20 Dec 2019 - 2:00 a. m.

Invasión a Panamá: cuando a Manuel Noriega lo arrestaron con heavy metal

En el momento en el que el dictador panameño, amigo de los narcos colombianos, se vio asediado por las tropas estadounidenses que en 1989 invadieron su país con el objetivo de arrestarlo, se refugió desesperadamente en la embajada del Vaticano en Ciudad de Panamá. Para forzarlo a salir, los soldados instalaron varios parlantes alrededor del edificio y durante tres días lo atormentaron con canciones de rock.
Jesús Mesa

Jesús Mesa

Periodista

Un día como hoy hace 30 años, un 20 de diciembre de 1989, más de 27.000 soldados estadounidenses invadieron Panamá para derrocar al general Manuel Noriega, dictador del país centroamericano, reclamado por un tribunal de Miami por cargos de narcotráfico. Noriega, que en el pasado había sido colaborador de los estadounidenses, estaba contra las cuerdas. Luego de dejar caer más de 400 bombas en trece horas, durante una persecución que ocurrió en el marco de la llamada Operación Causa Justa, el brutal dictador busco refugió desesperadamente en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede, en el centro de la capital de Panamá.

Como la Nunciatura era básicamente una embajada para el Vaticano en Panamá, los soldados estadounidenses no podían expulsarlo del refugio a la fuerza. La Iglesia, por su parte, insistía en otorgarle asilo al dictador. Fue entonces cuando los militares recurrieron a un arma secreta que debía motivar al opresor a entregarse: el heavy metal.

El ejército estadounidense rodeó la legación del Vaticano durante días. La intención era buscar que Noriega saliera por sus propios medios de la Nunciatura. Una tarea que parecía difícil de entrada.

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Sin embargo, los soldados sabían que Noriega era un conocido fanático de la música clásica y la ópera. Ante este descubrimiento, los militares diseñaron un plan conocido como la Operation Nifty Package (Operación Paquete Genial), y para ella instalaron unos monumentales parlantes alrededor de la Nunciatura y los apuntaron hacia la ventana de monseñor Laboa, embajador del Vaticano en Panamá.

La emisión que se mantendría a todo volumen sería la de la radio militar de Estados Unidos para Centroamérica: Southern Command Network. Lo que hacía normalmente era reproducir las canciones que los militares pedían. Durante los primeros dos días reprodujeron una lista de canciones navideñas, tal como estaba programado. Sin embargo, el 27 de diciembre de 1989 un comando del ejército gringo llamó a la emisora y dijo que había que cambiar la lista de reproducción por algo más "sofisticado".

📷Fotografía de Manuel Noriega en una prisión estadounidense en Miami. Foto: Archivo partícular

Las tropas comenzaron a pedir canciones muy distintas a las que se escuchaban normalmente. La mayoría eran de hard rock, muy sonoras y con mensajes claros para Noriega. La serenata que recibió el dictador distaba mucho de las óperas de Verdi o de las baladas navideñas de Frank Sinatra, Ella Fitzgerald y Tony Bennett.

En lugar de los anteriores, Noriega obtuvo una lista de reproducción que incluía canciones estridentes, con potentes riffs de guitarra y solos de batería. Era la época del auge del heavy metal y el hard rock. Guns n' Roses y Metallica eran las bandas del momento, así que había catálogo para un buen rato.

De hecho, la lista de canciones fue elegida meticulosamente, primero por su relevancia en la década, pero también porque en sus letras se escondían mensajes directos al dictador. “I Fought The Law” (Yo peleé contra la ley) de The Clash, “All I Want Is You” (Todo lo que quiero es a ti) de U2, “If I Had a Rocket Launcher” (Si tuviera un lanzacohetes) de Bruce Cockburn y “Panamá” de la banda de hard rock Van Halen sonaron día y noche a través de las ventanas de la embajada vaticana.

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Fueron tres días de caos alrededor de la embajada. Los representantes de la Santa Sede manifestaron sus quejas al presidente de EE.UU. George H. W. Bush, quien aceptó pausar la tortura musical después de tres días de puro rock. El mandatario estadounidense llegó a calificar la estrategia como “infantil”, pero tampoco cuestionó su uso. Finalmente, fue tanta la presión militar, diplomática y psicológica que, el 3 de enero de 1990, el general Noriega aceptó rendirse y se entregó a las tropas de EE. UU.

Documentos estadounidenses desclasificados y publicados el martes en el portal Panama Files ratifican los datos oficialmente manejados desde entonces: 202 civiles y 314 militares muertos, la gran mayoría panameños. Extraoficialmente se habla en Panamá de entre 500 y 4.000 civiles fallecidos durante la invasión.

La operación "Paquete genial" fue la primera vez que se supo que la música se usó como estrategia de tortura psicológica. Con los años, investigaciones periodísticas revelaron que en las cárceles de Irak, durante la guerra (2003-2016) se torturaba a los prisioneros con canciones de Metallica y rondas infantilas de programas como "Barney y sus amigos". Una década después, también se supo que en Guantanamo a los presos les hacían presión psicológica con canciones del cantautor canadiense Justin Bieber.

Y en cuanto a Noriega, el general fue condenado a cuarenta años de cárcel en Estados Unidos tras su arresto. Pero no solo estuvo preso allá. También en Francia, en donde lo requerían para condenarlo por lavado de activos y narcotráfico. En el 2011, el gobierno francés autorizó su regreso a Panamá, en donde lo condenaron a otros sesenta años, que evidentemente no alcanzaría a vivir. Ahí estuvo hasta que lo trasladaron a un hospital para ser operado en el cerebro. Tal vez las décadas en prisión, o su conversión a la Iglesia adventista, o el cansancio, o todas las anteriores, hicieron que en el 2015 apareciera en televisión para pedir perdón desde la cárcel.

En 2017 su salud se deterioró tras una delicada operación cerebral en marzo de ese año. Después de la intervención, sufrió una hemorragia que obligó a los médicos del hospital Santo Tomás de Ciudad de Panamá a inducirlo a un estado de coma. Si bien luego consiguió mejorar, su condición continuó siendo reservada. Finalmente el 30 de mayo murió a los 83 años.

Y la lista de canciones, que según los historiadores, obligó a Noriega a entregarse se ha guardado para la posteridad en el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, mientras que partes de ella están disponibles en internet, denominada como la “Noriega Song List”.

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