3 Nov 2020 - 10:21 p. m.

Lo que se juega EE. UU. en las urnas, según los votantes

La crisis sanitaria por el coronavirus, el desplome de la economía, el desempleo en cifras récord, las protestas antiraciales, y las polémicas generadas por el presidente Donald Trump por el voto por correo, convirtieron la contienda electoral en un escenario de extrema polarización, como no se veía hace varias décadas en Estados Unidos.

Freddy Naranjo

Las opiniones de los participantes en esta jornada electoral del 3 de noviembre son disímiles. En algunos casos emiten fuertes expresiones en contra del candidato que no es de su preferencia, y otros consideran que se vive un momento de ‘peligro nacional’, al considerar que no solo está en juego la elección de un presidente sino la democracia misma de los Estados Unidos.
Las opiniones de los participantes en esta jornada electoral del 3 de noviembre son disímiles. En algunos casos emiten fuertes expresiones en contra del candidato que no es de su preferencia, y otros consideran que se vive un momento de ‘peligro nacional’, al considerar que no solo está en juego la elección de un presidente sino la democracia misma de los Estados Unidos.

“Todo el mundo esta muy estresado pero yo no porque creo que Joe Biden va a ganar sin problemas. Él es un candidato solido, sabe lo que hay que hacer, tiene listo un plan de Gobierno, me gusta el Obamacare. ¿Quién quiere seguir con Donald Trump?: Nadie. El presidente es egocéntrico y tiene al país polarizado”.

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Así habla Said Chad Ho, al salir sonriente de depositar su voto en pleno corazón de Manhattan, en el famoso Madison Square Garden. “Yo soy un demócrata de Nueva York, optimista porque sé que lograremos el cambio”, dice este vietnamita de 45 años de edad, y quien ha vivido más de la mitad de su vida en Estados Unidos, mientras luce una gorra con el nombre de ‘Joe’ y porta en sus manos un café que lo reanima en el lluvioso otoño de la Gran Manzana.

A pocas cuadras de allí, en otro puesto de votación también de Manhattan, Howard Babich, un estadounidense de 63 años y quien goza de retiro laboral, confiesa que su voto fue republicano: “Realmente espero que Donald Trump sea reelegido; por supuesto, tiene sus defectos y ha cometido errores. Sin embargo, sus políticas generales -con excepción del manejo del COVID-19- han tenido éxito. Por ejemplo, antes de la pandemia, teníamos un crecimiento económico muy alto como no recuerdo en mi vida. El 3,8 % del desempleo es casi increíble; está expandiendo la paz en Medio Oriente y se ha acercado a Corea del Norte, solo por mencionar algunos logros”.

Tanto Chad Ho como Babich lucen serenos, cada uno convencido de que su candidato hoy superará los 270 votos del Colegio Electoral (la mitad más uno de los 538 de su conformación total) requeridos para ganar la presidencia de Estados Unidos.

Pero, realmente la serenidad de estos dos votantes no es típica por estos días entre los estadounidenses, algunos están con los pelos de punta esperando el desenlace de esta noche cuando se esperan disturbios tras las elecciones; se trata sin duda de una de las agrias y disputadas carreras por la Casa Blanca de los últimos tiempos.

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Si bien, son varios los motivos que han exacerbado los ánimos de los estadounidenses de cara a la elección presidencial, el principal es el coronavirus que a la fecha ha cobrado alrededor de 255.000 muertos y mas de 8,6 millones de contagios en todo su territorio, el país mas afectado por la crisis sanitaria a nivel global.

“El coronavirus ha generado incertidumbre, desespero, la economía se desplomó, el desempleo reinante es aterrador, por todo eso estas elecciones son especiales, la gente tiene la esperanza de un cambio”, dice en tono preocupante Marcela Siancas, peruana que reside en Nueva York hace 27 años, y quien pese a definirse ‘democrata cien por ciento’, expresa que ella cree que Trump ganara.

“Si el resultado va a ser tan reñido, como muchos vaticinan, puede que la disputa electoral llegue a la Camara de Representantes o a la misma Corte Suprema, y en este escenario finalmente terminará favoreciendo a Trump”, agrega Siancas, quien considera que incluso, más allá del cuestionado manejo que le dio Trump al COVID-19 y la minimización de sus riesgos, “su falla mas grande ha sido revivir el racismo que en Estados Unidos era cuestión que podríamos decir del pasado; Trump está dividiendo mucho al país y esto genera tensión, violencia grave”.

