9 Jun 2021 - 5:28 p. m.

Pelotón de fusilamiento y cámara de gas: días del futuro pasado en EE. UU.

Carolina del Sur quiere restablecer el pelotón de fusilamiento y ahora Arizona busca reimplantar el uso del gas Zyklon-B para ejecuciones carcelarias, el mismo producto usado por los nazis para matar a millones.
Algunos estados de EE. UU. buscan formas alternativas de aplicar la pena de muerte, ante la falta de insumos para la inyección letal. Arizona busca reactivar la cámara de gas mientras que Carolina del Sur autoriza el pelotón de fusilamiento. / Archivo
Algunos estados de EE. UU. buscan formas alternativas de aplicar la pena de muerte, ante la falta de insumos para la inyección letal. Arizona busca reactivar la cámara de gas mientras que Carolina del Sur autoriza el pelotón de fusilamiento. / Archivo

Hasta abril de 2021, 108 países habían abolido la pena de muerte para todos los delitos y 144 la han quitaron en la ley o en la práctica, según el último reporte de Amnistía Internacional (AI). Estados Unidos, sin embargo, estableció durante la administración de Donald Trump un récord de ejecuciones. Con Joe Biden se espera que esto disminuya, pues apoya la eliminación de la pena de muerte a nivel federal.

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A pesar de la negativa del nuevo presidente a apoyar la pena capital, al igual que el rechazo creciente entre los estadounidenses, hay varios estados que se niegan a abolir esta condena y, al contrario, buscan la manera de retomar antiguas formas de ejecución. Son 27 estados de Estados Unidos donde la pena de muerte es legal.

Gas usado por los nazis

Arizona está buscando reactivar la ejecución en cámara de gas, usando el temido Zyklon B, un compuesto químico mortal utilizado por los nazis durante el Holocausto. De acuerdo con el periódico The Guardian, hay documentos internos del Departamento de Justicia en donde se plantea esta opción.

Según el periódico inglés, desde el año 2020 se habla de pruebas para usar cámaras de gas, y hablan específicamente de la prisión de Florence, en donde ya existía una cámara de estas pero fuera de servicio. The Guardian señaló que el Departamento de Prisiones de Arizona ha invertido dinero en reactivar la cámara de gas.

¿Qué es el Zyklon-B?

El Zyklon-B nació antes de la II Guerra Mundial como un pesticida. Entonces se usaba como una herramienta para deshacerse de insectos en grandes edificios o fábricas; olía a almendras amargas y a mazapán. Sin embargo, terminó usándose en las cámaras de exterminio de los campos de concentración nazis.

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“Los nazis buscaban constantemente formas de exterminio más eficientes. En septiembre de 1941, en el campo de Auschwitz se realizaron experimentos con Zyklon-Ben los que se gaseó a unos 600 prisioneros de guerra soviéticos y a 250 enfermos. Sus gránulos se convertían en un gas mortal al entrar en contacto con el aire. Se demostró que era el método de gaseo más rápido y se seleccionó como medio para realizar masacres en Auschwitz”, explica la versión digital del US Holocaust Memorial Museum.

Durante el juicio de Oskar Groning, alemán de 93 años conocido como el “Contable de Auschwitz” un médico describió cómo funcionaba este gas. Sven Anders, médico forense de la Universidad de Hamburgo explicó que el Zyklon-B mataba con “un dolor extremo, convulsiones violentas, atacaba el cerebro y producía un ataque cardíaco en cuestión de segundos”.

De acuerdo con The Guardian, Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información sobre la pena de muerte, aseguró que el protocolo de Arizona designa el cianuro de sodio, y no de hidrógeno, como el gas letal que se utilizará para las ejecuciones. Pero estos documentos, dijo, sugieren que si el Estado “no puede conseguir drogas de inyección letal, entonces nos estamos preparando para llevar a cabo las ejecuciones con gas cianuro”. Y agregó: “La cuestión es si en el siglo XXI es apropiado que cualquier estado de Estados Unidos ejecute a los presos con gas cianuro”.

