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El presidente estadounidense, Donald Trump, hospitalizado en el Centro Médico Militar Walter Reed por COVID-19, está “muy bien” y no requiere asistencia de oxígeno, explicó Sean Conley, médico de la Casa Blanca, en una rueda de prensa frente al hospital.
Conley informó que Trump no ha tenido fiebre en las últimas 24 horas, que el nivel de saturación de oxígeno del mandatario es de 96 %, y que la tos, la congestión nasal y la fatiga están mejorando, dijo el médico encargado.
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Sin embargo, pocos minutos después de la rueda de prensa, una persona familiarizada con la salud del presidente presentó un panorama completamente diferente, según informó el diario The New York Times. La fuente –bajo condición de anonimato– dijo que los signos vitales del presidente durante las últimas 24 horas "fueron muy preocupantes y las próximas 48 horas serán críticas en términos de su atención”, dijo esta persona. “Todavía no estamos en un camino claro hacia una recuperación completa”.
Ad portas de las elecciones presidenciales de Estados Unidos –que se llevarán a cabo el 3 de noviembre–los estadounidenses votarán para decidir si Trump se mantiene en la Casa Blanca o si se abrirá un nuevo periodo presidencial bajo la administración de su rival demócrata Joe Biden. Pero la campaña electoral, ya duramente afectada por la pandemia, recibió un nuevo golpe con el contagio del presidente y de un número creciente de republicanos.
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También hay incertidumbre sobre los próximos debates televisados, incluso el que está programado para este miércoles 7 de octubre en la Universidad de Utah en Salt Lake City donde participarán el vicepresidente Mike Pence, con la senadora Kamala Harris, que completa el binomio demócrata. El segundo duelo entre Trump y Biden, previsto para el 15 de octubre en Miami, dependerá de la evolución del mandatario.
Algunos observadores ya se interrogan sobre las consecuencias institucionales de un eventual impedimento para que Trump siga adelante: el vicepresidente Pence –que dio negativo en la prueba para COVID-9– tomaría las riendas del país y de la campaña republicana.
¿Hay más contagios dentro de la Casa Blanca?
La Casa Blanca está vinculada a varios contagios. Y es que la lista de allegados a Trump que fueron diagnosticas con el virus va en aumento: su esposa Melania, su asesora Hope Hicks, su jefe de campaña Bill Stepien, tres senadores republicanos y su exasesora Kellyanne Conway. Esto sin dejar de lado que tres periodistas acreditados también resultaron positivos para coronavirus.
Además, este sábado el senador Ron Johnson y Chris Christie –quien ayudó a Trump a prepararse para el debate del martes pasado contra Biden– resultaron igualmente positivos al virus.
El sábado pasado, con decenas de invitados en la Casa Blanca para la postulación de la jueza Amy Coney Barrett para la Corte Suprema, las cámaras capturaron una serie de apretones de manos y abrazos, y la mayoría de los invitados no llevaba tapabocas, una práctica evidente entre los republicanos como una señal de lealtad.
Tratamiento
Tras el anuncio de su test positivo en la madrugada del viernes, Trump tuiteó dos veces un video de 18 segundos grabado en la mansión presidencial en el que anunció que iba a ser internado, y un mensaje hacia la medianoche en el que escribió: “Pienso que todo va bien. Gracias a todos”. Según su portavoz, Kayleigh McEnany, la hospitalización debe durar unos días y es por “precaución”. También indicó que el presidente estaba recibiendo el antiviral Remdesivir.
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Sean Conley dijo el viernes que el mandatario había recibido también una dosis del cóctel de anticuerpos Regeneron, un tratamiento intravenoso que se encuentra en etapa de ensayos clínicos y no obtuvo aún luz verde de los reguladores. La hidroxicloroquina –que Trump dijo haber tomado un tiempo de forma preventiva– no forma parte de su tratamiento.
El presidente no bebe ni fuma, pero con 74 años y más de 100 kilos es considerado población de riesgo ante el coronavirus, que deja más de 207.000 muertos en Estados Unidos, el país más afectado en términos absolutos por la pandemia.
Biden sigue en campaña
La campaña de Trump se detuvo. Su equipo anunció que todos los eventos previstos serán virtuales o se postergarán temporalmente. El mandatario ha sido criticado por su manejo de la crisis sanitaria y acusado por la falta de empatía hacia las víctimas del virus, así como de enviar mensajes contradictorios sobre su gravedad, los tratamientos y las recomendaciones de los expertos para contenerlo, especialmente el uso de tapabocas.
Y mientras Trump convalece, Biden sigue con su campaña tras haber sido objeto de la mofa presidencial por cuidarse del virus. Luego de desear una “pronta recuperación” al mandatario y la primera dama, Biden, que dio negativo al virus, asomó un golpe.
“No se trata de hacerse el duro. Se trata de hacer su parte. Usar mascarilla no sólo lo protege a uno sino a quienes nos rodean”, dijo el viernes el aspirante demócrata de 77 años en un evento en Grand Rapids, en Michigan, un estado clave para llegar a la Casa Blanca.
Trump se sumó a la lista de líderes mundiales que tuvieron COVID-19, que incluye al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro; al primer ministro británico, Boris Johnson; y a la mandataria interina de Bolivia, Jeanine Áñez, entre otros.