
Brasil vota este domingo en la segunda vuelta presidencial, en la que se definirá si el país reelige al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana, o elige a Flávio Bolsonaro, heredero político de la derecha liderada por su padre, Jair Bolsonaro. La contienda está marcada por profundas diferencias entre ambos candidatos en materia económica, de seguridad, medio ambiente y derechos sociales.
La campaña también está atravesada por la situación judicial de Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses por su participación en una trama golpista y permanece bajo prisión domiciliaria. Flávio ha planteado la posibilidad de indultar a su padre si llega a la presidencia, mientras Lula ha recurrido al caso para cuestionar a su rival.
En la recta final de la campaña, ambos candidatos buscan ampliar sus apoyos más allá de sus bases electorales. Lula defiende la continuidad de los programas sociales, destaca su gestión económica y pone el foco en el costo de vida. Flávio, por su parte, centra su discurso en la seguridad, la reducción del gasto público y la continuidad del proyecto político de su padre.
La economía es uno de los principales puntos de contraste. Lula propone mantener los programas de apoyo al campo, los aumentos del salario mínimo y las medidas para reducir la jornada laboral, además de fortalecer la industria y aumentar la contribución de los sectores con mayores ingresos. Flávio, en cambio, plantea reducir el número de ministerios y los gastos administrativos, bajar impuestos y modificar las reglas fiscales para estimular el crecimiento y la inversión privada. En materia ambiental, Lula promete alcanzar la deforestación neta cero para 2030 y reducir las emisiones, mientras Flávio propone combatir la tala ilegal, pero también flexibilizar las licencias ambientales y acelerar proyectos mineros y de hidrocarburos.
Las diferencias también son marcadas en seguridad, justicia y política social. Lula propone fortalecer la coordinación institucional, la inteligencia y el control de armas, además de dar continuidad a los programas de vivienda, salud y educación. Flávio apuesta por endurecer las sanciones contra el crimen organizado y ampliar la capacidad penitenciaria. En cuanto a los derechos de las mujeres y de la población LGBTIQ+, Lula plantea combatir la violencia y la discriminación, aunque su programa ha sido cuestionado por la falta de medidas específicas en algunos ámbitos. Flávio propone ayudas para mujeres víctimas de violencia, pero mantiene posturas conservadoras en asuntos de género y diversidad sexual. En política exterior, Lula prioriza la integración regional y los vínculos con África y Asia, mientras Flávio busca estrechar las relaciones con Estados Unidos, Argentina e Israel, sin excluir a China ni a la Unión Europea.
Economía
Lula propone mantener el marco fiscal vigente, controlar la inflación y el gasto público, y buscar una reducción de las tasas de interés sin descuidar la estabilidad de precios. También plantea ampliar el Plan Safra que financia al sector agropecuario, mantener el aumento del salario mínimo, reducir la jornada laboral, fortalecer la industria nacional y aumentar los impuestos a los sectores más ricos, además de revisar beneficios tributarios. Su balance fiscal estima un esfuerzo de alrededor de R 240.000 millones entre 2023 y 2026 y proyecta un déficit primario cercano al 0,4 % del PIB al cierre del periodo. Su propuesta busca combinar la estabilidad de las cuentas públicas con medidas para mejorar los ingresos de los trabajadores y reducir las desigualdades económicas.
Seguridad
Propone crear un Ministerio de Seguridad Pública, sujeto a una reforma constitucional que defina las competencias de los distintos niveles de gobierno. También busca mejorar la coordinación entre la Unión, los estados y los municipios, reforzar la inteligencia, combatir las finanzas de las organizaciones criminales y fortalecer el control fronterizo. Su programa contempla destinar R 10.000 millones a equipamiento y mantener una política de control de armas y municiones. La estrategia busca fortalecer la capacidad del Estado para enfrentar el crimen organizado mediante la coordinación institucional y la investigación, además de las acciones policiales.
Justicia
Lula da Silva propone fortalecer la cooperación entre los poderes del Estado, agilizar los procedimientos para combatir el crimen organizado y mejorar la transparencia institucional, aunque su programa no contempla una reforma estructural del Poder Judicial. Entre sus prioridades están aplicar la Ley Antifacción, debilitar las finanzas de las organizaciones criminales, ampliar el uso de cámaras corporales policiales y reforzar los controles sobre la actuación de las fuerzas de seguridad. También plantea combatir el hacinamiento carcelario, fortalecer el sistema penitenciario federal y aislar a los líderes criminales para impedir que dirijan operaciones desde las prisiones, además de impulsar medidas de prevención de la reincidencia. También busca reforzar la investigación de delitos contra menores, la violencia de género, la discriminación y los crímenes de odio.
Ambiente
Su programa plantea alcanzar la deforestación neta cero para 2030 y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 59 % y un 67 % para 2035. También propone regular el mercado de carbono y movilizar recursos para impulsar actividades productivas sostenibles mediante su plan de transformación ecológica. Sin embargo, su estrategia energética combina el impulso a las fuentes renovables con nuevas inversiones en petróleo y gas. El desafío de su propuesta será conciliar las metas climáticas con la explotación de recursos naturales y las necesidades energéticas de Brasil. Su gestión legalizó el mercado de carbono en Brasil y promueve a nivel global el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF) para financiar la conservación de las selvas. Con estas acciones, el mandatario busca posicionar al país como líder de la diplomacia climática global con miras a la cumbre COP30 en Belém.
Política social
Propone continuar con el programa de vivienda Minha Casa, Minha Vida, ofrecer créditos para reformar hogares, ampliar la atención primaria en salud, unificar las historias clínicas y reducir las listas de espera, además de mantener iniciativas como Más Médicos y Farmacia Popular. En educación, busca que el 80 % de los niños alcance la alfabetización a la edad adecuada y ampliar los institutos federales. En materia de género, plantea combatir el machismo y el sexismo, mantener el Pacto de Enfrentamiento al Feminicidio, promover la autonomía económica y los derechos sexuales de las mujeres, y reducir las desigualdades salariales, con atención especial a las mujeres negras y con discapacidad. Sobre los derechos LGBTIQ+, propone incorporar la identidad de género, la orientación sexual, la raza y la clase social en las políticas públicas, así como combatir la discriminación laboral.
Política exterior
Su propuesta busca fortalecer los BRICS, el Mercosur y las relaciones con países de África, Asia y Medio Oriente. También plantea profundizar la integración regional en áreas como infraestructura, defensa, seguridad, energía y salud, así como proteger los recursos minerales estratégicos, incluidas las tierras raras. Sin embargo, este activismo convive con fuertes tensiones geopolíticas: su firme condena a la ofensiva en Gaza provocó una crisis histórica en la relación con Israel, mientras que los lazos con Estados Unidos enfrentan fricciones debido a disputas comerciales, el rechazo a despliegues militares en la región y acusaciones oficiales de injerencia política. A pesar de ello, su programa apuesta por mantener una política exterior activa y reforzar la cooperación entre países del sur global.
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Brayan Tibocha(jbw8b)•25 de octubre de 2026 – 10:19Su propuesta básica es más y más corrupción.