Luchadora, ingeniosa y de espíritu inquebrantable. La voz de Delia Cecilia Giovanola, reconocida activista argentina y una de las doce fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, se apagó este lunes en Buenos Aires a los 96 años. Era la última de las cofundadoras de esta organización dedicada a la búsqueda de niños secuestrados durante la dictadura cívico militar argentina que permanecía con vida, y una de las pocas que, tras casi 40 años de lágrimas y persistencia, pudo cumplir el sueño de reencontrarse con su nieto. Desde la organización, las actuales integrantes expresaron una profunda tristeza por su partida.
“Llena de vitalidad y de entusiasmo hasta el último suspiro, graciosa, irónica, espontánea, de convicciones firmes, vecina ilustre de San Martín, Delia era una de las últimas Abuelas fundadoras que quedaba. ‘La vida me dio y me sacó, me castigó, pero fui feliz’, repetía. A esta institución, Delia le dio todo. Todavía no caemos en la cuenta de que ya no está, pero el vacío que se siente es enorme. Se ha ido una mujer luchadora, militante de la memoria, la verdad, la justicia y la alegría. ¡Hasta siempre, querida Delia!”, publicó la asociación en un comunicado.
La historia de Giovanola es tan impactante y emotiva como su lucha por encontrar a los bebés separados de sus madres durante la dictadura argentina. Ella misma había sido una víctima de este crimen. Nació en la ciudad de La Plata en 1926 y se dedicó a la docencia. En 1946 se casó con su novio de siempre, Jorge Narciso Ogando, con quien concibió a Jorge Oscar Ogando. En 1963, Ogando murió. Giovanola, para mantener su hogar, estudió bibliotecología, una profesión que ejerció en San Martín. Gracias a su trabajo como docente, su hijo conoció a su futura esposa, Stella Maris Montesano, quien fue estudiante de Giovanola.
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La joven pareja de Ogando y Maris era militante de la guerrilla de la Fracción Roja del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP). Ambos fueron secuestrados en octubre de 1976, cuando Maris tenía ocho meses de embarazo de su segundo hijo, Diego Martín. La abuela Giovanola se hizo cargo de inmediato de su primera nieta, Virginia. Maris dio a luz en diciembre, pero fue despojada de su bebé y llevada al Pozo de Quilmes, un centro clandestino de detención para las madres durante la dictadura.
Un año después de la desaparición de su hijo y su esposa, Giovanola se jubiló e hizo parte del grupo fundador de las Abuelas de Plaza de Mayo, una asociación que se fijó la meta de buscar a los bebés arrebatados del seno de sus madres para reunificar a las familias. Ninguna de las integrantes imaginaba que su lucha iba a ser tan intensa y larga.
“Cada vez que veía un chiquito, lo seguía con la vista pensando, ¿será mi nieto?”, contaba Giovanola durante el juicio por delitos de lesa humanidad en el Pozo de Quilmes que tuvo lugar en 2021.
La búsqueda continuó por décadas. Delia Giovanola, en medio de esta, se hizo famosa por una pancarta que le dio la vuelta al mundo, en la que se leía: “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”. Para antes de que la fotografiaran a ella con su icónico lema pintado en un pedazo de cartón, nadie le estaba prestando atención a la lucha de las Abuelas de la Plaza de Mayo.
Cuando Virgina, su primera nieta, cumplió 18 años, Giovanola encontró la ayuda que necesitaba para revitalizar su agónica búsqueda. Ella se sumó a su lucha, pero esta la sobrepasó y entró en depresión. Se quitó la vida a los 38 años. Fue otro golpe muy fuerte para Giovanola. Pasaron cuatro años para que la vida por fin le sonriera: en noviembre de 2015, luego de 38 años, Diego Martín apareció.
“¡Te encontré!”, le dijo Giovanola por teléfono.
Fue el nieto 118 recuperado por las Abuelas, que estima en 400 los niños robados durante la dictadura. Otros 12 aparecieron desde entonces y ella, al igual que otras abuelas, siguió acompañando cada reencuentro. La misión de Giovanola, sin embargo, no está terminada. Quienes han integrado la asociación a lo largo de los años reconocen que, aunque su deseo personal se cumplió, ella esperaba justicia y verdad sobre esta historia.
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