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El Tribunal Federal Supremo de Brasil juzgará la solicitud de anulación de la condena de 12 años de prisión contra el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva, quien fue hallado culpable de corrupción en 2018 durante la Operación Lava Jato, que fue disuelta el pasado miércoles. La investigación para desentrañar una red internacional de lavado de dinero y corrupción que enlodó a importantes políticos latinoamericanos y a empresas de la talla de Petrobras y la constructora Odebrecht.
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La operación fue tan importante que durante sus siete años de vigencia (2014-2021) se llevaron a cabo 1.450 órdenes de allanamiento, 132 órdenes de prisión preventiva y 163 de arresto temporal. Además, el Estado recuperó alrededor de USD 811 millones (BRL 4.300 millones).
Sin embargo, la misma investigación está empañada debido a las actuaciones de los expertos que estaban al frente de desenmascarar a los corruptos. Este es el caso de los audios entre el entonces juez Sergio Moro, y los fiscales encargados de llevar el caso de Lula, los cuales fueron aceptados por el Tribunal para estudiar si existieron vicios en la condena contra el expresidente.
En las conversaciones el juez Moro, quien estaba encargado de fallar el caso desde la imparcialidad, habla de manera constante con Deltan Dallagnol, el jefe de investigación que estaba encargado de reunir las pruebas contra Lula. Los audios admitidos por el Tribunal Supremo comprenden varios años de charlas concernientes a las investigaciones de Lava Jato.
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La polémica que se ha levantado en el caso de Lula radica en que los audios muestran cómo Moro pide constante información a Dallagnol sobre la investigación e, incluso, le sugiere testigos que podrían hablar en contra del exmandatario para lograr una condena. Precisamente, la defensa de Lula solicitó al Supremo revisar su condena debido a que estas conversaciones probarían que hubo un complot entre los fiscales y el juez para hallarlo culpable, ya que en ningún caso debieron haber trabajado en conjunto.
“La fuente me informó que a la persona de contacto estaría molesta porque le pidieron que redactara las escrituras de transferencias de propiedad de uno de los hijos del expresidente. Al parecer, la persona estaría dispuesta a proporcionar la información. La fuente es seria”, se escucha a Moro ofrecerle un testigo a Dallagnol. “Gracias. Contactaremos a la persona”, le responde el fiscal.
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El juez Moro finalmente condenó a Lula en primera instancia a 16 años de cárcel por corrupción y le impidió entrar en la carrera presidencial contra Jair Bolsonaro, quien ya posesionado nombró a Moro como su ministro de Defensa.