“No vamos a permitir que el miedo nos paralice. El temor nos va a unir. Ya no estamos en los años 30, cuando el nazismo nos asustó realmente. Por eso reaccionamos con lo opuesto: nosotros creemos en la vida”, afirmó el Gran Rabino del Centro Israelita de Bogotá, Alfredo Goldschmidt.
Este viernes, las comunidades judías del mundo fueron convocadas por el American Jewish Committee (AJC), una de las organizaciones más antiguas de defensa a los derechos humanos, a asistir masivamente a las sinagogas como acto de resistencia frente a la masacre ocurrida el pasado sábado en Pittsburgh, Estados Unidos, en donde asesinaron a 11 personas.
“Estábamos haciendo el rezo de la mañana, cuando llegó un practicante y nos contó del ataque. Nos quedamos atónitos, incrédulos, no sabíamos si entendimos bien. Terminó Shabat, llegamos a la casa, prendimos el televisor y vimos las imágenes en todos los noticieros”. Cuenta el rabino que de inmediato los líderes comunitarios se pusieron en contacto y concluyeron que la mejor respuesta era informarle al mundo que “aquí estamos y que aquí nos quedamos. Sabemos resistir por nuestra identidad”.
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Como dice Marcos Peckel, Director Ejecutivo de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC), este fue un ataque a todo el pueblo judío. “Es como si nos hubieran atacado a nosotros. Pudimos haber sido nosotros”.
Tras el tiroteo, la Confederación emitió un comunicado en solidaridad con las víctimas e invitó a que este viernes, en Shabat, el principal día donde se congregan en las sinagogas, los más de siete mil judíos presentes en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla salgan a tomar sus espacios.
El presidente Iván Duque fue uno de los primeros jefes de Estado del mundo en repudiar el ataque. “Nuestro rechazo total ante este atroz acto antisemita”, publicó en su cuenta de Twitter.
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Para Vicky Chehebar, Directora de Tikun Olam (asuntos humanitarios) de la CCJC, “en honor a los que murieron, lo peor que podemos hacer es dejar de ir a la sinagoga”. Después de un ataque terrorista, lo más natural es decir: “no voy a volver”, sin embargo, este es un llamado al pueblo judío para que se apoye, como una gran familia.
Saltamos indignados por el antisemitismo cuando ocurren estas agresiones, pero la discriminación y el odio siguen existiendo. Los judíos del mundo continúan siendo vulnerables con ataques simbólicos un poco más sutiles, que se han hecho paisaje durante la historia: las esvásticas pintadas en las calles, la denominación de una “raza inferior”, los prejuicios que surgen en conversaciones casuales, la negación de algunos sobre las resonancias espeluznantes del holocausto, entre otras representaciones.
Este hecho también pone en alerta a los colegios y a las sinagogas para garantizar entornos protectores y cumplir con los esquemas de seguridad que se han estructurado.
Vivianne Tesone, miembro del CCJC, opina que estas personas no murieron en vano. “Nos seguiremos congregando, rezándole a Dios, cumpliendo nuestras tradiciones, manteniendo una identidad y nadie impedirá que honremos nuestros ritos”.