18 Nov 2018 - 3:00 a. m.

“Se nos quemó la vida y la ciudad completa”

Las llamas que consumen California desde hace una semana no logran ser contenidas en su totalidad hasta ahora. La tragedia deja 63 muertos y cerca de 600 desaparecidos. ¿Por qué se repiten los incendios en este lugar?

Álvaro Corzo / Malibú (California)

Cerca de 4.000 bomberos en California pelean contra el fuego desde hace una semana. / AFP
Cerca de 4.000 bomberos en California pelean contra el fuego desde hace una semana. / AFP
Foto: AFP - ROBYN BECK

Huir o aguantar las llamas se convierte en una decisión mortal. Unos minutos de más y la oportunidad de salir de una tormenta de fuego se cierra para siempre. Enfrentar a las llamas y la muerte en California se ha convertido en los últimos años en un acto más que heroico.

“Miraba las colinas y el fuego se veía muy lejos, el humo se hacía pesado, pero creía que lo lograríamos, no era la primera vez que las llamas venían tan cerca; en los incendios de 2017 los bomberos usaron la granja como frente de batalla”.

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Pasaron treinta minutos y en estado de pánico y con su celular en la mano, Davis Watson, un agrónomo de 36 años, recibía la fatídica orden de evacuación. El sistema de alerta temprana no había funcionado como lo habían prometido. Las llamas estaban cada vez más cerca y comenzaba la pesadilla.

Watson, oriundo de Tennessee, dirige Shemesh Organic Farm, una dispensa orgánica que cultiva y produce condimentos, mieles, aceites y demás productos de granja en Malibú, oeste de la ciudad de Los Ángeles.

Eran las diez de la mañana del viernes y la granja, de cerca de una hectárea, se encontraba rodeada de llamas; las sirenas de los carros de bomberos no cesaban y se escuchaban los helicópteros, pero no se veía nada. “Empezamos a meter los animales en las jaulas y en los platones de los carros, pero se nos iba el tiempo; los teléfonos ya no servían, no había nada que hacer, nos demoramos en salir”.

Davis no tuvo tiempo de sacar nada más que un disco duro, su computador y un poco de ropa. Un lugar lleno de recuerdos familiares y todo su hogar se quedaron esperando lo inevitable.

Con él eran cerca de 20 personas las que vivían en la hermosa propiedad, anclada en las exclusivas colinas de Malibú, lugar favorito de estrellas de Hollywood y uno de los lugares del planeta donde el metro cuadrado es más costoso.

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Mansiones, gigantescos ranchos, reservas privadas, una por una se fueron convirtiendo en cenizas. Ni los 4.000 bomberos del estado ni las cuadrillas de mercenarios particulares, que cobraban millonarias sumas por detener el fuego, lo lograron.

Davis logró salvar del denso humo y de las llamas a sus tres tortugas. Muchos damnificados se dirigieron a la ciudad vecina de Ventura, que seis meses atrás por poco termina totalmente calcinada por otro incendio. En ese entonces más de 114,000 hectáreas y el 15% de la ciudad quedaron hecho cenizas.

Davis y sus vecinos se sumaron a las cerca 350.000 personas obligadas a salir de sus hogares en California desde que comenzaron los incendios. En Los Ángeles fueron evacuadas más de 200.000. Lo peor es que el peligro no termina, pues falta por contener el 30 % de las llamas. Los fuertes vientos y una prolongada sequía han sido el combustible mortal. A más de 3 km por hora, las llamas han arrasado todo a su paso. Son los incendios más destructivos de la historia del estado. Solo en Malibú más de 600 edificaciones quedaron calcinadas. Celebridades como los músicos Neil Young, Miley Cyrus, Robin Thicke; actores como Jack Nicholson, Gerard Buttler, Martin Sheen, Liam Hemsworth vieron cómo sus millonarias mansiones, avaluadas en más de US$350 millones quedaron a merced de las llamas.

Las ciudades de Malibú, Calabasas y Thousand Oaks, al oeste de Los Ángeles, han perdido más de 42.000 hectáreas de terreno por culpa de las llamas.

El “Woolsey Fire”, nombre del incendio que atacó a Malibú y las colinas de Santa Mónica desde el pasado 8 de noviembre, también se llevó uno de los íconos de Hollywood: Paramount Ranch, la ciudad “western” creada para grabar películas y programas de televisión del Viejo Oeste.

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La propiedad de cerca de cinco hectáreas inicialmente fue comprada por Paramount Pictures en 1927 para la filmación de “Caught in the Draft”, clásico protagonizado por Bob Hope. Desde entonces, y en los últimos 80 años y bajo el control estatal la ciudad, se había convertido en una joya para fastuosas producciones del séptimo arte, la última de estas la galardonada serie de HBO, Westworld.

