23 Nov 2020 - 1:36 p. m.

Dos huracanes, una pandemia, y una crisis política, tienen en vilo a Guatemala

Guatemala no solo enfrenta una crisis sanitaria y económica. Decenas de personas salieron a las calles para pedir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei luego de que se aprobó el presupuesto para el 2021.

Redacción Mundo

Internacional

Como si no fuera suficiente con la llegada de las tormentas tropicales Eta e Iota en plena crisis sanitaria por COVID-19, Guatemala también enfrenta un crisis política que podría dejar en vilo la estabilidad del país. El sábado 21 de noviembre los guatemaltecos salieron a las calles para rechazar la aprobación del presupuesto para el 2021. Fue tal el descontento social, que la jornada de protestas dejó arrestos, heridos y un incendio dentro del Congreso de la República. Y no sólo eso, los manifestantes pidieron la renuncia del presidente Alejandro Giammattei. ¿Qué pasó?

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El Congreso, en su mayoría integrado por el oficialismo y partidos afines, aprobó el mayor presupuesto en la historia del país con casi 13.000 millones de dólares. Sin embargo, la mayoría de fondos están dirigidos a infraestructura con el sector privado y no prevé aumentar las partidas de salud ni de educación, ni tampoco las destinadas a combatir la pobreza y la desnutrición infantil.

El 59,3 % de la población de casi 17 millones de habitantes de Guatemala vive en la pobreza, y la desnutrición infantil afecta a casi el 50% de los niños menores de cinco años. “Nos indigna la pobreza, la injusticia, cómo se han robado el dinero del pueblo”, dijo Rosa de Chavarría, profesora de psicología de la universidad pública de San Marcos de Guatemala a DW.

De acuerdo con el portal Plaza Pública “al examinar la distribución del presupuesto aprobado por el Congreso, saltan a la vista asignaciones dispares. Entre varios, estos son algunos ejemplos: Los fondos para tratar el cáncer bajan a cero, y el Organismo Judicial reclama que recibirá sólo la mitad de lo solicitado. La construcción y los alimentos para el Congreso, en cambio, suben”.

Además, los legisladores que se opusieron al presupuesto señalaron que no hubo acceso al documento final para los 160 diputados, en una maratónica sesión que empezó el martes por la tarde bajo fuertes medidas de seguridad en las afueras de las instalaciones del Congreso.

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A grandes rasgos, y de acuerdo con sus críticos, este presupuesto compromete la disciplina fiscal requerida para mantener la estabilidad económica y no responde a las necesidades de los guatemaltecos. De hecho, luego de aprobarse el presupuesto, el vicepresidente de Guatemala, Guillermo Castillo, pidió al presidente Alejandro Giammattei que renuncien juntos por “el bien del país”.

“Lamentablemente, no hemos podido tener éxito en la reunión de hoy, y en consecuencia quiero dejar muy claro el planteamiento que le he hecho al presidente. Por el bien del país, que presentemos ambos nuestra renuncia al cargo él de Presidente y yo de vicepresidente de la República. Pero que lo hagamos juntos”, dijo Castillo.

Las protestas

Cientos de guatemaltecos quemaron este sábado una parte de la sede del Congreso en una protesta en la que pidieron la renuncia del presidente, Alejandro Giammattei. Las llamas en el palacio Legislativo se veían desde la calle y la Cruz Roja atendió a varias personas por intoxicación, dijo a periodistas Andrés Lemus, vocero del organismo.

Durante las protestas del sábado varios ciudadanos rechazaron y denunciaron la represión por parte de la policía. “Yo iba caminando y me agarraron, no he hecho nada, tengo mi derecho constitucional de huelga”, dijo un manifestante a la Afp. La policía capturó a casi 40 personas, entre ellos dos menores de 18 años, y casi medio centenar fueron hospitalizadas, uno de ellos en estado grave pero estable.

Por su parte, José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, instó al gobierno guatemalteco a respetar los derechos de los manifestantes.

