En Miami, Abelardo de la Espriella se movía en el turbio mundo de los abogados del “polvo blanco”: abogados defensores costosos que ayudan a narcotraficantes latinoamericanos acusados y a otras personas a evitar sentencias severas al convertirlos en informantes o testigos del gobierno de Estados Unidos.
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Contrató a un exnarcotraficante colombiano quien, según muestran los expedientes judiciales, ayudaba a abogados del sur de Florida a conseguir ese tipo de clientes.
De la Espriella, un abogado con licencia en Colombia, viajaba con frecuencia a su país natal para reunirse con clientes involucrados en casos en Estados Unidos, entre ellos Alex Saab, un acaudalado empresario acusado de lavar millones en nombre de los líderes de Venezuela.
El mismo De la Espriella fue objeto de escrutinio por parte de fiscales federales mientras investigaban el caso por lavado de dinero de Saab, según cinco personas con conocimiento de la investigación sobre Saab.
Ahora, De la Espriella, sin experiencia política previa, será el próximo presidente de Colombia y ha prometido ayudar al gobierno de Donald Trump a intensificar una guerra regional contra los narcotraficantes, a quienes alguna vez representó.
Regresó a Colombia el año pasado, reinventándose como un candidato defensor de la ley y el orden, decidido a derrocar a la izquierda y a actuar con mano dura contra los delincuentes del país y los grupos armados de narcotraficantes. Tras recibir el respaldo del presidente Trump, ganó las elecciones en junio.
Aunque su estilo de vida fastuoso en Miami —con autos de lujo, aviones privados y trajes de diseñadores italianos— pudo haber sido financiado en parte por clientes involucrados en casos de tráfico de drogas y lavado de dinero, se comprometió a ayudar a Trump a acabar con los “narcoterroristas”, bombardear presuntas narcoembarcaciones y extraditar a los traficantes acusados.
El pasado
En respuesta a preguntas detalladas sobre las actividades de De la Espriella en Miami, su oficina presidencial dijo en un comunicado que los asuntos “fueron ampliamente discutidos durante la campaña presidencial” y que “no consideramos oportuno volver sobre ellos”.
Pero mientras De La Espriella se prepara para asumir el cargo en agosto, el líder de la oposición a quien derrotó en las elecciones, Iván Cepeda, exige respuestas sobre su trabajo y relaciones en Estados Unidos, e insta a sus seguidores a organizar una “desobediencia civil pacífica” hasta que se las brinden.
Y con su cliente más conocido, Saab, bajo custodia de las autoridades estadounidenses a la espera de juicio por cargos de actuar como agente financiero del exlíder de Venezuela, Nicolás Maduro, podrían surgir más preguntas sobre el pasado de De la Espriella.
El propio De la Espriella fue objeto de escrutinio por parte de fiscales federales en Florida y Nueva York mientras investigaban cómo los fondos ilícitos de Saab circulaban por el sistema financiero de Estados Unidos, según las cinco personas que hablaron con The New York Times. Estas personas hablaron bajo condición de anonimato para discutir un asunto político delicado.
No está claro cuál fue el enfoque exacto de esa investigación. Sin embargo, un antiguo empleado de De la Espriella, el exnarcotraficante, se declaró culpable de lavar dinero proveniente de las cuentas en el extranjero de Saab alrededor de 2017. Ese dinero, según muestran los documentos judiciales, estaba destinado a pagar a los abogados de Saab, cuyos nombres fueron censurados en los documentos, lo que no proporciona ninguna indicación de que los abogados formaran parte del complot.
De la Espriella nunca fue acusado. Su oficina se negó a responder preguntas relacionadas con Saab. En su comunicado, afirmó: “El Señor Presidente nunca fue investigado ni acusado por ninguno de los hechos que usted menciona”, y agregó: “Su ejercicio como abogado y como ciudadano ha sido absolutamente impecable”.
Legisladores republicanos, entre ellos el senador por Ohio Bernie Moreno, han dicho que fue evaluado por funcionarios estadounidenses. La representante por Florida María Elvira Salazar dijo el día de las elecciones en Colombia: “Abelardo De La Espriella no tiene ningún tipo de investigación abierta en Estados Unidos”.
El Departamento de Justicia se negó a hacer comentarios.
El asistente
Cuando De la Espriella se mudó a Miami alrededor de 2013, buscaba seguridad y un respiro de las escoltas que su arriesgado trabajo en Colombia había requerido, según amigos y aliados políticos.