Sin embargo, no solo Hollywood y los famosos y más ricos se han visto afectados por el fuego: a 700 kilómetros al norte de Malibú, el “Camp Fire”, otro violento incendio que se inició el jueves pasado, al parecer por una falla en un transformador eléctrico, arrasó a una ciudad entera: Paradise, una pequeña localidad de 27.000 habitantes, la mayoría de ellos de clase trabajadora, pero también con una amplia base de pensionados.

“Lo más duro es que no solo se nos quemó la casa, se nos quemó la ciudad entera. ¿Cómo te recuperas de eso?”, me dice Gloria Guevara vía telefónica. Para la madre latina de 57 años y trabajadora en un restaurante un presentimiento de que venía lo peor la obligó a tomar a sus hijos y a salir como pudo antes de que todo se quemara.

No todos hicieron lo mismo, muchos decidieron quedarse a salvar sus casas y terminaron perdiendo la vida. “Lo peor de todo es no saber qué va pasar con mi familia, cuánto tiempo podré estar en los albergues o si tendré que irme a vivir a mi carro. La escuela de mis hijos, mi trabajo, mi vida, todo se quemó”.

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En el área residencial de Paradise se quemaron 9.800 casas, entre el 80 y el 90 % de las personas perdieron todo, aseguró su alcalde Jony Jones.

Con más de 63 muertos y más de 600 desaparecidos por culpa de los dos devastadores fuegos en California se espera aún lo peor, una vez se logre entrar a las zonas cuando se controlen los dos incendios en un 100 %.

Los reportes preliminares estiman que el costo de la tragedia puede superar fácilmente los US$20 mil millones para el estado, las aseguradoras y los propietarios de las viviendas.

El problema es que muchos de los que perdieron sus casas no tenían seguro contra incendios. En los últimos años, debido a la prolongada sequía y al alto riesgo, las primas se habían disparado, en algunos casos las propias aseguradoras se estaban negando a vender o renovar las pólizas para las personas en áreas de riesgo.

Según el Centro de Predicción del Clima de EE. UU., casi la mitad de California tiene un riesgo elevado de sufrir incendios. Son cerca de 15,5 millones de personas que viven en áreas críticas, desde Los Ángeles hasta San José, cerca de San Francisco.

Tan solo el año pasado los violentos incendios en la región de Ventura, a menos de noventa minutos de Los Ángeles, le costó a las aseguradoras US$16 mil millones, cuatro veces más que sus pérdidas en 2016, según la agencia de calificadora de riesgos AM Best.

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Por su parte PG&E Corp, la empresa de electricidad que proporciona energía a más de 16 millones de personas afectadas por los fuegos está en el centro del huracán no solo por las acusaciones de una posible falla en sus transformadores como la chispa que encendió el fuego, sino por las pérdidas causadas por los incendios del año pasado que suman pérdidas de $21 mil millones de dólares.

El gobernador de California, Jerry Brown, pintó un panorama apocalíptico al decir que esta situación es algo que va a empeorar en los próximos años. El calentamiento global, la intensa sequía que ya se ha prolongado por siete años, los fuertes vientos y, sobre todo, la sobrepoblación de regiones rurales terminan por pasar una mortal factura para millones de personas cada año en todo el estado. Registros oficiales desde 1932 confirman que cuatro de los cinco incendios más destructivos de la historia de California se han presentado en los últimos seis años.

Por último y en medio de la tragedia que enluta a California, el presidente Donald Trump no ha perdido la oportunidad para hacer puntos políticos en contra de un estado que se ha enfrentado reciamente a sus duras políticas migratorias.

A las pocas horas de que empezaron los voraces incendios el magnate culpó a las autoridades californianas de una “absoluta mala gestión” en los devastadores incendios amenazando con cancelar futuras ayudas federales.

“No hay razón para estos enormes, mortíferos y costosos incendios en California excepto que la mala gestión forestal. Miles de millones de dólares se dan cada año, con tantas vidas perdidas, todo por una absoluta mala gestión de los bosques”, afirmó Trump en su cuenta de Twitter.

Horas más tarde y luego de que su propio partido lo recriminara el primer mandatario aprobó una declaración de emergencia para el estado de California ofreciendo a las zonas afectadas suministros, ayuda y soporte aéreo, transporte y una partida para los damnificados.

Este fin de semana Trump tiene preparado visitar la zona del desastre, donde ya se preparan fuertes protestas contra el mandatario y sus constantes ataques contra los habitantes de todo el estado de California.

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