Rafael Grossi ha liderado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que forma parte del sistema de las Naciones Unidas, desde 2019. Su dirección ha sido testigo de la invasión de Ucrania por parte de la potencia nuclear que es Rusia.
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Durante la guerra, que cumplió cuatro años esta semana, la central nuclear de Zaporiyia, la más importante de Europa, y lo que queda de Chernóbil han estado bajo asedio militar. Eso le preocupa más que el uso de armas nucleares en ese contexto.
También, ha participado de los esfuerzos por restablecer un acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán, conversaciones que continúan esta semana y a las que él asistirá.
Es consciente de que la ONU, a raíz de su inoperancia frente a lo que ocurre, por ejemplo, en Ucrania y Gaza, ha perdido respeto y credibilidad internacional. Ahora quiere liderarla.
El experimentado diplomático ha sido postulado por el gobierno de su país, Argentina, como secretario general, para suceder a António Guterres, que debe haber dejado el cargo para 2027.
En esta entrevista con El Espectador, durante su paso por Colombia, en donde participó de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, contó por qué debe ser elegido.
Esta fue la conversación.
Usted ha venido en una visita oficial a nuestro país para seguir fortaleciendo la cooperación entre Colombia y el organismo en temas como la agricultura. Cuéntenos brevemente cuál es la relación entre el agro, la productividad y la energía atómica.
Hemos firmado una serie de acuerdos porque la ciencia, la tecnología y las aplicaciones nucleares van mucho más allá de la estricta consideración de la energía nuclear. Y en el caso de Colombia, por ejemplo, estamos trabajando muy bien en un área que no mencionaste, pero que también es muy importante: la oncología. La medicina nuclear, la radioterapia, todo eso es una actividad 100 % nuclear, y el Organismo Internacional de Energía Atómica está asistiendo a Colombia, al Instituto del Cáncer y a otros institutos y hospitales, transfiriendo tecnología y dando capacitación.
En materia agropecuaria, estuvimos con la ministra de Agricultura porque a través de tecnologías nucleares es mucho lo que se puede hacer, como el desarrollo de cultivos resistentes a la sequía, al calor y a las pestes. Por ejemplo, la utilización de la tecnología de la esterilización de insectos para controlar pandemias o plagas; la utilización de la radiación gama para la irradiación de alimentos y proteger su vida útil.
También hemos firmado acuerdos muy importantes en materia de protección del medio ambiente y en particular del medio ambiente marino. Colombia cuenta con un instituto, el Invemar, que es un instituto de referencia a nivel nacional, regional e internacional, con el cual el OIEA trabaja en un área que se denomina hidrología isotópica, es decir, la capacidad de, a través de tecnología nuclear, determinar la composición y otras características fundamentales del agua. Eso nos permite su racional uso y su gestión en términos económicos y también de salud humana.
De modo que hay un abanico de actividades de directo impacto social y económico, en el cual la tecnología nuclear tiene una contribución muy importante que dar.
Además, Colombia, como muchos países en el mundo, quiere dar sus primeros pasos hacia la energía nuclear. A raíz del calentamiento global, de la seguridad energética como una clave, de la necesidad de tener una matriz que no genere emisiones de dióxido de carbono, hace falta potenciar las energías renovables, pero con ellas no alcanza, y hace falta tener energías de base muy estables como la energía nuclear. Por eso muchos países en el mundo se están volcando a la energía nuclear, y también es el caso en Latinoamérica. Por lo tanto, estamos trabajando con el sector nuclear colombiano para darle el apoyo necesario.
Esta semana se cumplen cuatro años de la guerra en Ucrania. ¿Para usted cuál ha sido el precedente más grave que se ha sentado con esta guerra?
Desde sus inicios esta guerra tuvo un componente nuclear muy importante e inquietante, porque fue ocupada la central nuclear de Zaporiyia, la más importante en Europa, con seis reactores de 1000 MW de capacidad instalada cada uno de ellos. También fue ocupada la central de Chernóbil, aquella que tuvo un accidente hace casi 40 años. Allí el Organismo Internacional de Energía Atómica se desplegó, desplegamos nuestros expertos, aún en el medio de la guerra, aún bajo fuego, y hemos logrado por el momento evitar un accidente nuclear con consecuencias radiológicas que se podría haber añadido ya a las miserias, al desastre y a la tragedia de la guerra.
