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6 Sep 2021 - 8:45 p. m.

A prisión opositora que desafió a Lukashenko, “el último dictador de Europa”

Un tribunal de Bielorrusia condenó este lunes a once años de prisión a una destacada opositora, Maria Kolésnikova, quien también lideró las masivas protestas contra el presidente Alexander Lukashenko el año pasado.

Redacción Mundo y Afp

Maria Kolesnikova
Maria Kolesnikova
RAMIL NASIBULIN
Aunque esposada, dibujó con sus manos un corazón, uno de los símbolos del movimiento nacido en agosto de 2020 contra la reelección supuestamente fraudulenta de Lukashenko, en el poder desde 1994.
Aunque esposada, dibujó con sus manos un corazón, uno de los símbolos del movimiento nacido en agosto de 2020 contra la reelección supuestamente fraudulenta de Lukashenko, en el poder desde 1994.
Foto: AFP - RAMIL NASIBULIN

Kolésnikova, de 39 años, fue declarada culpable de “conspirar para tomar el poder”, “llamar a acciones que atentan contra la seguridad nacional” y “crear un grupo extremista”, indicó la fiscalía general en un comunicado. Su coacusado, el abogado Maxim Znak, fue condenado a 10 años en una cárcel de alta seguridad. Kolésnikova y Znak estaban detenidos desde hace once meses.

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A principios de agosto comenzó a puerta cerrada su juicio, del que se filtró muy poca información puesto que los abogados de la defensa tenían prohibido hablar del caso.

Según imágenes difundidas antes del veredicto por algunas cuentas en la aplicación Telegram, Kolésnikova, con el pelo corto y los labios pintados de rojo, apareció sonriente en la sala, encerrada en una jaula de cristal junto a Znak. Aunque esposada, dibujó con sus manos un corazón, uno de los símbolos del movimiento nacido en agosto de 2020 contra la reelección supuestamente fraudulenta de Lukashenko, en el poder desde 1994.

El régimen aplastó esta movilización histórica con miles de detenciones, exilios forzados y el cierre de organizaciones políticas, medios de comunicación y oenegés contrarias. En Twitter, la excandidata presidencial Svetlana Tijanóvskaya pidió “la liberación inmediata de María y Maxim”. “Se trata de aterrorizar a los bielorrusos opuestos al régimen”, denunció.

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Estados Unidos denunció una condena “vergonzosa” y la Unión Europea (UE), la “flagrante falta de respeto” de los derechos humanos por parte del gobierno de Bielorrusia. Por su parte, Reino Unido pidió al régimen de Lukashenko que ponga fin a la represión y libere a los presos políticos.

Intento de exilio forzoso

Kolésnikova fue detenida en septiembre tras haber resistido a un intento de las autoridades de expulsarla de su propio país. Según sus familiares, los servicios especiales bielorrusos (KGB) la secuestraron y, con un saco en la cabeza, la trataron de llevar a la frontera con Ucrania.

Contraria a dejar su país por la fuerza, ella saltó por una ventana y rompió su pasaporte, lo que provocó su encarcelamiento. “No olvidaremos la valentía de Maria, que decidió quedarse en Bielorrusia pese a la amenaza de una fuerte pena de prisión”, subrayó la ONG Amnistía Internacional.

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Kolésnikova y Znak habían trabajado para Viktor Babaryko, rival del presidente bielorruso recientemente condenado a 14 años de prisión por fraude, aunque él denuncia que se trata de una persecución política. También formaban parte del consejo de coordinación creado por la oposición, tras las elecciones de agosto de 2020, destinado a organizar una transición del poder pacífica.

Kolésnikova era una de las tres mujeres que lideraban el movimiento de protesta desencadenado hace un año contra Lukashenko, junto a Svetlana Tijanóvskaya y Veronika Tsepkalo, quienes huyeron del país, presionadas por las autoridades.

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El eterno dictador

En 2012, cuando todas las miradas de los organismos defensores de derechos humanos se posaron en Bielorrusia, el país en donde cualquier disenso es castigado con años de cárcel, la prensa es perseguida y la oposición aplastada, el entonces ministro de Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, le puso nombre al asunto: “Alexandr Lukashenko es el último dictador de Europa”.

Entonces varios países europeos apoyaron estas palabras y aumentaron sus sanciones contra Bielorrusia. Lukashenko, famoso por sus frases salidas del lugar (a propósito, es un gran admirador de Donald Trump) respondió: “Prefiero ser un dictador que ser gay, odio a los gays”. El ministro alemán, Westerwelle, había reconocido públicamente en ese entonces que es homosexual.

Desde hace años las naciones occidentales han adoptado numerosas sanciones contra el régimen bielorruso, que cuenta por otro lado con el apoyo infalible de Moscú. El presidente Lukashenko debe ser recibido nuevamente esta semana por el presidente ruso, Vladimir Putin, para seguir con el trabajo iniciado desde hace meses para reforzar la integración económica y política de ambos países.

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