Pelotón de fusilamiento

No es la única polémica. Hace apenas unas semanas, Carolina del Sur anunciaba que, ante la escasez de medicamentos para aplicar la inyección letal, aprobaba la reactivación de los pelotones de fusilamiento. Desde 2013, diversos Estados del país enfrentan dificultades para realizar ejecuciones debido a que no había stock de fármacos; Arkansas, Ohio, Misuri, Georgia, California y Texas debieron suspender las penas.

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Carolina del Sur, que desde hacía diez años no podía ejecutar a ningún condenado a muerte por esa escasez, anunció hace dos semanas que volvería la ejecución por pelotón de fusilamiento. Así quedó aprobado en un proyecto de ley de la Cámara de Representantes de ese estado. En él queda claro que el condenado podrá elegir entre silla eléctrica o pelotón de fusilamiento.

Los republicanos se declararon muy conformes con el proyecto, incluido el gobernador Henry McMaster, pues consideran que es una forma de enfrentar la negativa de las compañías farmacéuticas de vender las drogas usadas para la inyección letal.

  • Algunos datos
  • Estados que tienen pena capital por pelotón de fusilamiento: Misisipi, Oklahoma y Utah.
  • Por gas letal: Oklahoma, Mississippi y Alabama, que utilizan nitrógeno para la muerte por hipoxia o falta de oxígeno cerebral.
  • En 1999, 34 de los 38 estados donde existía la pena de muerte la autorizaban solo con inyección letal.
  • Silla eléctrica: Nebraska fue hasta 2002 el único estado que mantenía la silla eléctrica; otros la tenían como una “opción”, pero no la usaban. En 2008 se hace la última ejecución por este método. Segúnd datos de la prensa estadounidense, 4,461 presos murieron en la silla eléctrica.

Pena capital en EE. UU.

esta es una práctica que llevaron los europeos a Estados Unidos. La primera ejecución registrada en las 13 colonias de los Estados Unidos, controladas por los británicos, fue la de George Kendall, a quien se le acusó de ser un espía para los españoles.

Después de la época colonial, los padres fundadores de la patria fueron ambivalentes sobre la pena capital. Algunos abrazaron el principio de Montesquieu y señalaron que un castigo que fuera más allá de lo necesario era tiránico. Pero los límites sobre qué era cruel solo se establecieron hasta un siglo después de la ratificación de la Constitución. Los estados han reformado, abolido o reactivado este castigo desde entonces. Los defensores de la pena de muerte dicen que es una herramienta importante para preservar la ley y el orden, pues disuade el crimen y cuesta menos que la cadena perpetua. Pero esto no está demostrado.

De hecho, “no hay pruebas creíbles de que la pena de muerte disuada del crimen de manera más eficaz que las largas penas de prisión. Los estados que tienen leyes de pena de muerte no tienen tasas de criminalidad o homicidios más bajas que los estados que no las tienen. Y los estados que han abolido la pena capital no muestran cambios significativos en las tasas de criminalidad o homicidio”, según la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.

Durante el gobierno de Donald Trump, el fiscal William Barr anunció que se retomaría la pena de muerte a nivel federal, tras décadas sin usarla. El objetivo, explicó en 2018 Barr era “traer justicia a las víctimas de los crímenes más horribles”.

Las ejecuciones, que no se practican a nivel federal desde 2003, se llevarán a cabo en diciembre de este año y enero de 2020, según dijo entonces el fiscal.

El Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte en 1976 y eso ha permitido a los estados más conservadores del sur de EE. UU., como Alabama y Misisipi, implementar este castigo. El Congreso de EE.UU. aprobó en 1988 una ley que permitía ejecutar a muerte a algunas de las personas condenadas por delitos de drogas.

En 2019 hubo 25 ejecuciones en Estados Unidos, todas ellas llevadas a cabo por autoridades estatales para personas condenadas por cargos también estatales y no federales.

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