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30 Mar 2021 - 5:05 a. m.

El MERCOSUR, 30 años después

Para algunos, la integración de la región no era una opción, sino un destino histórico. 30 años no se puede decir imposible decir que el Mercosur no ha existido.

El MERCOSUR, 30 años después

El 26 de marzo de 1991 trajo una esperanza compartida. El Tratado de Asunción despejaba el camino para la integración en América del Sur. Los países signatarios Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se alejaban de un pasado dictatorial y juntos repensaban sus estrategias de inserción regional e internacional.

El MERCOSUR recordaba la visión pragmática del Barón de Río Branco cuando a principios del Siglo XX, visualizó el grupo ABC -Argentina, Brasil y Chile. Según Rio Branco, era conveniente un Tratado de Arbitramiento General entre Brasil, la República Argentina. Tenía en mente la utilidad de un acuerdo entre las dos repúblicas y la República de Chile, pues, para el canciller, agitaciones y desórdenes frecuentes desacreditaban en Europa y Estados Unidos a todos los latinos o latinizados de América, lo que constituía un verdadero peligro en un futuro no muy remoto para los países de América Latina devastados por las guerras civiles. Rio Branco vislumbra en su relación con Chile y Argentina, una alianza que, de algún modo, concedería a la región una relativa estabilidad.

En aquel entonces, el sueño del Barón de Río Branco no se realizó debido a la constante rivalidad Brasil-Argentina. Además, él nunca visualizó ese triángulo diplomático como un contrapeso para disminuir o equilibrar la influencia norteamericana en la región. Años más tarde, Chile y otros países sudamericanos ingresan al Mercosur como Estados Asociados.

No obstante, en aquel 26 de marzo de 1991, los temores y dolores de la historia quedaron atrás en la memoria de los pueblos del sur, con la esperanza de no repetir sus errores, intervenciones o guerras ajenas. Para algunos, esta integración no era una opción, sino un destino histórico.

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En la primera etapa, e establece una zona de libre comercio, con la perspectiva de un mercado común como meta a largo plazo. Sin embargo, el Mercosur pasa a ser una Unión Aduanera imperfecta, con el establecimiento de una Arancel Externo Común. El comercio intrarregional se fortalecía.

Por otra parte, el español, el portugués y el Guaraní se convierten en lenguas oficiales del Mercosur, derrumbando una inmensa barrera cultural e histórica. Escuelas de Fronteras con mallas curriculares binacionales fueron creadas. El portugués empezó a enseñarse en los países de lengua española y el español empezó a ser dictado en Brasil.

En 1998, en el Protocolo de Ushuaia consagra el compromiso democrático del bloque. El establecimiento de la cláusula democrática su preocupación por la estabilidad política regional. Durante sus 30 años, la cláusula democrática va a ser aplicada a Paraguay y a Venezuela.

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En el furor de un área de Libre Comercio para América del Norte - ALCA, los países del Mercosur, liderados por Brasil van a conformar un bloque político que se va a oponer a la propuesta de Estados Unidos y poco a poco la gran estrategia naufraga en la Cumbre del Mar del Plata en 2007, transformándose en Alca Light. Una experiencia pedagógica que indica al bloque que juntos podrían ser más fuertes.

En 2005, a partir de exigencias de Uruguay y Paraguay, se crea el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, un aporte anual de más de 100 mil millones de dólares que tiene por objetivo promover la competitividad, la cohesión social y la reducción de asimetrías entre los integrantes del proceso. Ese mismo año se crea el Parlamento del Mercosur, en 2007 el instituto Social del Mercosur, en 2009 el Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos, en 2010, la Unidad de Apoyo a la Participación Social. Por otro lado, la visa Mercosur, amplió las posibilidades de residencia y permanencia en los países miembros y asociados del Mercosur.

La cláusula 4 más 1, contribuyó para que el bloque no se fragmentara, pues no se permitía las negociaciones por separado, neutralizando, en la práctica, la máxima “divide y reinarás”. Sin embargo, vientos de flexibilización y la reivindicación de negociaciones por separado oriundas de Uruguay y Paraguay han ganado fuerza y pueden poner en riesgo el futuro del bloque.

Como se ve, en los 30 años no se puede decir imposible decir que el Mercosur no ha existido. Sin embargo, el cuadro político regional es complejo y el Mercosur parece pasar por uno de sus momentos más críticos. Hay quien diga que lo que el Mercosur necesita es más Mercosur. No hay que desistir ni permitir que desistan de él, sino que hay que empoderar a sus ciudadanos y crear conciencia integracionista.

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