Antes de la llegada de la pandemia Venezuela ya atravesaba por una de sus peores crisis económicas y sociales de su historia. Sin embargo, las cosas han empeorado y el país se encuentra con poca agua, gasolina y con un frágil sistema de salud que pocas esperanzas ofrece ante una propagación masiva del virus. Hasta ahora, el gobierno ha informado sobre 882 casos de contagiados y apenas 10 muertos, una cifra que podría ser mayor por la falta de transparencia del gobierno de Nicolás Maduro que denunció Human Rights Watch en su último informe sobre Venezuela, publicado hoy.
Desde hace más de un mes, de hecho, el periódico El Nacional advertía que el sistema de salud venezolano "solo puede compararse con el estado del sistema inmunológico de una persona desnutrida. Ambos son extremadamente vulnerables a cualquier enfermedad. Y esa emergencia no es nueva, porque la mayoría de la población está en muy malas condiciones. Una vez más los afectados serán los que menos tienen".
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El sistema de salud venezolano fue construido en tiempos del chavismo y durante años no ha tenido la modernización ni el seguimiento debido, dicen epidemiólogos y médicos especializados que temen un rápido contagio del virus. Incluso hace dos años, Naciones Unidas dijo que en el país había una crisis humanitaria por la escasez de medicinas, la migración del personal médico y el terrible estado de las instituciones sanitarias.
Human Rights Watch es totalmente escéptico con las cifras y las información otorgada por el gobierno venezolano. "Como consecuencia del hacinamiento en zonas populares y cárceles, así como los problemas generalizados para acceder al agua en hospitales y hogares, es probable que el nuevo coronavirus se extienda con rapidez por el país. El éxodo masivo de venezolanos, así como la actual migración de venezolanos que ingresan y salen del país producto de la pandemia, agrava el riesgo de que el virus se extienda más allá de Venezuela", señalan en su informe.
De hecho, el problema del agua es uno de los que más afecta a los médicos del país. "Una consecuencia inmediata de este problema en los hospitales es que los médicos y enfermeros no pueden lavarse las manos, algo que deben hacer antes y después de estar en contacto con cada paciente. Los trabajadores de la salud venezolanos hacen todo lo posible por mantener limpias sus manos. En un servicio de neonatología, los trabajadores se lavaban las manos con el agua condensada que caía del aire acondicionado", señala Human Rights Watch.
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En su informe la organización denuncia que un hospital hizo una reducción de servicios tan drástica "que pasó de ser una institución médica de nivel 4 a una de nivel 1; es decir, pasó de ofrecer el máximo nivel de servicios de salud a brindar apenas el mínimo. El hospital también dejó abandonado su servicio de radiología. 'Es nada más que un pasillo con una sala de espera donde no hay nadie esperando', describió un médico".
Los motivos para explicar esta incapacidad de dar cifras exactas sobre la situación sanitaria la explicó a este diario el doctor Julio Castro, infectólogo de la Universidad Central de Venezuela y director de Médicos por la Salud: “En el país hay un solo laboratorio en todo el territorio nacional capaz de realizar las pruebas PCR, que son las más confiables para confirmar la presencia del virus. Puede que, por ejemplo, en Barinas se haga una prueba, pero esta debe viajar hasta Caracas y luego ser procesada. Esto significa que el resultado puede tardar casi una semana”.
Además de afirmar que el sistema de salud venezolano ya colapsó, la organización señala que "la tasa de mortalidad de la Covid-19 es incierta y es probable que varíe según la edad, los problemas de salud preexistentes y la disponibilidad de tratamiento, entre otros factores. Es muy probable que en Venezuela la tasa de mortalidad termine siendo mayor a la media, ya que no hay capacidad para brindar atención de alta complejidad debido a la falta de equipos básicos para radiografías, análisis de laboratorio, camas de terapia intensiva y respiradores".
Según diferentes entrevistas que se le hicieron el año pasado a profesionales de la salud venezolanos, en muchos de los hospitales no hay jabón y muchas veces los servicios se ven interrumpidos por falta o cortes de agua potable. Además, una encuesta publicada por el gobierno venezolano afirma que hasta el 16 de mayo un 42% del sistema de salud sufría por falta de guantes para protegerse del virus.
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Uno de los factores que vuelve aún más vulnerable a la población venezolana es la alta tasa de pobreza. "La enfermedad también podría transmitirse con rapidez en los barrios populares y en las cárceles sobrepobladas debido a la falta de garantías básicas de salud pública y de acceso a un suministro de agua suficiente. Las condiciones de pobreza, hacinamiento habitacional y desnutrición en las que se encuentran muchos venezolanos son el ámbito ideal para que se propaguen enfermedades infecciosas", asegura Human Rights Watch.
Por último, la organización denuncia que uno de los problemas más importantes a la hora de tratar la crisis sanitaria es la persecusión a los profesionales de la salud que han criticado las medidas del gobierno. “Varios profesionales de la salud indicaron haber sido amenazados, seguidos y fotografiados, en algunos casos por agentes de inteligencia. Algunos médicos que participaron en manifestaciones indicaron que las autoridades los detuvieron y les prohibieron referirse en forma pública al estado del sistema de salud”.