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Siancas interpreta el pensamiento de muchos residentes y nativos de la primera potencia mundial, tras las consecuencias del coronavirus, que continua en constante expansión en al menos 42 estados, y donde se vio el alarmante aumento de las colas para pedir comida por la pandemia, en el país mas rico del planeta.

El verano pasado no solo fue difícil en Estados Unidos por la pandemia sino por una cadena de protestas sociales desarrolladas en varios estados, principalmente desde la muerte del afroamericano George Floyd por parte de un policía en Minneapolis, muchas de las cuales se tornaron en fuertes enfrentamientos con las autoridades, hechos desaprobados por el presidente Trump que los catalogó de anarquistas y violentos, y por los que se ratificó como el candidato de la ‘ley y el orden’, aumentando así el grado de polarización ya existente en el país.

El movimiento ‘Black Lives Matter’, BLM, (las vidas negras importan) un movimiento que ha contado con la aceptación de blancos estadounidenses y ha despertado simpatía en diferentes partes del mundo, se constituyó en el abanderado de la lucha contra la discriminación, el racismo y la violencia por motivos de raza, tras el asesinato de Floyd, y otros hombres de la población negra, una de las más afectadas por los estragos del coronavirus, junto a la de los latinos.

“Lo que queremos es que otros valoren las vidas de los negros de la misma manera que lo hacen con otras vidas”, dice Keith, un joven afroamericano, después de depositar su voto, quien agrega que, “si Trump llega a ser reelegido, el movimiento BLM se sentirá con mucha mas fuerza, además creo que ha sido una gran razón por la que gente voto anticipadamente, y está votando hoy de manera importante”.

A su vez, Dean Anderson, empleado afroamericano de una boutique en Manhattan, dice que, “creo que hoy hay mucho en juego sobre el futuro de nuestro país. América es una gran mentira, nunca ha sido el gran y brillante ejemplo de democracia del que se jacta, estamos seriamente al borde de una guerra civil por aquellos que quieren volver a los tiempos en que los negros son de su propiedad y pueden ser tratados de la manera mas ignorante y violenta”.

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Académicos han definido esta ola de protesta social como la más masiva y prolongada en tiempos recientes, especialmente motivada por el llamado sesgo racista de la policía y la discriminación laboral.

Keith -quien pidió omitir su apellido- no se equivoca, según la organización US Elections Project, cerca del 97 millones emitieron su voto anticipadamente, y en total se calcula que en esta oportunidad podrían votar mas de 150 millones de personas. En 2016 votaron 137 millones.

Con el fin de evitar aglomeraciones cuando hay un rebrote del virus, los estadounidenses han hecho uso de la posibilidad del voto anticipado en persona (early voting) o han enviado su voto por correo postal -mecanismos utilizados hace décadas- lo que en opinión de los entendidos podría generar récord de votación en medio de un escenario electoral atípico y convulso, del cual nadie se atreve a decir la última palabra sino que, por el contrario, se bajarán varias alternativas relacionadas con la posibilidad de que uno u otro candidato triunfe en la votación popular pero pierda en la sumatoria de los votos del Colegio Electoral.

Si bien la mayoría de encuestas desde hace varios meses le dan el triunfo al candidato demócrata Joe Biden, esta vez los sondeos electorales han sido manejados con cautela, luego de lo sucedido en 2016 cuando si bien, acertaron al proyectar la ventaja de la demócrata Hillary Clinton, quien finalmente sacó cerca de tres millones más que su contendiente republicano, Donald Trump, el magnate se quedó en últimas con el tiquete a la Casa Blanca por cuenta de los votos electorales. Cosas de la llamada ‘democracia indirecta’, mecanismo electoral que hace parte de la Constitución estadounidense.

En medio de este coctel explosivo por la peste, los negros reivindicando sus derechos en las calles, la desinformación mediática, el mas caótico debate presidencial de la historia, el desempleo disparado en medio de una caída económica como no se veía desde la gran depresión, el propio presidente Trump ha agregado más leña al fuego varias veces, levantando polvaredas tanto entre seguidores como contradictores, como cuando sugirió aplazar las elecciones, luego al desestimar el voto por correo al no confiar en este sistema porque “podría llevar al fraude”, y para rematar, sus polémicas declaraciones de no garantizar una transferencia pacífica del poder si llegaba a perder.

“Es solo una estrategia más para manipular y no reconocer las elecciones”, contesto el candidato Biden.

En el caso del voto por correo, Trump rechazó la decisión autónoma de los Estados de enviar millones de votos a los ciudadanos, al cuestionar la capacidad de la empresa postal: “El país no puede tener todas las votaciones por correo, será la elección amañada más grande de la historia”, señaló Trump vía Twitter.

