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14 Aug 2022 - 2:05 a. m.

Ataques en las plantas nucleares de Ucrania, ¿podría ocurrir una catástrofe?

Rusia y Ucrania se acusaron de los nuevos bombardeos en la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, donde la situación, según el Organismo Internacional de Energía Atómica, es grave.
María Paula Ardila

María Paula Ardila

Periodista Mundo
Según expertos, la parte más vulnerable de la planta es el suministro de electricidad y de agua. Si se corta, el núcleo podría explotar.
Según expertos, la parte más vulnerable de la planta es el suministro de electricidad y de agua. Si se corta, el núcleo podría explotar.
Foto: Archivo particular Victor Babenko - Archivo particular Victor Babenko

Había pasado poco más de una semana desde que el Kremlin ordenó la invasión de Ucrania, cuando el ministro de Relaciones Exteriores de ese país publicó un mensaje en Twitter que desató pánico en el mundo: “El Ejército ruso está disparando contra la central de Zaporiyia, la planta de energía nuclear más grande de Europa. Si explota, ¡será 10 veces más grande que Chernóbil!”. Desde entonces, las centrales nucleares ucranianas son un punto estratégico para Rusia, convirtiendo la energía (y la seguridad en las plantas) en un elemento disuasivo en medio de la guerra. ¿Pueden estos bombardeos generar una catástrofe?

Las tropas rusas ocuparon el sitio desde el 4 de marzo, pero no fue hasta hace un mes que comenzaron a utilizarlo para ataques de artillería, según datos del New York Times. Esto tras la llegada al campo de batalla de los sistemas Himars, que son múltiples lanzacohetes transportados en vehículos blindados ligeros. La situación se complicó esta semana cuando la planta fue atacada con misiles que cayeron cerca de una zona de almacenamiento de material radiactivo. Ucrania y Rusia se acusan mutuamente de los ataques.

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“Reitero que la situación es grave”, dijo ese mismo día el jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi. Y es que el operador de las centrales ucranianas, Energoatom, anunció, poco después de esa ofensiva, un nuevo bombardeo ruso cerca de uno de los seis reactores de la central, que dañó varios sensores de radiación. Esta nueva ronda de ataques arrancó el 5 de agosto, cuando Energoatom informó que, tras los disparos de cohetes rusos, los operadores desconectaron un reactor de la red eléctrica.

¿Por qué la presión sobre las plantas nucleares? “Esta es una guerra asociada a la energía; se avecina el invierno y hay que controlar toda la parte energética para calentar los hogares”, le comentó a este diario Diego Torres, profesor del departamento de Física de la Universidad Nacional de Colombia y experto en Física Nuclear. “Y no solo se trata del sistema eléctrico, también hay que hablar de la energía en cuanto a los alimentos; con ellos nosotros adquirimos energía, y Ucrania es uno de los mayores productores de granos en el mundo. De ahí que controlar los recursos energéticos de un país sea clave en medio de la guerra”, agregó.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, llevó la alerta a otro nivel: “El mundo no debería olvidarse de Chernóbil. Ese desastre ocurrió tras una explosión en un reactor. La planta de Zaporiyia tiene seis unidades de potencia”, agregó. Pero los expertos dicen que hay varias imprecisiones en las advertencias de Zelenski, entre otras, porque hasta el 1.º de agosto solo tres de los seis reactores estaban activos.

Chernóbil vs. Zaporiyia, ¿se pueden comparar?

En este punto hay que irnos a lo básico: ¿cómo opera actualmente una planta nuclear y por qué podría explotar? “Es una gran caldera, la cual funciona produciendo vapor de agua que, al salir con alta presión, mueve turbinas y genera energía”, nos explicó Diego Torres, quien agregó que el reactor produce altas temperaturas que, “de no controlarse adecuadamente, pueden llegar a disociar el agua en sus componentes fundamentales, es decir, se separan el oxígeno y el hidrógeno. Este último es un potente explosivo el cual, junto al calor y el oxígeno, pueden producir una explosión que inicialmente no es nuclear, pero que en el caso de Chernóbil, generó que el material radioactivo saliera al aire”, agregó.

