4 Jul 2021 - 2:00 a. m.

Bukele y el precio de volver legal el bitcóin en El Salvador

El mandatario de El Salvador augura un futuro promisorio volviendo legal la criptomoneda en el país. Aunque tiene altas cifras de aprobación local y de los simpatizantes del bitcóin, organizaciones internacionales, políticos, profesores y periodistas advierten los riesgos de la medida.
El pueblo salvadoreño de El Zonte funciona con dólar estadounidense y bitcóin.
El pueblo salvadoreño de El Zonte funciona con dólar estadounidense y bitcóin.

Los pasados 4 y 5 de junio se llevó a cabo en Miami (EE. UU.) el Bitcóin 2021, la conferencia más importante del año sobre esta criptomoneda y un evento que a priori iba a estar alejado de cualquier coyuntura política; sin embargo, a mitad de las charlas hubo un giro inesperado que alborotó y desató la euforia de los miles de fanáticos, programadores o inversionistas que asistieron: Nayib Bukele, presidente de El Salvador, anunció que tramitaría un proyecto de ley para convertirse en el primer país del mundo en adoptar el bitcóin como moneda legal. Con este hito para la economía y política mundial, se abren también numerosos desafíos y preguntas que Bukele deberá afrontar.

El mandatario, una figura de amores y odios desde su elección, está acostumbrado a la polémica y al ruido con las decisiones que toma. En esta ocasión, durante el video que se transmitió en el evento, afirmó: “A corto plazo, esto generará puestos de trabajo y ayudará a proporcionar inclusión financiera a miles de personas que están fuera de la economía formal. Y a mediano y largo plazo, esperamos que esta pequeña decisión pueda ayudarnos a empujar a la humanidad al menos un poquito en la dirección correcta”. Poco después puso en su foto de perfil de Twitter una imagen suya con ojos de rayo láser —símbolo de los amantes del bitcóin— y pasó el proyecto de ley por el Congreso que, sin mucha resistencia y saltándose el proceso habitual, lo aprobó esta semana para que entre en vigencia el 7 de septiembre.

Le puede interesar: Nayib Bukele: “A mí, nadie me da órdenes” 

Para poner en contexto, los bitcoines son una criptomoneda basada en blockchain, es decir, una tecnología en la que, según el experto en machine learning, Francesco Corea, “los datos o transacciones se almacenan en bloques encriptados que se conectan de manera secuencial con cadenas, volviendo difícil manipular su información”. Cuando se habla de minado de bitcoines, se habla de personas o máquinas que están intentando encontrar la respuesta a un problema matemático, con respuestas finitas, que da el acceso al activo. Todo este proceso consume un alto nivel de energía, más cuando las respuestas se van acabando.

Una de las características que no tiene un valor instrínseco, su precio es casi totalmente especulativo y por lo tanto volátil. De hecho, como recuerda la revista Dinero, “Ninguna moneda virtual es considerada como divisa pues no tiene respaldo de algún Banco Central en el mundo y por eso no puede utilizarse como medio de pago de una operación cambiaria”.

Lo cierto es que con cada una de sus movidas el presidente deja claro el poder que tiene, fracturando, según expertos, la democracia de El Salvador. Ignacio Arana, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carnegie Mellon especializado en América Latina, afirmó a El Espectador que Bukele no ha respetado las reglas del juego democrático, como la independencia de las instituciones del Estado. “Ha politizado a las fuerzas armadas y a la Policía, ha acosado al poder Legislativo y ha socavado la independencia del poder Judicial. Asimismo, el comportamiento del presidente atenta contra prácticas democráticas, como tratar con respeto a los opositores y respetar la libertad de prensa”, afirmó.

Le puede interesar: Pese a acusaciones de autoritarismo, casi el 90 % de los salvadoreños apoyan a Bukele

Además, consultados por El Espectador, algunos departamentos del centro de pensamiento e investigación Fusades comentaron que “varios de sus ministros resultaron incluidos en la Lista Engel de EE. UU. por participar en actos de corrupción, blanqueo de dinero y debilitamiento de las instituciones democráticas”.