Por lo tanto, para nosotros este aniversario nos encuentra en pleno trabajo, empeñados en asegurar los reactores en todo el territorio ucraniano y en evitar que haya un accidente.
Usted precisamente ha manifestado que le preocupa más un accidente nuclear que el uso de armas nucleares en Ucrania. ¿Qué nos puede decir hoy sobre el estado de la central de Zaporiyia y de Chernóbil, que han estado bajo el asedio militar?
Hoy en el caso de Zaporiyia tenemos una situación de estabilidad muy frágil y precaria. Estamos negociando el quinto cese de fuego, hemos negociado exitosamente cuatro ceses del fuego entre Rusia y Ucrania, para poder, por ejemplo, efectuar las reparaciones indispensables para asegurar la continuidad del enfriamiento del reactor, sin el cual podría haber un derretimiento del núcleo del reactor. Diría que es una tarea cotidiana. Cada día que pasamos sin un accidente es un buen día y cuando hay episodios o eventos como la interrupción de la corriente externa, tratamos de solucionarlo lo más rápido posible.
En el caso de Chernóbil ha sido diferente. Hace poco más de un año hubo un ataque con un dron que quemó gran parte del techo. El reactor que tuvo el famoso accidente ha sido cubierto con un sarcófago y tiene un edificio enorme, la estructura cubierta más grande del mundo. Para que se hagan una idea es más alto que la catedral de Notre Dame. Y eso fue vulnerado por un dron, hubo fuego ahí, entonces estamos trabajando para volver a darle contención a esta gran estructura de protección.
No se podría decir que está fuera de riesgo.
Aún no, el riesgo no es un riesgo inmediato, está contenido.
¿Les ve futuro a las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán cuando el uno amenaza al otro con un ataque, hay razones históricas para desconfiar, además de las agendas políticas domésticas e intereses geopolíticos que atraviesan este asunto?
Muy cierto y lo podré decir más aún hacia el final de la semana porque dejo Colombia y voy a esas negociaciones. Tendrán lugar este jueves en Ginebra, Suiza, y estamos todos tratando de colaborar para que los Estados Unidos e Irán encuentren un terreno de entendimiento, lo que no es fácil, pero el involucramiento del OIEA se debe justamente a eso: a nuestra posibilidad de articular soluciones técnicas para esa negociación.
¿Va con optimismo?
Voy con optimismo, con un optimismo grave, serio, no ingenuo. Debemos ir con determinación, con convencimiento de que es mil veces mejor una solución diplomática a que vuelva a haber una guerra.
Usted es candidato a la secretaría general de las Naciones Unidas, organización que ha sido criticada por su inoperancia frente a guerras como la de Ucrania y Gaza. ¿Qué cambios cree que hay que hacerle a la organización y, si es elegido, cómo piensa impulsarlos?
Correcto, un poco lo que acabamos de charlar. Es decir, yo te cuento lo que estoy haciendo en Irán, lo que estoy haciendo entre Ucrania y Rusia, y ese es el modelo de gestión que yo quiero llevar a las Naciones Unidas: unas Naciones Unidas que se involucren, que tengan algo que decir, que sean reconocidas como un interlocutor válido en la solución de los conflictos.
La agenda internacional se ha endurecido muchísimo y lo vemos cotidianamente y eso requiere un secretario general que ponga las botas en el barro y que se meta donde los problemas existen. Eso no está sucediendo y eso es mi programa.
Para que eso suceda, sin duda, la ONU necesita un cambio de estructura, por ejemplo, en el Consejo de Seguridad, donde el poder de veto produce muchos bloqueos. ¿Qué tan fácil es ese cambio? ¿Y usted lo impulsaría?
El cambio estructural tiene muchas interpretaciones. Hay un cambio de tipo burocrático, un cambio de tipo institucional, que es necesario, hay un reclamo en ese sentido. Y después, en cuanto a su eficiencia en la solución de los problemas de la paz y de la guerra, que es lo que te acabo de decir. El hecho de que el Consejo de Seguridad esté paralizado no implica que no se puedan hacer cosas. Yo tengo una especie de Consejo de Seguridad en el OIEA, que es la junta de gobernadores. En ella están los mismos países que están en el Consejo de Seguridad y tienen las mismas diferencias que tienen el Consejo de Seguridad. Sin embargo, hemos podido actuar. Por eso me parece que no es imposible dotar a las Naciones Unidas de ese grado de asertividad y de actividad que tanto requieren, porque las críticas que hay lamentablemente son bastante lógicas.
