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Hasta las 17:30 horas del jueves, todo transcurría con normalidad en Valencia. La tranquila tarde del benigno invierno que está viviendo la ciudad, ayer con temperaturas de hasta 24 grados, solo se veía turbada por fuertes rachas de viento de Poniente de hasta 60 km/hora, las cuales, unidas a una humedad relativa del aire del 26 % (muy baja para una ciudad mediterránea como la capital levantina) fueron colaboradoras adicionales para el desastre que estaba a punto de suceder.
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El responsable de uno de los establecimientos comerciales ubicados en la planta baja de los edificios afectados estaba en el exterior realizando una llamada profesional por el teléfono móvil cuando reparó en que uno de los balcones del bloque de viviendas estaba en llamas. Tras llamar a los bomberos, y ponerse en contacto con Julián, el portero del edificio, que en ese momento ya estaba activándose para avisar a todos los vecinos, procedió a instar a sus compañeros para que evacuaran las oficinas. “Lo que inicialmente era un fuego en una vivienda, en cuestión de minutos se convirtió en un incendio masivo, propagándose, claramente y a simple vista, por la fachada, a las viviendas cercanas con una velocidad que parecía irreal, más propia de los efectos especiales de una película de acción. Parecía un edificio hecho de corcho”. La incredulidad estaba en todos los rostros de las personas cercanas a la zona, tanto vecinos como curiosos.
La ‘Ciudad del fuego’, atónita ante un incendio tan rápido y destructivo
Es importante recalcar, sin ningún tipo de frivolidad, que estamos hablando de una de las ciudades del mundo más familiarizadas con el fuego, ya que sus fiestas mayores anuales, las mundialmente conocidas “Fallas de Valencia”, giran en torno al fuego, y culminan con “La Cremà”: la quema de más de 800 monumentos falleros, que consisten en figuras y composiciones de figuras gigantes, hechas de material combustible, algunas tan altas como edificios de viviendas. Un dato más: otro punto culminante de Las Fallas es la denominada “Nit del Foc” (Noche del Fuego), que da nombre al disparo de un espectacular castillo de fuegos artificiales, y que congrega anualmente a más de 500.000 personas. Por ello, el comentario general, entre todos los allí presentes, es que “el edificio ardía como una falla”. En esta tragedia televisada, se vivieron en directo momentos dramáticos, como el rescate de la pareja formada por Sara y Ammar, refugiados en el balcón de su casa, y realizado por los bomberos mediante autoescalera extensible, en medio de las llamas que devoraban el edificio. La actitud y profesionalismo de las dotaciones de distintos cuerpos de bomberos y de la Unidad Militar de Emergencias ha sido épica y ha evitado que la tragedia fuera aún mayor.
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Fachada ventilada, efecto chimenea y distintas explicaciones
La explicación a esta rápida y contundente calcinación está, según los expertos consultados, en los materiales utilizados en el revestimiento de la fachada y en el sistema de instalación de la misma.
La fachada se había embellecido en su totalidad con placas de aluminio, y, para conseguir el efecto denominado “fachada ventilada” (conformando una cámara aislante, que rompe el puente térmico y mejora sensiblemente la temperatura del interior del piso), no estaban fijadas directamente en la pared, sino dejando un hueco de 10 cm., recubierto con poliuretano, material aislante, pero inflamable. El hecho de que no existieran “cortafuegos” en la fachada, entre las plantas, provocó, no solo el “efecto chimenea” (por el que el aire caliente y menos denso, sube rápidamente a la parte superior de la misma, y genera que vuelva a llegar aire fresco por la parte inferior), sino que toda la “chimenea” fuera un material combustible en sí misma.
En las últimas informaciones, se apunta a que la memoria técnica de materiales del edificio indica que el material aislante era “lana de roca” en lugar de poliuretano, algo que choca con la velocidad de propagación, ya que se trata de un material con una altísima resistencia a la llama. En ese caso, los expertos cargarían la explicación a la rápida propagación del fuego en la resina adhesiva con la que se realizó el pegado de los componentes de la fachada. La Oficina Técnica de Ingeniería Forense, una vez controlado y apagado el fuego, ya está investigando para encontrar la verdad y esclarecer los hechos, tras el caos y el cruce de informaciones típico de estas situaciones intensas. Se le vaticina un largo camino. Recordemos que la comisión de investigación para discernir las causas del incendio de la Torre Grenfell de Londres, ocurrido en 2017, tardó dos años en emitir el informe técnico final. Lo ocurrido en aquel edificio de 24 plantas, tiene muchísimas coincidencias con lo acaecido en la calle Maestro Rodrigo del valenciano barrio de Campanar, en cuanto a la rápida propagación de las llamas y a la calcinación total. Afortunadamente, nada que ver por ahora en cuanto a cifras de fallecidos, ya que en la capital inglesa el número ascendió a 72.
En cualquier caso, la presencia de un acelerante de la combustión está clara a simple vista, hasta para los más profanos en la materia, como causa principal, a la que se unieron las otras comentadas: viento muy potente, sequedad ambiental, alta temperatura, etc. Así las cosas, la catástrofe estaba ya servida. En estos momentos, las cifras oficiales facilitadas por la Delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, señalan al menos diez fallecidos, localizados ya in situ en el edificio por la avanzadilla del cuerpo de bomberos, y todavía 1 desaparecido, si bien no se descarta que puedan incrementarse esos números según se vaya accediendo a todas las zonas del edificio. En cuanto a hospitalizados, ya solo quedan dos, miembros de los equipos de extinción, y sin pronóstico grave. Entre un cuerpo público tan experimentado y dedicado al servicio público, el hecho de saber que más de 20 bomberos han necesitado asistencia psicológica, demuestran claramente la dureza de los momentos vividos durante esta tragedia.