Marcha atrás

Luego de las protestas, este lunes el Congreso de Guatemala suspendió el presupuesto para el próximo año, informó el presidente del organismo, el oficialista Allan Rodríguez.

“Con la finalidad de mantener la gobernabilidad del país y la paz social, hemos acordado suspender el trámite del presupuesto de ingresos y egresos del Estado y del Organismo Legislativo 2021”, dijo el parlamentario en un mensaje a la nación por el canal del Congreso. Sin embargo, el presidente del Congreso no se refirió a los cambios que se realizarán al mismo para su envío al presidente Alejandro Giammattei antes de diciembre como contempla la ley.

Además, la diputada de oposición, Lucrecia Hernández Mack, advirtió en un mensaje en sus redes sociales que legalmente “ni la Junta Directiva (del Congreso) ni sus bloques tienen la potestad de archivar una ley aprobada por el pleno” e instó a la población a no dejarse engañar por las autoridades parlamentarias.

Emergencias traslapadas en Guatemala

Además de la crisis política que enfrenta el país, Guatemala también se está recuperando del paso de Eta e Iota. Los huracanes causaron estragos y destrucción a su paso por Centroamérica durante los primeros 15 días de noviembre. Entre ambos causaron la muerte de 59 personas, 99 desaparecidos, 1,5 millones de afectados, 211.000 evacuados y miles de millones de dólares en pérdidas por cultivos inundados e infraestructura.

El presidente Giammattei intentó responder a la catastrófica emergencia pero recibió críticas por la falta de advertencias por las autoridades de protección civil a las poblaciones en riesgo, mientras algunas comunidades aún siguen inundadas.

No tuvo tampoco buena recepción dentro de algunos sectores la respuesta de Giammattei a un periodista que lo cuestionó por la falta de ayuda a un poblado aislado, sin comunicación y con carencia de alimentos en el norte del territorio: “Que me la pidan. Adivino no soy. Que nos lo pidan. Esta es la primera vez que me la están diciendo. Si están incomunicados, tal vez no están tan incomunicados porque lo sabe usted”.

Tomson Phiri, portavoz el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, explicó que “las continuas inundaciones en países como Guatemala, Honduras y Nicaragua afectarán la cosecha entrante, y esto ejercerá una gran presión sobre los agricultores y, aunque todavía es temprano, está bastante claro que esto extenderá la emergencia incluso hasta mediados de 2021″.

Y encima, pandemia

¿Dónde está el dinero?”, es una de las principales preguntas de los manifestantes que llegaron el sábado a exponer su rechazo a Giammattei, haciendo referencia a los fondos de emergencia para el COVID-19.

El Congreso guatemalteco añadió 2.200 millones de dólares al presupuesto de 2020 para auxiliar a la población afectada económicamente por el COVID-19, financiados con base en créditos internacionales.

Uno de los métodos de ayuda fue denominado “Bono Familia” y prometía entregar 390 dólares en tres cuotas a familias de escasos recursos, pero una evaluación de la organización no gubernamental Paraíso Desigual certificó que finalmente solo se entregarán 292 dólares en total, priorizando las ayudas para la región central del país y olvidando los departamentos con más pobreza.

“Esto es un desastre... muertos, empleados públicos y municipales, miles que no son pobres y miles que están fuera de Guatemala cobraron el ‘Bono Familia’ y el bono para la economía informal”, denunció el 16 de noviembre en sus redes sociales el legislador Carlos Barreda, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Según datos oficiales, el COVID-19 dejó casi 120.000 contagios y más de 4.000 muertos en este país de 17 millones de habitantes.

“El saneamiento y la higiene, la seguridad alimentaria, la salud y la protección, la situación en los albergues de Honduras y Guatemala están causando mucha preocupación. Varios informes señalan que hay decenas de miles de personas enfrentándose a condiciones extremas sin disponer de espacios adecuados, de medidas de prevención o de equipos de protección para COVID-19, de acceso a los servicios de higiene o de seguridad alimentaria”, advirtió la ONU.

Con información de Efe y Afp*

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