¿Qué significa la decisión sobre el bitcóin? En pocas palabras, lo que pretende el mandatario es que se pueda hacer cualquier compra a través de la criptomoneda más grande del mundo, ya sea para pagar en restaurantes, mercados o servicios. Las personas podrán pagar con dólares estadounidenses —El Salvador dolarizó su economía hace 20 años— o bitcóin.

En el proyecto de ley presentado por Bukele argumenta que “aproximadamente el 70 % de la población salvadoreña no tiene acceso a servicios financieros tradicionales”. Además, el país buscará potenciar su capacidad en minería de bitcoines a través de La Geo, empresa eléctrica estatal de geotermia, con el fin de usar sus instalaciones para minar esta criptomoneda con energía renovable y limpia a través de los volcanes.

Todo un reto, teniendo en cuenta que, según un estudio de la Universidad de Cambridge, El Salvador no está entre los primeros países que más minan bitcóin en el mundo. De hecho, el mapa de la universidad estima que ni si quiera representan el 0,0 % del poder computacional invertido en el mundo para su producción. Sobre el tema, Fusades afirmó: “La evolución del precio internacional del bitcóin representa una clásica burbuja financiera, la cual ha capturado el entusiasmo de muchas personas amantes del riesgo. Estos tipos de inversión no generan gran cantidad de empleos, encarecen el costo de vida para los locales, no aumentan las exportaciones y crean problemas medioambientales. No es la mejor estrategia para el desarrollo de un país”. La implementación del bitcóin ya se hizo en El Zonte, un pequeño pueblo pesquero en la costa salvadoreña que funciona totalmente con la moneda virtual y el dólar. Bukele mostró su admiración por el lugar el pasado 8 de junio, cuando publicó en Twitter: “Ustedes demostraron que esto no es algo solo para gente rica. Quiero decir, esto es para todos (…). Ustedes son los pioneros aquí”. Y es que los defensores de la criptomoneda aseguran que la esencia de su existencia promete a las clases más bajas obtener esa voz de la que han carecido durante años por un sistema financiero dominado por las clases altas.

Le recomendamos: Los funcionarios corruptos de El Salvador, Guatemala y Honduras, según EE. UU.

En entrevista con Vice, Michael Peterson, fundador del proyecto en El Zonte, aseguró que lo que hizo posible introducir el bitcóin en la comunidad fue “ayudarla a pensar lo que es el dinero y por qué aceptan el dólar en sus tiendas. Demostramos a la comunidad que la gente pasó de vivir en condiciones difíciles a hacer transacciones en sus smartphones, a gastar de una forma más fácil de lo que lo hace la gente del primer mundo. Esto demuestra que el bitcóin es la moneda de los pobres y que realmente puede transformar sus vidas”.

Sin embargo, a Bukele empiezan a salirle obstáculos frente a la medida. Uno de ellos es la posibilidad de que aumente la brecha de desigualdad entre las personas que pueden acceder a la tecnología y las que no. De hecho, un estudio del año pasado sobre conectividad rural en América Latina y el Caribe, elaborado por Microsoft, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reveló que solo el 45 % de la población local tiene acceso a internet. Periodistas de investigación encontraron muchas inconsistencias en la propuesta de Bukele. “Empecé a escuchar el anuncio del presidente y dije: ‘No tiene sentido seguir escuchando la propuesta de ley, de dos páginas”, aseguró a El País Nelson Rauda, miembro de la redacción del periódico El Faro.

Para traer el billete de dólar desde Estados Unidos, el gobierno paga “el 100% de su valor impreso, más transporte aéreo, seguros, custodia, transporte y seguridad terrestre hacia las bóvedas, seguridad y administración de las bóvedas, distribución de ese dinero a los bancos”, aseguró en Twitter el mandatario. “Lo mismo se hará con el bitcóin, en donde el costo de operación del criptoactivo lo absorbe el gobierno, pero solo que muchísimo más barato”, precisó el gobernante.

