La esposa del presidente mexicano, Andrés Mauricio López Obrador, espera distanciarse del papel básico de una primera dama. Con un total contraste de su predecesora, Angélica Rivera, Beatriz Gutiérrez llegará a aconsejar a su pareja en el nuevo cargo.
Las primeras damas no son muy queridas en México. Por ello, la escritora y periodista Beatriz Gutiérrez Müller apunta a convertirse en una primera dama muy especial para la historia del país. Con su preparación académica, la influencia en su marido Andrés Manuel López Obrador y su disposición a desempeñar su papel en un segundo plano serán claves en el nuevo mandato.
"Aquí va nuestro presidente de México", escribió hoy Beatriz Gutiérrez en su cuenta de Facebook con una foto de su esposo en el interior del vehículo que le llevó desde su domicilio al Palacio Legislativo para la ceremonia de investidura de López Obrador como presidente. Lea también: El triste epílogo de Peña Nieto
De 49 años, Beatriz Gutiérrez, vistiendo un traje azul y negro con un estilo elegante y clásico, acompañó hoy a su marido al Palacio Legislativo para el acto de toma de posesión como presidente de México.
En el Palacio Legislativo, Beatriz Gutiérrez se encargó de su primera tarea oficial como primera dama al cumplimentar a la hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Ivanka, con la que se sentó al lado para escuchar el discurso del nuevo presidente.
Desde hoy Beatriz Gutiérrez encabezará el Consejo Honorario de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México que pretende recuperar "los tesoros nacionales", para la memoria del país.
Escritora, periodista y con un doctorado en Teoría Literaria por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) con una tesis sobre la interpretación que hizo Francisco de Quevedo del Libro de Job, Beatriz Gutiérrez ha renunciado, no obstante, a asumir el papel decorativo destinado históricamente a las primeras damas.
Su papel como la más estrecha consejera de López Obrador seguirá inalterable, pero lejos de los focos y del puesto que de manera superficial han ocupado las esposas de los presidentes mexicanos: la presidencia honoraria del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).
Ha pedido que se le diga "compañera", "esposa de AMLO" o simplemente Beatriz, pero sin el título de primera dama para desempeñar el puesto de "una compañera que esté en las buenas y en las malas", pero "haciendo lo suyo también".
"En México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda. Con todo respeto las mujeres que han estado antes en ese papel, decir primera dama es algo clasista", declaró Gutiérrez Müller durante la campaña presidencial de su esposo.
Se define a sí misma como "madre de familia, esposa, escritora, profesora universitaria y en perpetuo aprendizaje", en su cuenta de Twitter. No duda en responder a aquellos que los atacan. Entra en debate ya sea con un premio nobel de Literatura como con un expresidente.
Durante la campaña presidencial, respondió al escritor peruano Mario Vargas Llosa por las críticas en contra de López Obrador. También ha sostenido discusiones en Twitter con el reconocido escritor mexicano Enrique Krause y con el expresidente mexicano Felipe Calderón.
A inicios de noviembre, defendió a su esposo al responder a la portada de la revista Proceso cuyo título señalaba "AMLO se aisla. El fantasma del fracaso" e intercambió mensajes con el director del semanario Rafael Rodríguez.
Beatriz Gutiérrez Müller nació en 1969 en la Ciudad de México, aunque vivió su infancia y juventud en los estados mexicanos de Morelia y Puebla.
Es hija de Nora Beatriz Müller Bentjerodt de origen chileno y ascendencia alemana, y de Juan Gutiérrez Canet. Su origen, hizo que, durante la pasada campaña presidencial, se difundiera que era nieta de un genocida nazi. El proyecto Verificado.mx, que combate las noticias falsas, revisó su acta de nacimiento, y constató que el abuelo materno es Adolfo Marcelo Müller Oliphant, no Heinrich Müller. Además, la propia Gutiérrez Müller indicó en una carta dirigida a Verificado 2018 que su bisabuelo, Walter Müller, nació en Alemania y emigró a Ciudad Juárez, Chihuahua entre 1892 y 1894.
Gutiérrez ha trabajado como periodista en la sección Página Regional del periódico El Universal de Puebla y en la productora Argos Comunicación. En 2006, meses después de que López Obrador perdió las elecciones presidenciales, la pareja se casó lo que supuso el primer matrimonio de ella y el segundo de él. En abril de 2007 nació su hijo Jesús Ernesto, primero de Beatriz y el cuarto de López Obrador.
"El amor es una fuerza sin la cual no podríamos vivir. El que no ama no está vibrando, y el que no está vibrando está muerto. Mi más grande amor es mi hijo Jesús", dijo Gutiérrez Müller en un vídeo grabado durante las elecciones presidenciales. Le recomendamos: El nuevo México de López Obrador
Es autora de poemas, crónicas, cuentos y de las novelas Larga Vida al Sol (2011), Viejo Siglo Nuevo, Dos revolucionarios a la sombra de Madero (2016) y La "memoria artificial" en la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo (2018), entre otros.
Una de las tareas que tiene la nueva “anti primera dama”, como le han apodado los medios mexicanos, será aconsejarle a su marido que use los esquemas de seguridad preparados para su cargo. López Obrador ha insistido en que quiere llevar una vida como cualquier mexicano, y por ha optado por usar vuelos comerciales en ligar del avión presidencial, anunció en verano la disolución del Estado Mayor Presidencial, un cuerpo militar de élite que ha protegido a los mandatarios mexicanos durante los últimos 70 años, entre otras decisiones. Sin embargo, la inseguridad en México es una buena razón para que el jefe de Estado desista de exponerse de esa manera.
Gutiérrez Müller contestó en redes sociales a un usuario que celebró el hecho de que el futuro mandatario mexicano "acepte protección para él y para su familia".
"¡Más que de acuerdo! Seguiremos insistiendo en la protección del futuro presidente", respondió en Twitter la esposa de López Obrador.
De hecho, cuando ganó las elecciones era habitual ver al político desplazarse por Ciudad de México en su vehículo particular abordado por ciudadanos que le pedían fotos y autógrafos. Pero ahora, luego de haberse posesionado en el cargo, el presidente tal vez reconsidere los planes sobre su esquema de seguridad.