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Unidad de las administraciones y ayudas oficiales
Todos los estamentos oficiales han reaccionado de forma contundente y con unidad total, dejando de lado colores o partidos, toda una novedad en la actualidad política y oficial española. Tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el autonómico, Carlos Mazón, y la alcaldesa de la ciudad, María José Catalá, se han personado en la zona, ante un edificio prácticamente todavía humeante, para ofrecer apoyo a las víctimas, y, lo que es más importante, para informar de las medidas que se van a tomar de forma inmediata para apoyar a los afectados que habitaban las 138 viviendas arrasadas. Las ayudas dictadas incluyen alojamiento gratuito en hoteles y en viviendas públicas totalmente equipadas, subvención directa de entre 6.000 y 10.000 euros (de 26 a 43 millones de pesos) a cada unidad familiar, ayudas para el alquiler temporal de viviendas de hasta 1.500 euros por familia (6,5 millones de pesos), exención de impuestos en la compra de nueva vivienda, transporte gratuito, preferencia total en la reasignación de plazas en residencias de tercera edad o de plazas escolares, y asistencia psicológica continua durante el tiempo necesario, entre otras medidas, que también se acuerdan de las grandes olvidadas en estas tragedias: las mascotas, para las que se ofrece ayuda médica y alojamiento. Ya en el ámbito de las medidas simbólicas, se han decretado tres días de luto oficial en toda la Comunidad Valencia, con incidencia directa en las celebraciones previas al inicio de la fiesta de las Fallas, que este fin de semana tenía su punto de partida en La Crida, un multitudinario y festivo acto que anuncia la inminencia de las próximas fiestas ciudadanas, y que se ha suspendido. También los equipos de fútbol locales, Valencia y Levante, han aplazado sus partidos de este fin de semana. Todos los responsables han asegurado que se empieza desde ya a trabajar tanto para conocer con certeza la forma en la que se inició el incendio, como las causas de una calcinación tan rápida y devastadora.
Viviendas con “máximas calidad en materiales de construcción”
Hay más factores para aumentar la perplejidad e incredulidad ante lo ocurrido: estamos ante dos edificios de viviendas (14 plantas y 138 viviendas, de entre 1 y 3 dormitorios) de alto standing, con precios que se iniciaban en alrededor de 6.000 euros el metro cuadrado, o los 300.000 euros por aparamento. Su construcción finalizó en 2008, pero al haberse iniciado en 2005 no tuvo que cumplir con el nuevo Código Técnico de Edificación de 2006, más exigente en cuestiones de seguridad, como por ejemplo en la sectorización de zonas para impedir el avance del fuego entre ellas. La promotora Fbex fue la responsable de la construcción de los dos bloques siniestrados, a los que, en su video publicitario sobre la promoción de viviendas, calificaba de “dos edificios vanguardistas y singulares, con fachadas revestidas con un innovador material de aluminio tipo alucobond (la empresa fabricante lo define como “un panel composite formado por dos láminas de cubierta de aluminio y un núcleo relleno de agregado mineral difícilmente inflamable o no inflamable, sinónimo de calidad de construcción sostenible y los más altos estándares de diseño”). Ofrecemos máxima calidad en materiales de construcción con unas modernas instalaciones, acabados y equipamientos, aplicando rigurosos controles de calidad durante todo el proceso de edificación”. Desgraciadamente, está claro que lo publicitado no se correspondía con la realidad. No extraña en absoluto saber que Fbex Promo Inmobiliaria SL se declaró en concurso de acreedores tan solo en dos años después de la obra, en 2010, informando de una deuda de 640 millones de euros (2,8 billones de pesos colombianos).
Toda Valencia volcada con los damnificados
Dentro de esta tragedia, que tiene consternada y noqueada a toda la ciudad, también ha habido luces de esperanza, como la rápida respuesta solidaria de toda Valencia, tanto en lo referente a particulares como a empresas. De inmediato se formaron colas de ciudadanos para donar ropa, comida, medicinas, ofrecer alojamiento, etc.; por su parte, los supermercados de la zona ampliaron su jornada para asistir gratuitamente a las necesidades de los vecinos desojados y de los equipos de intervención que trabajaban in situ. También se han añadido a la ayuda distintas franquicias y marcas de ropa de centros comerciales, que han ofrecido productos gratuitos a unos vecinos que lo han perdido absolutamente todo. Al margen de los alojamientos facilitados por los organismos oficiales, varios hoteles de la ciudad también han ofrecido habitaciones gratuitas a estas familias que convirtieron, en homeless en tan solo una hora.
Igualmente, reconfortan las múltiples y continuas “escenas” de heroísmo ciudadano, como la del Manuel, un vecino del edificio siniestrado que, mientras evacuaba su vivienda de la planta 12 y a su madre de 80 años, fue capaz de ir avisando a todos los vecinos que pudo para que desalojaran, o la del portero Julián, que fue puerta por puerta llamando a todos las personas que le fue posible, y que fue un factor decisivo para que la tragedia no fuera peor.
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