. Por ello, apoyamos las iniciativas diplomáticas, bilaterales y multilaterales, para actuar de manera concertada con otros países y contribuir a la búsqueda de una salida pacífica, política y democrática en esa nación. La apertura de los consulados no da espera”.

Enrique Gómez

“Todo lo anterior [que retomará las relaciones con Venezuela, que seguirá reconociendo a Juan Guaidó y que buscará la salida de Maduro del poder] es cierto. Colombia le impuso una sanción moral a quien no tiene moral; el dictador Maduro qué moral va a tener. Entonces, nos quedamos con el gesto. La doctrina del gesto en relaciones internacionales es inútil, es peligrosa. ¿Cuál es el interés nacional? Que Colombia sea líder en el restablecimiento de la calidad de vida, el nivel de ingreso y consumo en Venezuela, porque hemos sido los principales receptores de refugiados de la dictadura venezolana. El interés nacional es el empleo en Colombia.

Entonces, debemos restablecer las relaciones en las condiciones que se pueda, porque las relaciones entre los países son como el matrimonio; son de dos, en las condiciones que ambas partes acuerden. Es prioritario el servicio consular binacional. Por una parte, 800.000 colombianos están expuestos en Venezuela y muchos de los venezolanos que vienen aquí no se logran formalizar ante las autoridades de Migración, por la inexistencia de un consulado y por la ausencia de servicios que les permitan identificarse ante el Estado colombiano. Segundo mega objetivo del restablecimiento de las relaciones: Venezuela está plagada de necesidades que podemos satisfacer. Energía eléctrica, 35 % de déficit; el gasoducto está allí en Ballenas; necesitamos el gas venezolano y nos pueden pagar con eso. ¿Qué nos pueden pagar con el gas? Todo. Zapatos, ropa, alimentos procesados, carne, energía eléctrica, entonces debemos iniciar a restablecer lo que era natural, lógico y coherente, que es una integración económica plena entre los dos países hermanos. Control de las fronteras sería la tercera prioridad, pero no podemos depender de un régimen corrupto, como el de Maduro. Por lo tanto, el restablecimiento de nuestro poder terrestre, de nuestro poder aéreo en la frontera, para asegurar que esa frontera permeable, vidriosa, hipócrita, que maneja el régimen de Maduro, no permita que se delinca en territorio colombiano desde el territorio venezolano. Esa es nuestra responsabilidad y si se logra un acuerdo de cooperación en ese sentido, bienvenido, y si no, pues no importa. Nadie puede quejarse del vecino cuando no cuida su propia casa.

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Esa sería nuestra segunda gran prioridad, la primera, como le dije, acabar con la lucha contra el narcotráfico y la segunda, claro, el restablecimiento de esas relaciones. Mientras tanto, apoyo total a la oposición, que ha sufrido de la tiranía, de la represión y de la privación de su libertad, y el sueño de que el pueblo venezolano, cuando recupere y salga de esa hambruna al que lo tiene sometido el régimen de Maduro, va con el estómago lleno a buscar precisamente el restablecimiento democrático en Venezuela”.

John Milton Rodríguez

“Los temas son delicados. Hace tres días estuve en la frontera, en Cúcuta, mirando las situaciones que suceden ahí: es dramático. Empezaría por generar un escenario de un acuerdo humanitario con países garantes para restablecer los temas comerciales con Venezuela. Lo segundo, no eliminaría ningún interlocutor. Yo pensaría en una interlocución que cada vez vaya siendo oficial, porque el problema es que un gobierno interino tiene mucha limitación para uno avanzar. En esa línea, seguiré en la insistencia de tener que restablecer esas relaciones, pero tiene que haber condiciones de seguridad de la soberanía nacional. Yo no restablecería relaciones con un gobierno dictador, que no ofrezca esas garantías.

¿Buscaría que Nicolás Maduro salga del poder?

Hay que resolver primero un problema antes que ese. A Colombia han ingresado casi dos millones de hermanos venezolanos. Se han tratado a todos como si fueran inmigrantes y eso es un error, porque ocurre que no todo el que ha entrado es inmigrante. Aquí han entrado personas inmigrantes que tienen temas de negocio, que tienen temas de familia, pero han entrado otros que son refugiados, pues vienen huyendo de un sistema dictatorial. ¿Qué significa? Yo diría que el 50 %, aproximadamente, tiene esa caracterización. Lo que yo haría es reconocer el estatus de refugiado de esas personas e invitar a la comunidad internacional a que los acoja también con Colombia. Eso generaría una presión sobre Venezuela para que vuelva a ser una democracia”.

Rodolfo Hernández

“El país tiene una deuda histórica con Venezuela, pues muchas familias colombianas lograron prosperar y tener una vida productiva cuando el vecino país tenía una moneda estable y una economía sólida; además, siempre fue nuestro mejor mercado y la economía de frontera les permitió también mejorar sus condiciones a muchos connacionales”.

“Una de las primeras tareas que debe emprender un gobierno es restablecer relaciones, al menos comerciales, con todos sus vecinos y aliados, pues, de lo contrario, es como si en la práctica se autoimpusiera un embargo comercial”.

“Restablecer, a las 4 p. m. del 7 de agosto de 2022, las relaciones diplomáticas necesarias para la búsqueda de apertura de fronteras y exportaciones para nuestros productos. Desde el primer día de gobierno las relaciones comerciales con Venezuela serán restablecidas. La normalización aumentará el número de exportaciones de productos colombianos a ese país, reactivará el turismo y se podrán adelantar proyectos de impacto regional. Venezuela es un vecino que, en medio de bloqueos, está produciendo más de un (1) millón de barriles de petróleo y necesita muchos productos que le podemos vender con todas las garantías”.

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