¿Iniciativas como la Junta de Paz del presidente Trump no le hacen más daño a esta crisis de credibilidad y de confianza en la que están las Naciones Unidas o son esfuerzos que suman?
Creo que son esfuerzos paralelos. En realidad, el hecho de que haya una Junta de Paz es un síntoma de la ausencia de Naciones Unidas, más que otra cosa. Si las Naciones Unidas estuviesen funcionando como debieran, probablemente no sería necesario establecer una Junta de Paz.
No voy a criticar a alguien que genera una Junta de Paz. ¿Por qué habría de hacerlo? Me pregunto como hombre del sistema multilateral por qué sucede esto, y sucede porque hay una vacancia, un espacio que se ha quedado estado vacío. Entonces, creo que todos juntos en el sistema multilateral tenemos que trabajar, que obrar para volver a dotar a las Naciones Unidas de ese respeto como centro de negociación internacional, que nunca debió dejar de ser.
¿Qué significaría para el hemisferio que un latinoamericano llegara a la secretaría general justo en este momento de tensión?: Estados Unidos atacando a un país de la región, realizando bombardeos en altamar y llevando a cabo lo que muchas organizaciones consideran ejecuciones extrajudiciales.
Creo que sería un reconocimiento a nuestra región, más allá de las diferencias que existen y que son inevitables entre democracias y en momentos políticos con altos y bajos y personalidades. Nosotros somos una zona de paz. Ha habido conflictos intrarregionales, pero normalmente tienden a ser cortos y la experiencia prueba que son solucionados por la misma región.
Nuestros países se unen, generalmente, para tratar de solucionar el conflicto cuando dos hermanos se enfrentan en el campo de batalla y de eso tenemos muchos ejemplos: la guerra del Chaco en los años 30, la guerra entre Perú y Ecuador… Hay muchos ejemplos donde los países reconocen que tenemos una cultura, un mismo origen y hemos sido históricamente una zona de paz, por lo cual no sería malo que un latinoamericano pudiese llegar a esa posición.
Yo creo que es algo que además resulta lógico. Hemos tenido cuatro secretarios generales europeos, dos africanos, dos asiáticos, y don Javier Pérez de Cuéllar, peruano, fue el único secretario general latinoamericano. Pero a mí no me parece que el secretario general tenga que ser porque “toca”. A mí me parece que tiene que ser porque tenemos lo mejor, el talento y la capacidad de poner un secretario general que nos represente a todos y que mejore lo que está. Nada más ni nada menos.
Precisamente se dice mucho que es hora de que una mujer lidere la ONU, y Michele Bachelet, también latinoamericana, ha sido igualmente postulada; tiene buenas opciones. ¿Cómo ve usted sus propias opciones y por qué debería ser elegido?
La última parte de la pregunta se la acabo de contestar y a lo largo de toda esta entrevista. Siempre me gusta decir que mi campaña es mi trabajo. Observen lo que yo he hecho y lo que hago, nada más ni nada menos. Y con relación a la mujer, creo que es legítimo que haya candidatas mujeres. De ahí a decir “debe ser una mujer”… es erróneo. Puede ser una mujer, por supuesto. Toda elección nacional o internacional debe estar basada en los datos, en su visión, en su talento, en su capacidad de convencer. Finalmente, una elección se trata de poder ganar. Ganar significa convencer. Entonces, a partir del momento que hay candidatas mujeres, el principio de la igualdad está perfectamente tutelado y protegido. No creo que el secretario general sea porque “toca” a un género o porque “toca” a una región. El problema es mucho más grave. Estamos en un mundo en serias dificultades. No es porque “toca”: tiene que ser el mejor o la mejor.
¿Qué tanto le preocupan otras potencias nucleares, como Pakistán o Corea del Norte, en constante conflicto con sus vecinos?
En el caso de India y Pakistán hubo un conflicto, de unos pocos días, pero que pudo haber derivado en un conflicto nuclear y que fue contenido. De modo que la gestión de la estrategia nuclear y de las armas nucleares es un tema que en este mundo tan conflictivo requiere una gran atención, razón de más para tener ahí a alguien que sepa una o dos cosas sobre el tema nuclear.
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