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El ejército ruso afirmó este martes que lanzó bombardeos “masivos” en todas las líneas de frente en Ucrania, después de que las fuerzas de Kiev recobraran abundante terreno en su contraofensiva.
“Las fuerzas del aire y la artillería están llevando a cabo ataques masivos contra unidades de las fuerzas armadas ucranianas en todas las direcciones operativas”, dijo el ministerio de Defensa ruso en su informe diario sobre el conflicto.
El ministerio mencionó bombardeos cerca de Sloviansk, Konstantinivka y Bajmut, en el este de Ucrania; en las regiones de Mikolaiv y Zaporiyia, en el sur, y en Járkov, en el noreste, donde Ucrania lanzó una contraofensiva relámpago que obligó a las fuerzas rusas a retirarse de la mayor parte de la región.
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Por otra parte, el Kremlin acusó a las fuerzas ucranianas de torturar y castigar a civiles en el territorio recuperado por Kiev. “Según nuestras informaciones, se están produciendo numerosas acciones punitivas contra habitantes de la región de Járkov. Hay gente torturada y maltratada. Es indignante”, declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
¿Cómo ha sido el avance de las fuerzas ucranianas?
Ucrania anunció el lunes que sus fuerzas reconquistaron aún más terreno y retomaron este mes un área siete veces más grande que el tamaño de Kiev, mientras Rusia respondió con ataques en algunas de esas zonas recuperadas.
Los cambios territoriales marcan uno de los mayores reveses para Rusia desde que sus tropas debieron retirarse de Kiev en el inicio de la guerra, aunque Moscú indicó que no se ha acercado a una paz negociada.
El repliegue de fuerzas rusas los últimos días propició la salida de pobladores locales, aliviados y llorando de emoción, a sus calles bombardeadas, incluso en la estratégica ciudad de Izium. “No basta con decir que estoy feliz. No tengo palabras para expresarme”, declaró Yuriy Kurochka, de 64 años.
Pero para el lunes, Moscú anunció ataques de cohetes, artillería y aviación sobre las áreas recuperadas en la región de Járkov, un día después de que Kiev anunció los apagones causados por ataques rusos a la infraestructura eléctrica.
Los bombardeos rusos se produjeron luego de que Ucrania aseguró que sus fuerzas recuperaron más de 20 asentamientos adicionales y que “las tropas rusas están abandonando rápidamente sus posiciones”. Kiev ya había anunciado la recuperación de Izium, en el este, mientras el presidente Volodimir Zelenski afirmó el lunes que sus tropas tomaron 6.000 kilómetros cuadrados del control ruso en septiembre.
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El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, indicó el lunes que las fuerzas ucranianas lograron “progresos significativos”, gracias a su resiliencia y al apoyo norteamericano. “Es demasiado pronto para decir exactamente a dónde va esto. Los rusos mantienen fuerzas muy importantes en Ucrania, así como equipos, armas y municiones. Continúan usándolos indiscriminadamente no solo contra las fuerzas armadas ucranianas, sino también contra civiles e infraestructura civil”, agregó Blinken.
El estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra tuiteó: “Ucrania infligió una gran derrota operacional a Rusia al recuperar casi toda la región de Járkov (...), pero la contraofensiva actual no pondrá fin a la guerra”.
El ministro ucraniano de Defensa, Oleksii Reznikov, dijo al diario francés Le Monde que la guerra entró a una nueva fase gracias a las armas occidentales.
Moscú admitió la pérdida de territorio, pero Peskov aseguró que no hay perspectiva de negociaciones. “La operación militar especial continúa y va a continuar hasta alcanzar los objetivos planteados al inicio”, manifestó, utilizando la expresión rusa para la guerra.
¿Y la seguridad nuclear en la guerra entre Kiev y Moscú?
Rusia atacó el domingo 15 localidades: desde Kramatorsk, en el este, hasta Mikolaiv, en el sur, y Dnipró, en el medio, según los militares ucranianos.
Kiev ya había perdido toda la energía de la planta nuclear de Zaporiyia, bajo control ruso y amenazada de bombardeos desde el inicio de la invasión. La agencia de energía nuclear del país dijo que el último reactor de la planta fue apagado como precaución.
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Kiev y Moscú han mostrado “señales de que tienen interés” en crear una zona de seguridad alrededor de la planta, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). “Es necesario que Ucrania y Rusia se pongan de acuerdo sobre el principio muy simple de no atacar o bombardear la central”, declaró el director general del OIEA, Rafael Grossi, en Viena.
Sin embargo, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, Oleg Nikolenko, dijo que la única manera de “garantizar la seguridad nuclear de la central de Zaporiyia es su desocupación, desmilitarización y regreso al control ucraniano”. “Todos los esfuerzos del OIEA deben centrarse en lograr este objetivo”, escribió en Twitter.
La rapidez de la contraofensiva ucraniana, al parecer, sorprendió a Rusia, y permitió que franjas de territorio que Moscú tuvo bajo control durante meses volvieran al redil de Kiev. Algunas imágenes en redes de las fuerzas ucranianas mostraron cajas de municiones y equipo militar desparramado por el territorio abandonado por las tropas rusas.
Alrededor de la localidad de Balakliya, periodistas de la AFP observaron señales de los cruentos combates, con edificios destruidos o dañados y calles generalmente desiertas. Las autoridades ucranianas también dijeron haber encontrado cuatro cuerpos de civiles con “señales de tortura” en el pueblo retomado de Zaliznychne.
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