Y salió al aire libre justamente por lo que nos explicó Benjamín Leal-Acevedo, encargado de Seguridad Radiológica del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM: no se tenía un buen sistema de seguridad. “La construcción rusa de Chernóbil no contempló un blindaje de hormigón o de concreto en el exterior. Mientras que en Zaporiyia el núcleo se encuentra dentro de una vasija de acero y cuentan con un blindaje de concreto. Sin mencionar la construcción del edificio, que también sirve de blindaje adicional”, agregó Leal-Acevedo.

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Expertos le comentaron a Politico que, incluso en el peor de los casos, si los sistemas de enfriamiento fallan en Zaporiyia y provocan la fusión del reactor, causaría daños graves a nivel local. Leon Cizelj, presidente de la Sociedad Nuclear Europea, estimó un radio de 30 kilómetros. “Sería una tragedia para la población local, sin embargo, para nosotros en Europa sería un evento sin importancia, en términos de consecuencias para la salud o cualquier otra cosa en el ambiente”, sostuvo Cizelj en ese medio.

¿Otra diferencia clave? Esta vez la amenaza viene de afuera. “Estas centrales están protegidas y resisten el ataque de cohetes de cierto calibre. Tendría que ser un bombardeo continuo y directo para generar alguna afectación”, sostuvo Torres. Lo mismo comentó Leal-Acevedo: “Algunos expertos del Reino Unido comentaron que las vasijas en los reactores ucranianos soportarían un ataque con un misil, el cual no alcanzaría a llegar al núcleo”.

¿Entonces no hay riesgo en Zaporiyia?

Sí, y es contundente por dos factores: la presencia de tropas rusas y los ataques en ciertos puntos de la planta nuclear. Unas imágenes satelitales de la empresa Planet Labs PBC, y publicadas por el medio NPR, muestran un incendio cerca de una subestación, así como una explosión tras un ataque con cohetes a pocos metros de un sitio donde se almacena combustible nuclear antiguo.

“La gravedad depende del sitio que resulte afectado tras el ataque. Por ejemplo, un bombardeo en la subestación de 750 kV de la planta es peligroso porque dejaría sin esa corriente a los reactores nucleares”, comentó Leal-Acevedo. Algo que también sostuvo Edwin Lyman, experto en proliferación y terrorismo nuclear, a NPR. “Los reactores nucleares requieren la circulación constante de agua a través de sus núcleos para mantenerse frescos y eso, a su vez, requiere bombas alimentadas por electricidad”, comentó el experto.

Sí, hay plan b, que son los generadores diesel de respaldo (en caso de que el suministro de energía llegue a fallar) que pueden proporcionar agua por un tiempo, pero para esto la central requiere un buen mantenimiento.

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Otro escenario grave sería un ataque sobre el sitio donde guardan el combustible ya utilizado. “A medida que utilizan ese combustible, se convierte en residuo nuclear que ya no se necesita y que es almacenado. ¿Cuál es el problema de atacar ese sitio? Que no tiene la misma seguridad de un reactor nuclear, y una explosión puede liberar ese material contaminado al aire”, comentó Diego Torres.

Un dato: algunos residuos, al no emitir radiación, no son nocivos. Sin embargo, algunos otros sí emiten radiación por varias décadas. ¿Un ejemplo? El Cesio-137 y el Estroncio-90 tienen vidas medias de 30 años. “Este tipo de elementos son los responsables de tener áreas de exclusión alrededor de Chernóbil”, comentó Torres.¿El otro riesgo? Que los soldados rusos no permitan a los técnicos actuar en los reactores, dice Torres. “O que en uno de estos ataques haya una muerte masiva de operadores encargados de la planta; en una emergencia, el factor humano es fundamental”, agregó el analista.

Algo que también le comentó Edwin Lyman, experto en proliferación y terrorismo nuclear, a NPR. “Estacionar físicamente tropas rusas dentro de la planta sin duda afectará las operaciones. Esto presiona al personal ucraniano en la central”, comentó el experto. Datos de Politico arrojan que hay cerca de 500 soldados rusos en Zaporiyia y 50 piezas de maquinaria pesada.

Por ahora, los monitores estadounidenses no han detectado evidencia de un aumento en los niveles de radiación en la planta.

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