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Meng Hongwei perdió misteriosamente todo contacto con su familia y con su organización desde el pasado 25 de septiembre, cuando abordó un vuelo con destino a China. La esposa de Meng, Grace Meng, quien recibió una foto de un cuchillo por parte de su marido, advirtió que su pareja se halla en peligro. El domingo, en medio de la incertidumbre, un portavoz de la Interpol anunció que el jefe de la organización había enviado su carta de dimisión con “efecto inmediato”.
Tras varios días de silencio y con presión internacional sobre el caso, las autoridades de China confirmaron el lunes que Meng se encuentra detenido por el gobierno de ese país en un lugar secreto mientras es investigado por corrupción. Según la legislación china, la policía tiene autoridad para dejar incomunicado y recluido hasta por seis meses a sospechosos de delitos contra el Estado. Al parecer, Meng habría recibido, presuntamente, sobornos mientras se desempeñaba en uno de sus cargos, aunque no se ha esclarecido en cuál. Le puede interesar: Detenido presidente de la Interpol en China
Zhao Kezhi, ministro de Seguridad Pública de China, apuntó que se desarrolla una investigación sobre Meng. El ministro ha aprovechado el caso para enviar un mensaje contundente sobre este tipo de infracciones en el marco de la lucha anticorrupción que lidera el gobierno de Xi Jinping. “Tenemos cero tolerancias con la corrupción”, reiteró Kezhi. “Cualquier persona que viole la ley debe ser severamente castigada”, añadió. Desde la llegada de Xi al poder en el 2013, China ha juzgado a numerosos funcionarios por casos de soborno, tallando un mensaje contundente: “nadie está por encima del partido y de su líder”. Le recomendamos: Xi Jinping, ¿un emperador?
El arresto de Meng se suma al de otros miembros importantes del Partido Comunista en China. En mayo del 2018, Sun Zhengcai, exministro de Cultura y quien hasta hace poco era considerado el sucesor del presidente, fue condenado a cadena perpetua por recibir sobornos. Varias ONG advierten que la estricta campaña anticorrupción se ha empleado para neutralizar a posibles rivales políticos de Xi. En los últimos seis años, más de 1,5 millones de funcionarios han sido castigados por el gobierno.
Pese a que las desapariciones de abogados, empresarios y activistas retenidos en lugares desconocidos son constantes en el país asiático, es la primera vez que el régimen comunista actúa así con un alto cargo de una organización internacional como lo es Interpol.
Las autoridades han afirmado que ahora investigarán los vínculos de Meng para encontrar a aquellos que hayan participado con él en delitos de corrupción. “No quedarán impunes”, aseguró Kezhi. Mientras la investigación transcurre, el futuro del ahora exjefe de Interpol es incierto. Su esposa ha solicitado a la sede de la organización en Lyon, Francia, ayuda para aclarar el paradero de Meng.
El jefe de la cartera de exteriores de China, Lu Kang, no ha entregado mayor detalle sobre el proceso que se adelanta contra Meng, tampoco precisó si este tiene acceso a un abogado. “La investigación se llevará a cabo de acuerdo con nuestras leyes y reglamentos. Queda muy claro con este caso que el Partido sigue firme en su lucha contra la corrupción, y que cualquiera que viole la ley será severamente castigado”, concluyó el funcionario.
Ante la dimisión de Meng, la jefatura de la Interpol queda en manos del surcoreano Kim Jong Jang, hasta que se realicen elecciones para el cargo, a finales de noviembre.