Y la puesta en duda de la entrega del poder en caso de no ser reelegido ha desatado un debate mayor, pues algunos expertos consideran que con este tipo de mensajes, el presidente Trump desafía el orden institucional y las leyes de Estados Unidos, algo insólito y sin precedentes en la historia política de este país.

Ante la reiterada pregunta de un periodista de CBS sobre esa negativa a salir de la Casa Blanca en caso de que los votos le sean adversos, el primer mandatario estadounidense manifestó: “No, no voy a decir simplemente sí, y tampoco voy a decir que no”.

“Dudo seriamente si renunciará al poder con mucha facilidad, empiezo a creer que nos enfrentamos al fin de los tiempos como se describe en el libro del Apocalipsis”; “No importa si pierde y no entrega el poder fácilmente, el sistema lo eliminará. No hay duda que, como siempre lo hace, gritará, llorará, mentirá, tuiteará y exigirá todo el tiempo que pueda”; “Dudo de que Trump se niegue a dejar el cargo si pierde, hace muchas amenazas pero retrocede cuando el rechazo es difícil”, fueron algunas respuestas de votantes cuando se les abordo sobre la posibilidad del candidato republicano de aferrarse al poder.

Así en medio de este incierto panorama llegan los estadounidenses a las urnas en este martes frio. De ahí que no es de extrañar las reacciones cuando se les pregunta sobre lo que está en juego hoy y cómo prevén los resultados esta noche.

Son votantes en diferentes puntos de Nueva York y New Jersey, algunos acaban de depositar el sufragio y no esconden su temor frente al escenario actual y, en especial, en caso que haya mínima diferencia de votos entre los candidatos.

Desde las toldas rojas -las que representan al partido Republicano- se escuchan voces decir que, “está en juego nuestra libertad y la libertad estadounidense, espero que Trump sea reelegido y nos salve de la tiranía, del movimiento de izquierda radical. Creo que Trump ganará, pero la izquierda tratará de hacer trampa. Oro para que Dios intervenga y nos salve de estas personas malvadas que quieren destruir nuestro país”.

Mientras que otro animado votante afirmó: “Confío plenamente en Trump y que será reelegido, necesitamos que la economía vuelva a brillar como antes de la pandemia y solo él lo conseguirá; él no ataca a los inmigrantes, ataca a los criminales. Trump va a ganar porque tiene su base firme y creo incluso la aumentará porque los latinos también lo estamos apoyando, Biden está muy viejo, no ha tenido una participación sobresaliente en casi medio siglo de vida pública, y que tal su hijo Hunter haciendo cabildeo a favor de una empresa de gas de Ucrania, eso sí no lo difunden mucho los medios”.

Históricamente Nueva York es un estado azul, es decir, de preferencia por el partido demócrata, paradójicamente el lugar donde nació Donald Trump y desde el que creó su emporio empresarial, y eso es fácil de percibir en el diálogo con los ciudadanos en la calle: “Tengo la sensación de que Biden va a ganar, estamos en la misma página sobre la igualdad, el mejoramiento para todos, no a la división, el medio ambiente y mucho más. No me preocupa su edad, tiene mejor salud que Trump. Veo seriamente a Trump afectado porque no ha atraído a nadie fuera de su base y es muy impopular, ¡Que tal atreverse a decir que venció la pandemia!, ¡Qé tono más sordo!”.

Otro votante, de 48 años de edad, quien se describió como consultor en seguridad alimentaria, pero solo atinó a decir que se llama Evan, detalla según él, las serias implicaciones que tiene la confirmación por parte del senado el nombramiento de Amy Conney Barrett, como jueza de la Corte Suprema de Justicia, al compartir con el presidente Trump, puntos de vista relacionados con la inmigración, Obamacare, aborto, la segunda enmienda, y al inclinar la balanza en esta Corte hacia la derecha, en una relación de 6-3, hecho que también ha sido de gran debate en Estados Unidos por llevarse a pocos días de la elección presidencial, y por las implicaciones que conllevan sus decisiones cuyos efectos se sentirán quizás durante décadas.

“Aquí hoy está en juego no solo el destino de Estados Unidos sino de todo el planeta; si Biden no gana, estamos condenados, si los demócratas no obtienen el control del Senado, estaremos estancados en este país, ya sabemos como actuará la Corte Suprema de Justicia de mayoría ultraconservadora”.

Otros simpatizantes del expresidente Barack Obama aluden que, “espero que una mayor parte del país quiera la paz en lugar de la ira, por eso voté por Biden, si Trump es reelegido millones de estadounidenses no tendrán ni seguro medico ni beneficios de seguridad social. No es exagerado decir que podría haber una guerra civil y más muertes por COVID-19”.

