16 Jan 2020 - 2:00 a. m.

El celibato: el muro entre los dos papas

Unas declaraciones atribuidas a Benedicto XVI en contra de la sugerencia del papa Francisco de ordenar como sacerdotes a hombres casados en zonas remotas ha causado un terremoto en la Santa Sede.

Jesús Mesa / @JesusMesa

Muy poco se sabía del papa emérito Benedicto XVI después de su sorpresiva renuncia en 2013, cuando anunció su salida del cargo por razones personales. En ese momento, el pontífice alemán anunció que iba a permanecer “oculto del mundo” y se retiraba de la vida pública.

Pero lejos de la amable ficción de la última película Los dos papas, del brasileño Fernando Meirelles, la realidad es que la presencia en el Vaticano de dos pontífices es cada vez más difícil, sobre todo si Joseph Ratzinger rompe el silencio que se había autoimpuesto desde su renuncia.

En un momento en el que la Iglesia católica ha evaluado la posibilidad de levantar el veto a que algunos hombres casados puedan ser sacerdotes, se conocieron extractos de un libro supuestamente escrito a dos manos por Ratzinger y el cardenal Robert Sarah, sacerdote de Guinea y uno de los más conservadores dentro del Vaticano, en los cuales critican abiertamente el celibato opcional y la ordenación de hombres casados. “No podemos callar”, sostienen los dos autores en los extractos publicados por el diario francés Le Figaró.

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La noticia cayó como un baldado de agua fría en el Vaticano. Tras el revuelo mediático, Benedicto XVI pidió que se retirara su nombre como coautor del libro, pues esto podría amenazar su relación con Francisco. Desde el entorno de Ratzinger, de 92 años, se dijo que el papa emérito no dio su autorización para aparecer en la publicación.

El problema es que el cardenal Sarah ha dicho otra cosa. El sacerdote guineano respondió en Twitter aportando pruebas de la supuesta participación de Ratzinger en la escritura y publicación del libro, con fotografías de correspondencia entre él y el papa emérito. Según el guineano, con esas cartas, quedaría demostrado que Benedicto XVI estaba al tanto del texto y daba su autorización para que fuera publicado tal y como se había descrito en conversaciones anteriores.

En las misivas efectivamente se corrobora que Benedicto XVI envió un texto sobre el sacerdocio y que lo autorizaba a publicarlo “de la manera que tenía previsto”, pero no se especifica en ningún momento si se trata de este libro.

“No es que Benedicto XVI esté rompiendo su silencio, porque ni él ni su séquito se han comprometido a eso. Sin embargo, se trata de una filtración seria”, publicó en Twitter Massimo Faggioli, historiador y teólogo de la Universidad de Villanova.

De hecho, expertos en el Vaticano han sugerido, de nuevo, que Ratzinger, quien desde hace años se limita a hacer breves apariciones grabadas o fotografiadas por algún periodista o amigo que lo ha ido a visitar y en las que casi nunca realiza declaraciones y se observa que habla con gran dificultad, habría sido manipulado por el área más conservadora de la Iglesia para atacar a Francisco.

Frente al escándalo, los medios oficiales del Vaticano se limitaron a asegurar que en el libro “los autores entran con sus intervenciones en el debate sobre el celibato y sobre la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados” y que Ratzinger y Sarah se definen como dos obispos en “obediencia filial al papa Francisco”.

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El celibato y la ordenación de hombres casados

 

En el fondo del asunto está la propuesta de algunos sectores de la Iglesia católica de ordenar hombres casados como sacerdotes para hacer frente a la escasez de curas en la selva amazónica, una propuesta que fue votada por la mayoría de los obispos durante el último Sínodo por la Amazonia en el mes de octubre.

Durante siglos, los sacerdotes eran casados e inclusive los textos bíblicos aseguran que el apóstol Pedro tenía una suegra. Sin embargo, para algunos sectores conservadores es intolerable que un sacerdote casado dé la eucaristía o comunión.

Francisco, parte del sector reformista de la Iglesia, ha defendido el celibato, pero también considera que en algunos casos extremos, como en lugares lejanos, de difícil acceso, debería considerarse otra alternativa.

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“Personalmente pienso que el celibato es un don para la Iglesia y no estoy de acuerdo con que se permita el celibato como opción”, adelantó Francisco hace un año. “Quedaría alguna posibilidad en lugares muy lejanos, pienso en las islas del Pacífico, algo que hay que pensar, cuando hay necesidad pastoral. Ahí el pastor debe pensar en los fieles”, reconoció.

Sobre este tema, que divide a conservadores y reformistas, Francisco deberá pronunciarse en pocas semanas en un documento, o exhortación postsinodal, que debería ser divulgado en febrero.

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