
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Las tormentas invernales y temperaturas bajo cero en el Parque Nacional Yosemite, California, no impidieron que cientos de visitantes viajaran a intentar ver con sus propios ojos la llamada “cascada de fuego”, un fenómeno óptico que ocurre en la cascada Horsetail sobre el acantilado de El Capitán usualmente en febrero. Los afortunados pueden ver cómo se transforma el agua que cae de la cascada en lo que parece ser “fuego líquido” gracias al ángulo preciso del sol.
El evento es sumamente caprichoso, ya que requiere una alineación perfecta de tres factores: suficiente nieve para el deshielo, un cielo totalmente despejado y la posición exacta del sol.
Según reportó The Guardian, “las condiciones nubladas hicieron que el firefall, que solo puede ocurrir con un cielo despejado, fuera menos frecuente” este año.
Además, las autoridades advirtieron que los espectadores deben estar preparados para condiciones extremas, con acumulaciones de hasta 1.2 metros de nieve en las áreas de observación.
Vea también: Nuevo pasaporte colombiano en 2026: ¿debe cambiar el suyo antes de viajar?
El origen de la “cascada de fuego”
Este fenómeno fue redescubierto para el mundo moderno en la década de 1970 por el fotógrafo Galen Rowell. Desde entonces, fotógrafos profesionales y aficionados acuden cada año para intentar retratar la cascada. Según las autoridades del parque, hay años en los que se han registrado multitudes de hasta 10.000 personas intentando verla.
Su nombre tiene una raíz histórica curiosa y menos ecológica. Desde 1872 hasta 1968, los empleados del parque realizaban un espectáculo artificial que consistía en arrojar brasas ardientes desde lo alto del punto conocido como Glacier Point. El ritual terminaba con la orden “¡dejen caer el fuego!”, creando una cascada de chispas real que atraía a grandes multitudes, pero generaba graves problemas de conservación.
“Es una especie de parodia de la naturaleza arrojar brasas ardientes por el acantilado cuando Yosemite ya ofrece grandes espectáculos naturales”, explicó en su momento David Condon, superintendente adjunto del parque, según cita Associated Press.
Le puede interesar: Pastrana en los archivos de Epstein: una guía sobre lo que ha salido hasta ahora
Tras la prohibición de esta práctica hace casi 60 años, la naturaleza retomó el protagonismo. Durante una muy corta ventana de tiempo en febrero, el sol se sitúa en el ángulo exacto unos minutos antes del ocaso, tiñendo el agua de matices incandescentes. La transformación es inmediata y dura apenas entre 5 y 15 minutos. Si hay nubes o el caudal es muy bajo, el espectáculo simplemente no ocurre.
Aunque ya no se necesitan reservas para ingresar en 2026, la logística sigue siendo compleja. Los visitantes deben caminar cerca de 5 kilómetros desde el Yosemite Valley Lodge hasta los puntos de avistamiento. Como destaca la BBC, el deseo de presenciar este río de fuego efímero consolida a Yosemite como uno de los grandes atractivos naturales del mundo, donde la luz y el granito se unen en un instante irrepetible.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.
Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!
📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com