Mientras que para otro votante residente en Weehawken, un pequeño municipio de Nueva Jersey, cercano a Manhattan, “realmente no puedo decir que está en juego en esta elección, quizás Rusia pirateó los datos de los votantes para causar confusión y desconfianza. ¿Quizás algunos terroristas estadounidenses blancos de derecha disparen a algunas personas? Ya hay señales de esto en varios Estados. Lo que sabemos es que los hackers rusos vuelven a estar activos. Los terroristas podrían atacar en cualquier sitio”.

Por su parte, para Leonardo Cassara, metafísico, conocido profesionalmente en Queens y otros condados de Nueva York como lector de tarot intuitivo, sostiene que, “desde mi perspectiva intuitiva hay una energía oscura que está siendo traída a nuestra conciencia, la maldad del mundo que siempre ha estado allí, y aunque no veo a Joe Biden como la representación del cien por ciento de la luz verdadera, todavía lo veo como el que necesita ser elegido simplemente para erradicar el mal oscuro representado por Donald Trump”.

Mientras que para Anetta Williams, afroamericana, quien dice que hoy se resguardara temprano en su casa porque ella no duda de que se presentarán disturbios civiles, “lo que está en juego hoy es el alma de los Estados Unidos, los derechos de las minorías, las mujeres, los negros, los gays, nuestra salud y atención médica, espero que Trump pierda al menos por un 10 por ciento”.

Finalmente, otro votante sentencia: “hay mucho en juego, pero no espero que las cosas cambien mucho. Los problemas que permitieron a alguien como Donald Trump ascender a la presidencia tardarán años sino décadas en desarrollarse”.

Y así, las opiniones de los participantes en esta jornada electoral del 3 de noviembre son disímiles. En algunos casos emiten fuertes expresiones en contra del candidato que no es de su preferencia, y otros consideran que se vive un momento de ‘peligro nacional’, al considerar que no solo está en juego la elección de un presidente sino la democracia misma de los Estados Unidos.

Los candidatos y sus fórmulas presidenciales, la demócrata, Kamala Harris, y el vicepresidente republicano Mike Pence, concluyen una dura campaña electoral, en la que en los últimos días le apostaron especialmente a aquellos Estados llamados swing o pendulares porque no están definidos como rojos o azules. En ellos no se presenta una tendencia histórica clara de apoyo a uno u otro de los principales partidos estadounidenses, entre otros, Arizona, Florida, Georgia, Iowa, Michigan, Minnesota, Carolina del Norte, Nevada, Pennsylvania y Wisconsin, los cuales sin duda, podrían definir quién ocupará el despacho Oval los próximos cuatro años.

En medio de la pandemia y el panorama agitado, Biden y Trump recorrieron el país y enfilaron baterías con diferentes campañas (en idioma español) para lograr el apoyo de los votantes latinos, que suman más de 60 millones en total, de los cuales 32 millones están habilitados para votar hoy, constituyéndose en el segundo mayor grupo de votantes (después de los blancos), con el 13 por ciento del electorado, cifra superior de la afroamericana (12,5 por ciento), y muy encima de la asiática (4,7 por ciento).

No obstante, mientras en la comunidad latina, con preferencias electorales diferentes según la ubicación de los Estados, es mas abstencionista, los afroamericanos son un electorado considerado abrumadoramente demócrata y disciplinado para votar.

Debido a la alta votación por correo que se originó en esta oportunidad, no pocos consideran que es probable que esta misma noche no se conozca el nombre del ganador de la contienda electoral, lo que podría aumentar la incertidumbre y la polarización, y lo que ha llevado también -según explica Richard Pildes, académico constitucional de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York- a que las dos campañas alisten artillerías en caso de que se llegase a requerir reconteo de votos o impugnación de los resultados, originándose una crisis electoral.

Solo es el planteamiento de un escenario que puede ser factible o no, pero de lo que no duda Pildes es que si el candidato que lleve la ventaja esta noche de las elecciones termina por perder mas adelante, allí si se incrementarán las sospechas, las teorías de conspiración y la polarización y la situación en las calles podría ser delicada.

¿El coronavirus decidirá las elecciones? ¿Llegará pronto la vacuna anunciada por Trump? ¿Reconocerá Trump el triunfo de Biden si esto sucede? ¿Volverán los Estados péndulo a inclinar la balanza en la definición del nuevo presidente como en 2016? ¿Qué pasará con la lucha antiracista del Black Lives Matter? Interrogantes a pocas horas de que se baje el telón electoral 2020.

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