Pero también había oportunidades lucrativas. De la Espriella, quien no cuenta con licencia para ejercer como abogado en Florida, abrió una oficina en Miami, contrató a abogados con licencia local y comenzó a pasar tiempo con el exnarcotraficante Jorge Luis Hernández.
Hernández era conocido por buscar clientes, y los documentos judiciales indican que trabajó como asistente legal en varios bufetes del sur de Florida. También trabajó para De la Espriella, según tres de las personas que hablaron con The Times. Un abogado de Florida, quien también habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dijo que Hernández se describía a sí mismo como el asistente de De la Espriella.
Si bien Hernández estaba profundamente involucrado en el así llamado mundo de la narcodefensa, según muestran los registros judiciales, también fue un informante por mucho tiempo para agencias federales de aplicación de la ley, incluida la Administración para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés). Según esos registros, él había admitido haber organizado envíos de drogas en lanchas rápidas desde Colombia para comandantes paramilitares de derecha antes de convertirse en informante hace décadas.
Las fuerzas paramilitares de Colombia surgieron para combatir a las guerrillas de izquierda, pero se convirtieron en un problema en sí mismas: llegaron a traficar con cocaína y cometieron atrocidades. Al inicio de su carrera, De la Espriella abogó por que se tratara a los paramilitares como actores políticos y defendió a políticos acusados de tener vínculos con esos grupos.
De la Espriella ha reconocido que conocía a Hernández, pero no ha dicho públicamente que trabajaran juntos.
Durante la campaña, su relación generó debate. Aparecieron fotos de ambos juntos, y los críticos tildaron a De la Espriella de “abogado de la mafia”, una etiqueta que él rechazó. Cepeda cuestionó su idoneidad para el cargo después de las elecciones y dijo que “Abelardo de La Espriella ha sostenido un estrecho vínculo con el paramilitar Jorge Luis Hernández Villazón”.
El cliente
De la Espriella ha dicho que Saab acudió a él en 2013 en busca de ayuda con “temas reputacionales”. Periodistas venezolanos y colombianos habían planteado dudas sobre cómo Saab, un empresario colombiano relativamente desconocido, había obtenido un contrato del gobierno venezolano por más de 150 millones de dólares para suministrar materiales para un programa de vivienda.
Ambos parecerían una pareja extraña. Mientras Saab colaboraba con las autoridades venezolanas, De la Espriella se oponía tanto a Maduro, el expresidente autoritario de Venezuela, que escribió un libro en 2018 en el que defendía su asesinato.
De la Espriella ha dicho que, cuando las autoridades estadounidenses comenzaron a investigar a Saab, lo instó a cooperar y organizó reuniones con agentes federales. Saab finalmente se negó y su familia huyó a Venezuela en 2018, después de que funcionarios colombianos afirmaran que Saab había sido advertido sobre un plan de las autoridades colombianas para arrestarlo.
De la Espriella ha dicho que cortó sus vínculos con Saab en 2019, después de que las autoridades estadounidenses lo acusaran formalmente y le impusieran sanciones; como residente permanente de Estados Unidos, no podía representar legalmente a alguien sujeto a sanciones sin licencia.
En 2020, Saab fue detenido en Cabo Verde. Antes de ser extraditado a Estados Unidos en 2021, declaró a periodistas colombianos en una entrevista que De la Espriella ya no lo representaba, pero que había sido “un gran abogado y amigo”.
Por esas fechas, el abogado de De la Espriella, radicado en Washington, se reunió con las autoridades estadounidenses para abordar la relación de su cliente en la investigación sobre Saab, según dos de las personas que hablaron con The New York Times.
Según estas personas, De la Espriella fue investigado no por ser el abogado de Saab, sino en relación con los movimientos de los fondos de Saab.
La fiscalía había acusado a Hernández de lavar más de 2,5 millones de dólares procedentes de las cuentas en el extranjero de Saab y transferirlos a cuentas en Estados Unidos, junto con un exprofesor de la Universidad de Miami, Bruce Bagley, quien fue acusado en 2019.
Según los documentos judiciales, en los que se ocultan los nombres de los abogados, las transferencias se realizaron entre 2017 y 2018 y tenían como objetivo pagar a los abogados de Saab en Estados Unidos por asesorarlo y “acompañarlo a reuniones con el gobierno de Estados Unidos”, en las que Saab proporcionó información sobre el gobierno de Maduro.
Hernández y Bagley se declararon culpables de lavado de dinero en el Distrito Sur de Nueva York. Hernández se encuentra actualmente bajo custodia de las autoridades estadounidenses por cargos de fraude no relacionados con este caso. Los abogados de Hernández y de Bagley se negaron a hacer comentarios.
