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Colombia se muestra incondicional con Israel al romper relaciones con Irán 


La Cancillería informó que el pasado 19 de septiembre se rompieron los lazos con Teherán. Se suma a medidas como el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán.

24 de septiembre de 2026 - 08:10 p. m.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (i), el presidente Abelardo de la Espriella (c) y el canciller colombiano, Omar Bula Escobar (d) durante la firma de memorandos de entendimiento en Barranquilla.
Foto: Cancillería
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La cercanía entre Colombia e Israel no se limitó al orden del día en la Asamblea de la ONU, donde este jueves el vicepresidente José Manuel Restrepo precedió en la palabra al primer ministro Benjamin Netanyahu. A la renovada relación bilateral, recompuesta y reforzada tras la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, se sumaron otros elementos: la ruptura de relaciones con la República Islámica de Irán, el principal oponente del Estado de mayoría judía, y la designación de la Guardia Revolucionaria, fuerza armada que sirve al líder supremo de este país, como grupo terrorista.


A través de un comunicado publicado el jueves, la Cancillería colombiana informó la decisión del Gobierno de romper el lazo diplomático, oficializada el 19 de septiembre pasado. 


“Esta decisión soberana responde a los pilares que guían la política exterior del Gobierno en materia de seguridad nacional y hemisférica, y lucha contra el crimen transnacional, teniendo en cuenta presuntos vínculos del gobierno de Irán con grupos terroristas internacionales y otros grupos narcoterroristas que amenazan la seguridad del país”, dice el documento.


La determinación se da a conocer en medio del acercamiento del gobierno con Israel, país en el que ya se nombró a la embajadora Tania Gilinski, mientras que Tel Aviv hizo lo propio con Vivian Aisen en Bogotá luego de dos años de distanciamiento. Fue el 1.° de mayo de 2024 que el expresidente Gustavo Petro anunció la ruptura de relaciones con el gobierno de Netanyahu, al que no dudó en acusar de cometer un genocidio en la Franja de Gaza.


Esta misma semana, dicho sea de paso, Colombia también retiró su apoyo a la demanda que interpuso Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia en la que acusa a Israel de genocidio. Esta declinación se sumó al reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio en disputa con Siria, algo que solamente han hecho Estados Unidos y Colombia. 


La embajadora Aisen, de hecho, fue este jueves una de las primeras en pronunciarse sobre la decisión: “Agradezco y felicito al Gobierno colombiano por la decisión anunciada de romper relaciones diplomáticas con Irán. Confío en que esta medida, incluida la salida del embajador iraní del país, contribuirá a fortalecer la seguridad de la población colombiana”. 


Agregó que “Irán es un país cuyas actividades y vínculos con organizaciones terroristas han generado serias preocupaciones de seguridad en Colombia y en la comunidad internacional”.


Consultada por este diario, la embajada de Irán en Colombia dijo no tener ningún comentario por el momento. 


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“Es una decisión que se veía venir posterior a la ruptura de relaciones con el Sáhara Occidental y el reconocimiento de los altos del Golan sirios como territorio israelí. A nivel histórico, es una realidad que los distintos gobiernos colombianos no han estado interesados en relacionarse con Irán. El intercambio comercial no es destacable y en el ámbito consular el turismo tiene altas y bajas”, estimó Felipe Medina, profesor de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Javeriana.

En algo de eso coincide Carlos Ramírez, profesor de la Universidad de los Andes y especialista en la República Islámica (RII). "Es una decisión previsible. Su justificación, sin embargo, es tan previsible como endeble. En el gobierno de Abelardo de la Espriella todo es una copia, un pastiche. El comunicado de la cancillería solo recoge los mismos lugares comunes con los cuales el gobierno de Keiko Fujimori justificó la ruptura de relaciones con la RII y con los cuales la cancillería argentina explicó, también, la expulsión del agregado de negocios. Todo es la repetición de un libreto con el cual la derecha regional señaliza su alineamiento con el Estado de Israel y los EE. UU. de Trump".

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Para Ramírez no es casualidad que Aisen haya felicitado rápidamente al gobierno colombiano: "La ruptura de relaciones con Irán no es un juego a dos bandas con un Estado que, de repente, resultó ser peligrosísimo para nuestra integridad como Estado, sino un juego a cuatro bandas, en el cual EE. UU. e Israel son los verdaderos destinatarios". Coincide con Medina en que "con Irán no hay un flujo de personas, ni un flujo comercial, lo suficientemente significativos como para que a Colombia le salga caro el gesto. Puede permitírselo sin perder mucho. El costo significativo, y lo que realmente arriesga este gobierno, con este tipo de decisiones, es que cada gesto de lealtad incondicional a dos gobiernos tan cuestionados como los de Trump y Netayanhu se va a convertir en un lastre para Colombia en el caso eventual en el cual esas administraciones, y sus respectivos partidos políticos, salgan de circulación y pierdan su relevancia actual".

Medina, por su parte, destaca que, de hecho, "la administración pasada de Petro no profundizó las relaciones con Irán, sino, todo lo contrario, votó a favor la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba la respuesta de Irán a las bases militares en los países del golfo Pérsico después de ser este atacado". En ese sentido, señala que es posible concluir "que mientras los diplomáticos iraníes sostienen diálogos con sus vecinos del golfo Pérsico y países con los que tradicionalmente hay tensión como algunas naciones europeas en escenarios como la cumbre de la ONU estos días, el gobierno de De la Espriella decide en su lugar cortar relaciones diplomáticas en una señal evidente de influencia israelí en la confección de su política exterior”.

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También hay que resaltar, entonces, que la ruptura ocurre en medio del fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos, país que, al igual que Israel, libra actualmente una guerra con la República Islámica. 


El martes, en la apertura del debate de alto nivel de la Asamblea de la ONU, el presidente Donald Trump amenazó con llevar a Irán “al infierno” si no se acoge a un acuerdo para terminar la guerra, iniciada en febrero con el asesinato del ayatolá Alí Jamenéi. De hecho, Masud Pezeshkian, presidente de Irán, le devolvió al mandatario estadounidense su acusación de terrorismo al decir que es Washington el culpable de este crimen por haber matado a su líder supremo. Luego de esto, la Asamblea de Expertos de Irán nombró al hijo de Jamenéi, Mojtaba Jamanéi, como nuevo líder supremo, quien, no obstante, desde entonces no se ha presentado en público. 


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Trump y Netanyahu han justificado el ataque conjunto en la necesidad de acabar con el programa nuclear y misilístico de Irán. Según el primer ministro, destruir las instalaciones nucleares de Irán fue “una de las decisiones más fáciles” que ha tomado como primer ministro, porque de no hacerlo “todos estaríamos muertos”. 


En su comunicado, la Cancillería aseguró que Colombia “tuvo en cuenta las violaciones constatadas de derechos humanos cometidas por el gobierno iraní en su territorio, los ataques verificados contra países que no son parte del conflicto en Oriente Medio, el bloqueo al estrecho de Ormuz y la obstrucción de las autoridades a las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar el alcance de su programa nuclear”.


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En el comunicado, emitido en la tarde del jueves, aclara que se mantienen las relaciones consulares, “según lo previsto en el artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y el numeral 3 del artículo 2 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963”.

"La insistencia en que se trata de una decisión ‘soberana’ solo delata que no lo es y que se trata, en realidad, de satisfacer a unos socios involucrados en un enrevesado conflicto armado con la RII y orientados, por tanto, a aislar diplomáticamente a su enemigo", resumió el profesor Ramírez.

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