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Desde que la iglesia Riverside de Harlem, en el norte de Manhattan, abrió sus puertas en la década de 1930, ha sido un centro de defensa comunitario y progresista al que acudieron personalidades como el fallecido expresidente cubano Fidel Castro.
Díaz-Canel, quien asumió la presidencia de Cuba en abril, debutó ayer en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, en una primera visita a Estados Unidos donde proclamó seguir el ideario de Castro.
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El mandatario no pasó por alto su visita a esta legendaria iglesia en la que se han protestado guerras, defendido derechos civiles, acogido a personas con perspectivas diferentes y luchado por causas como el desarme nuclear.
Allí también estuvo Martin Luther King, quien pronunció desde el púlpito su histórico discurso contra de la guerra de Vietnam en abril de 1967, un año antes de su asesinato, y se dio también la bienvenida al entonces presidente y luchador por derechos humanos Nelson Mandela, en la década de 1990, en su primera visita a EE.UU. tras salir de la prisión en su natal Sudáfrica.
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Ayer por la noche acudieron Díaz-Canel y Maduro y, según un grupo de medios de comunicación, Maduro dijo compartir con el presidente de Cuba el haber sido "víctimas de una gran agresión imperialista, pero hoy puedo decirlo: la Revolución Bolivariana de Venezuela está de pie, está viva y está victoriosa".
"Hasta la victoria siempre, Nueva York», apuntilló Maduro en la iglesia de Riverside.