Entre los conocidos de De la Espriella en Miami se encontraba un agente veterano de la DEA que había supervisado la investigación sobre Saab, según dos de las personas que hablaron con el Times. Ese agente fue posteriormente acusado en un caso de soborno no relacionado.
La fortuna
De la Espriella se ha negado a revelar cuánto le pagó Saab, pero el viejo contador de De la Espriella, Daniel Díaz de la Rocha, afirmó que el abogado no se había hecho fabulosamente rico gracias a su cliente. “Ni por asomo”, dijo en una entrevista.
A pesar de haber fundado varias empresas y de presumir en línea de un estilo de vida extravagante —un jet privado, viajes a Italia, su propia marca de ron—, De la Espriella no era extremadamente rico, señaló Díaz. Su jet privado lo compartía con otras personas, explicó Díaz. Además, dijo que había hipotecado sus casas en Miami, lo cual no habría sido necesario si hubiera contado con grandes sumas de dinero en efectivo.
De la Espriella se mudó de un departamento en una torre frente al mar a una casa en Coral Gables, un barrio acomodado de Miami, y finalmente a una mansión de más de unos 700 metros cuadrados en Pinecrest que ahora está valorada en más de 5 millones de dólares. También compró propiedades inmobiliarias en Colombia, según muestran los registros.
El contador, a quien se contactó por teléfono y quien dijo que De La Espriella no le había pedido que hablara con los periodistas, enfatizó que sus negocios eran legítimos. De la Espriella era una persona “sincera y directa” en los negocios, dijo Díaz, aunque sus emprendimientos fracasaran en su mayoría.
Sus negocios recientes en Coral Gables —un piano bar, una licorería y una heladería— cerraron o se vendieron, señaló Diaz.
“Es más un artista que un hombre de negocios”, dijo sobre De la Espriella, un cantante de ópera aficionado.
Durante su campaña presidencial, De La Espriella solía aludir a una fortuna que le permitía financiar su campaña. Pero, según Díaz, salvo por su bufete de abogados en Colombia, “perdió en prácticamente todo, excepto en el sector inmobiliario”.
El influente
Este año, De la Espriella dijo que había dejado de ejercer la abogacía hace tres años. Los colombianos que siguieron su carrera en Miami dijeron que se había convertido más bien en un influente.
Promocionó su línea de moda, De La Espriella Style, lanzó un pódcast con personalidades colombianas, publicó novelas negras y entrenó con el preparador físico de Miami que trabaja con las estrellas colombianas del reguetón J Balvin y Maluma.
En 2023 abrió el piano bar y restaurante Místico en Coral Gables junto con socios que incluían a otra celebridad musical colombiana, Silvestre Dangond, con quien lanzó Ron Defensor.
De la Espriella solía tomar el micrófono en Místico para entonar a todo pulmón clásicos italianos como “O Sole Mio”, dijo Carlos Reyes Lesmes, el barman principal, y aparecía en Místico y en su licorería, Liquor Dreams, junto a expresidentes colombianos.
En Liquor Dreams, que ya ha sido vendida a nuevos propietarios, De la Espriella solía ser el centro de atención con un cigarro y un trago en la mano.
“Todo esto se llenaba porque la gente lo quería ver a él”, dijo María Sánchez, una empleada de la licorería originaria de Colombia que afirmó haber conocido a De la Espriella desde que era niño.
El regreso
Después de que De la Espriella se naturalizara como ciudadano estadounidense en 2023, dijo que había encontrado la paz. Pero al año siguiente, empacó y se fue a Florencia con su familia, simplemente argumentando que quería que sus cuatro hijos se conectaran con su ascendencia italiana.
Amigos y colaboradores dicen que De la Espriella, quien era un crítico abierto del gobierno de izquierda de Colombia, ya había estado planeando su candidatura presidencial antes de irse de Miami.
Reapareció en Colombia el año pasado. A lo largo de la campaña, se despojó de su antigua imagen de abogado elegantemente vestido para convertirse en un populista con sombrero de paja y camiseta de fútbol.
Los entrevistadores a menudo le preguntaban por qué había cambiado su vida aparentemente perfecta en el extranjero por los peligros de la política colombiana. Su respuesta era que Dios —y el deber patriótico— lo habían llamado.
Tenía que salvar a Colombia de los narcotraficantes.
Jorge Valencia colaboró con la cobertura desde Bogotá y Genevieve Glatsky colaboró con reportería desde Barranquilla. Alain Delaquérière colaboró con la investigación.
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