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Andrew Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés, fue arrestado este jueves por la policía de Thames Valley en Sandringham Estate en Norfolk, Reino Unido. Si bien la detención está relacionada con su relación con el difunto pederasta Jeffrey Epstein, esta no se debe directamente a los escándalos que involucran a ambas figuras en la red de explotación que operaba a nivel internacional y que ha sido denunciada por medios y autoridades en varios países.
Mountbatten-Windsor fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en un cargo público debido a la evidencia expuesta en los recientes archivos liberados sobre el caso Epstein que indica cómo Andrew pudo haber filtrado secretos de Estado mientras servía como enviado comercial del Reino Unido.
La columna vertebral de la acusación se encuentra en una serie de correos de 2010. En ese entonces, mientras el príncipe Andrés representaba los intereses británicos en el extranjero, compartía con Epstein detalles confidenciales sobre el rescate multimillonario del Royal Bank of Scotland (RBS) y conflictos internos de la marca Aston Martin.
“Está muy bien considerado y se están cometiendo muchos errores en la gestión de RBS”, señaló Andrés en un correo al entonces director ejecutivo de la entidad, Stephen Hester.
Los documentos sugieren que Andrés permitía que su asistente, David Stern, coordinara con Epstein una oficina de inversión privada que vendía el “aura y el acceso” de la Corona para abrir puertas en mercados como el de China. A cambio de facilitar contactos de alto nivel, Andrew recibía en la intimidad del Palacio de Buckingham a un Epstein recién salido de la cárcel.
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Los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de EE. UU. muestran un intercambio de favores donde la seguridad nacional parecía quedar en segundo plano frente a intereses personales, como el ofrecimiento de Epstein de presentarle a Andrés una joven rusa de 26 años o la organización de logística privada para el entorno del financiero.
Al estar bajo custodia, la policía tiene el poder legal de registrar sus computadoras y archivos en Norfolk y Berkshire, buscando la prueba definitiva de que los secretos industriales y económicos de los británicos fueron entregados a Epstein.
Según la BBC, “el período máximo que se puede retener al expríncipe es de 96 horas, pero esto requeriría múltiples prórrogas por parte de altos oficiales de policía y un tribunal de magistrados”. En la mayoría de los casos, los sospechosos son detenidos durante 12 o 24 horas y luego son acusados o liberados en espera de una mayor investigación.
Dominic Casciani, corresponsal de asuntos legales de la BBC, explicó que esta es una acusación muy compleja y necesita pasar varios exámenes para ser considerada como un delito. Se debe establecer si el investigado era un funcionario público y si se comportó mal intencionadamente de otra manera. Esta extensa definición ha sido motivo de debate legal durante mucho tiempo, según Casciani, y será el debate principal de las autoridades involucradas en el caso.
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