Los bancos y las billeteras virtuales ya no son una opción, al menos no la única. Las deudas no lo permiten. Las personas, en su afán por tener con qué llevar un pan a la mesa, terminan envueltas en dinámicas peligrosas, incluso ilegales, que las ponen en una situación de mayor riesgo. Se ha escuchado de gente que llega en moto, puerta a puerta, a hacer préstamos, y que eso hace que sea más fácil cobrarles después a sus deudores. Conocen exactamente dónde viven. Pero también se sabe de algunas personas que, ligadas al mundo de la droga o el juego, se están dedicando a ello. El riesgo es perder bienes, una nevera o un televisor, pero también lotes. Incluso se ha llegado a hablar de secuestros extorsivos y de amenazas de incendios. El terror se ha esparcido por algunos barrios argentinos, mientras que persisten los reclamos contra el gobierno de Javier Milei.
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“Esto viene creciendo”, aseguró ante el medio Página 12 Luci Cavallero, socióloga y militante de Movida Ciudad: “Frente al agotamiento de sacar créditos con las billeteras virtuales, la gente acude a prestamistas barriales”. Eso siempre ha existido, pero ahora, ante la falta de liquidez total, están apareciendo unos nuevos que tienen relación con economías ilegales: “Prestar dinero se transforma en un mecanismo por el cual vos hacés trabajar dinero que obtenés de fuentes ilícitas. Ese dinero que no podría entrar al circuito legal, lo ofreces en forma de préstamo a personas que están pasando una necesidad”. Es el narcocrédito.
El portal argentino recordó el caso de una pareja que secuestró a una de sus deudoras, una empleada de una pizzería. La mantuvieron en cautiverio, bajo amenazas y con arma de fuego, y le exigieron a su marido y a sus jefes un pago de rescate que, en un primer momento, fue de 8.000 dólares. La cifra subió. Ese caso llegó a la justicia. Aunque no se pudo corroborar la conexión con el narcotráfico, hubo fuertes indicios de que así fue. Hay reportes, además, de que los prestamistas entran a la casa de la persona a quien le dan el dinero, en una forma de intimidarla a ella y a quienes viven ahí mismo. Si las tarjetas de crédito se convirtieron en un momento en la forma de comprar lo más básico para vivir, como la comida, la deuda con el banco y con plataformas digitales ya no es el único problema. Ahora también lo es la deuda informal, de la que no hay un seguimiento, pues no hay datos ni trazabilidad, y los intereses son infinitos.
La deuda de las familias creció de forma abrumadora en Argentina: de noviembre de 2024 a junio de 2026 pasó de 2,5 % a 12,8 %, cuatro veces más que la de las empresas. “El nivel de endeudamiento está en su indicador más alto desde 2010. Pero esa es una deuda con el sistema financiero”, expresó el diputado Nicolás Trotta: “El otro problema, que es mucho más grave, es el endeudamiento con las billeteras digitales, y Mercado Pago tiene un protagonismo muy marcado ahí. Ese endeudamiento se calcula que supera el 30 % en términos de morosidad”. Allí se han dado créditos a un solo clic, sin análisis financiero, con una deuda a tasas altísimas, agregó él. Entonces, se está pasando de una deuda bancaria con tasa de 180 % anual, con posibilidad de renegociación, a una billetera con tasa de hasta 1.400 % y, finalmente, al prestamista de barrio que, ligado a acciones ilícitas, como el narcotráfico, puede despojar de sus bienes a quienes les da el dinero: “Es la degradación del endeudamiento”.
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Eso puede suceder en grandes ciudades, como Buenos Aires y Rosario, pero no se asocia necesariamente a las drogas, agregó, por su parte, el periodista Ignacio Montes de Oca: “Las redes usureras de los prestamistas son muy antiguas. Algunas han sido cooptadas por el narco para blanquear dinero, pero no es un fenómeno gravitante”. Lo que sí ha percibido en el ambiente es que hay una sensación de que las promesas de una mejora económica no se han cumplido: “La sensación en la calle es que el salario está cada vez más atrasado con relación al aumento de los precios. Hay quienes sienten que no hay una mejora y que en el Gobierno no hay una idea de escucha como para arreglar el rumbo”.
En algo de eso coincidió Matías Bianchi, director de Asuntos del Sur, una organización que trabaja sobre temas de democracia y gobernanza: “La situación está muy compleja porque se empieza a resquebrajar el manto comunicacional que cubría a Milei”. Contó que el problema del endeudamiento viene desde hace tiempo sobre la mora de los pagos, pero también por las tasas usureras que cobran las plataformas digitales: “Hoy está en el centro de la discusión porque les toca directamente el bolsillo a las personas”. Tanto es así que hace apenas unos días miles de argentinos salieron a las calles a protestar para reclamar medidas frente al creciente endeudamiento de los hogares y denunciar el cierre de más de 30.000 empresas desde la llegada al poder de Milei.
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