Hace poco más dos meses, cuando la desesperanza comenzaba a extenderse por suelo ucraniano ante los primeros avances de la invasión rusa, la historia de un piloto se abrió paso por los ciclos de noticias como una leyenda popular en todo el país. Se le conocía como el mayor Stepan Tarabalka, de 29 años, y se decía que era un as de la aviación capaz de derribar a cualquier avión ruso.
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Con el paso de los días y el avance de la guerra, la historia de Tarabalka fue ganando cada vez más reconocimiento en las calles asediadas por las tropas rusas. Incluso el expresidente ucraniano Petro Poroshenko se refirió a él en un trino con su apodo: “el fantasma de Kiev”. Para ese entonces, 25 de febrero, a Tarabalka solo se le adjudicaba el derribo de seis aeronaves rusas. A finales de abril, la cuenta ya iba en por lo menos 40 aviones rusos derrotados. El Ministerio de Defensa también habló de él difundiendo una fotografía suya vistiendo el uniforme y celebrando su heroísmo.
Quienes conocían la historia de Tarabalka sabían el modelo de su aeronave, un Mikoyan MiG-29. También que pertenecía a la brigada de aviación táctica número 40 de la Fuerza Aérea y que operaba en el cielo de la capital. La descripción era muy detallada y los medios internacionales hicieron eco de la historia. Sin embargo, había un problema con esta: no era real.
El Comando de la Fuerza Aérea de Ucrania reconoció esta semana que la de “el fantasma de Kiev” es una “leyenda de superhéroes cuyo personaje fue creado por los ucranianos”.
“Le pedimos a la comunidad ucraniana que no descuide las reglas básicas de la información. Les pedimos que comprueben las fuentes de información antes de difundirla”, señaló la institución en un comunicado.
El Ministerio de Defensa también reconoció que la historia no era real, que no había un piloto de apellido Tarabalka que hubiera derribado 40 aviones rusos. Era, según las autoridades, “una imagen colectiva de todos los pilotos” que defienden el cielo ucraniano, en lugar de la historia de un solo hombre.
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¿Por qué las autoridades ucranianas replicaron esta leyenda?
Para el historiador militar ucraniano Mikhail Zhirohov, consultado por la BBC, esta es propaganda que sirve para levantar la moral en tiempos de guerra. Era muy claro que durante el periodo de tiempo en el que transcurría la historia, y con el modelo de aeronave que supuestamente manejaba Tarabalka, era poco probable que un piloto hubiera derribado hasta 40 aviones rusos. Sin embargo, para el pueblo ucraniano era importante creer que esto era posible.
“Es esencial tener esta propaganda porque nuestras fuerzas armadas son más pequeñas y muchos piensan que no podemos ser iguales a ellos. Necesitamos esto en tiempos de guerra”, le dijo Zhirohov a la BBC.
En el pasado, historias como la de La Muerte Blanca, el apodo con el que bautizaron al francotirador finlandés Simo Häyhä, sirvieron para darle moral a las tropas en medio de la Segunda Guerra Mundial. Rusia, al igual que otras potencias, también ha glorificado los esfuerzos y sacrificios de sus soldados en conflictos anteriores.
Y es que estas historias no solo resaltan el éxito, sino también el sacrificio en torno a la idea de proporcionar un significado y cohesión al pueblo. El 13 de marzo, el Ministerio de Defensa ucraniano comunicó que Tarabalka había muerto durante una batalla contra las “abrumadoras fuerzas invasoras”.
“Se fue al cielo”, señaló el Ministerio de Defensa indicado también que el soldado Tarabalka había recibido el título de “Héroe de Ucrania” a modo póstumo por su “protección del espacio aéreo, valor y valentía.
Después de su muerte, el diario Kyev Post informó que, en realidad, el “fantasma estaba vivo” y había derribado más aviones rusos. Los dibujos que enaltecían la figura del piloto se multiplicaron desde entonces. Las entidades oficiales ayudaron a mantener el mito vivo. Después de todo, era una estrategia de propaganda que estaba funcionando y necesitaban con urgencia.
“Él es una leyenda. No puede ser asesinado porque es un fantasma”, escribió la legisladora ucraniana Lesia Vasylenko.
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