La semana pasada, en una entrevista al podcast What Bitcoin did, Bukele reveló que los desarrolladores de Strike Wallet, son los mismos que se harán cargo del diseño de la billetera electrónica “Chivo”, creada por el gobierno, y que dará a quienes la descarguen el equivalente a 30 dólares en bitcóin, para empezar a operar ya.

Vea también: El Salvador, a la merced de Nayib Bukele

Aunque el gobierno prometió asegurar la infraestructura financiera y tecnológica para asegurar la accesibilidad, el ciudadano de a pie, los comerciantes y otros sectores de la sociedad aún se sienten inseguros y escépticos por la decisión. Víctor Sandoval, comerciante salvadoreño de papa y cebolla consultado por Elsalvador.com, afirmó: “Aquí hay gente que apenas puede leer y escribir, y menos sabrán de bitcóin. No todos tenemos acceso a la tecnología, no todos podemos comprar un teléfono inteligente y aquí hay gente que ni siquiera puede usar un teléfono; hasta para hacer una llamada le dice al hijo que se la haga y menos va a manejar cuentas de bitcóin”.

El costo económico del bitcóin

En términos económicos también hay un escepticismo importante. De hecho, el Banco Mundial ya rechazó una solicitud de ayuda por parte de El Salvador para la implementación de la medida. “Si bien el gobierno se acercó a nosotros para pedir ayuda sobre el bitcóin, esto no es algo que el Banco Mundial pueda apoyar, dadas las deficiencias medioambientales y de transparencia”, dijo un portavoz a Reuters por correo electrónico.

Por otro lado, un grupo de economistas y abogados salvadoreños, que incluye a expresidentes del Banco Central de Reserva de El Salvador, como Nicolás Martínez y Óscar Cabrera, reunió más de 3.400 firmas en Change.org para que se revoque el proyecto de ley. Los primeros puntos de la petición advierten riesgos en cuanto a la volatilidad de precios del bitcóin, la posibilidad de que se socave la estabilidad macroeconómica, el impacto del medio ambiente y la opción de que el país se convierta en un paraíso fiscal.

Consultadas por este diario, expertos de Fusades aseguran que la política de bitcóin trae efectos contrarios y expone a los ciudadanos a un riesgo cambiario. “Si el Estado absorbe este riesgo, igualmente los ciudadanos lo pagarán con sus impuestos. La medida ha generado ansiedad en la población. Un sondeo de opinión realizado por la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador encontró que el 96 % de los empresarios y el 92 % de personas no empresarias prefieren que el uso del bitcóin sea opcional y no obligatorio”, aseguraron. Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva, afirmó a Elsalvador.com que esta decisión pone además en riesgo la negociación de los US$1.300 millones que tiene el gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “El problema del presidente es que al FMI no lo va a embaucar como a los diputados de Nuevas Ideas. En el Fondo hay expertos en esto y saben obviamente los riesgos en los que se está metiendo El Salvador”.

Ahora bien, Arana afirma que si bien es una jugada riesgosa, podría terminar saliéndole bien a Bukele: “Tampoco descarto que pueda ayudar a circular el dinero de manera eficiente, conectando a la diáspora salvadoreña con el país. Creo que hay mucho por ver qué pasa desde un punto de vista financiero. A la vez, creo que es una jugada comunicacional que le ayudó a Bukele a atraer atención mundial. Bukele es extraordinariamente hábil en llamar la atención y es muy popular en su país”.

Fusades por su parte explica que la medida ha generado incertidumbre en los mercados internacionales, ya que el gobierno de El Salvador fue uno de los que más incrementó la deuda con la pandemia el año pasado, “llegando casi a un 90% del PIB, y este año la deuda pública continúa al alza. Desde la aprobación de la Ley Bitcoin el indicador de riesgo país de JP Morgan, EMBI, para El Salvador, ha pasado de 6.18 previo a la aprobación de la ley, a 7.21 al cierre de junio, más del doble que el promedio de América Latina (3.48)”.

Comparte: