4 Feb 2021 - 1:13 p. m.

El niño soldado condenado por crímenes de guerra en Uganda

Dominic Ongwen, un niño soldado ugandés que se convirtió en comandante del grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor fue declarado hoy culpable de 61 crímenes de guerra y lesa humanidad por la Corte Penal Internacional (CPI). ¿Un niño soldado o criminal de guerra? Este es el veredicto.
Dominic Ongwen fue reclutado cuando tenía diez años en Uganda; años más tarde se convirtió en un sanguinario señor de la guerra.
Dominic Ongwen fue reclutado cuando tenía diez años en Uganda; años más tarde se convirtió en un sanguinario señor de la guerra.

La Corte Penal Internacional (CPI) halló este jueves culpable de crímenes de guerra y contra la humanidad a Dominic Ongwen, un niño soldado ugandés que se convirtió en comandante del grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor.

“Se estableció su culpabilidad más allá de toda duda razonable”, dijo el juez Bertram Schmitt, al leer el veredicto sobre una serie de matanzas y crímenes cometidos en los años 2000 por soldados liderados por Ongwen, de 45 años actualmente y apodado la “hormiga blanca”.

En total fue hallado culpable de 61 cargos, entre ellos asesinatos, reclutamiento de niños soldados y violaciones, incluyendo la primera condena por embarazos forzosos de víctimas de esclavitud sexual.

El juicio comenzó hace cinco años en la CPI y es único porque es la primera vez que comparece alguien que ha sido víctima y al mismo tiempo presunto autor de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Un casi crucial para la CPI que se podría abordar más casos sobre menores de edad que se convirtieron en criminales. Según analistas, la Corte podría enfrentar otros casos de Medio Oriente, en donde miles de niños fueron reclutados como soldados por grupos extremistas, como el Estado Islámico, o Yabhat al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria).

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Estoy muy preocupada por los crímenes y atrocidades presuntamente cometidas por el Estado Islámico. Desde 2014, mi oficina ha estado recibiendo y revisando alegatos inquietantes de atrocidades cometidos por el Estado Islámico en Siria e Irak, como ejecuciones en masa, la esclavitud sexual, la violación y otras formas de violencia sexual y de género, la tortura, mutilación, aislamiento y reclutamiento forzoso de niños, así como la persecución de grupos étnicos y religiosos. También nos han llegado denuncias de comisión de delito del genocidio”, le dijo al periódico El Mundo, Fatou Bom Bensouda, fiscal de la CPI cuando comenzó el juicio de Ongwen en 2016.

De niño soldado a señor de la guerra

El Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), dirigido entonces por Joseph Kony, libró una guerra en Uganda para establecer un Estado basado en los diez mandamientos de la Biblia. Este exmonaguillo católico convertido en profeta autoproclamado lanzó una rebelión contra el presidente Yoweri Museveni en el norte de Uganda. Dominic Ongwen fue secuestrado de niño por el LRA, de camino al colegio. Años después se convirtió en uno de los comandantes más temidos de este grupo rebelde.

“El tribunal es consciente de que ha sufrido mucho”, declaró el juez Schmitt. “Sin embargo, se trata de crímenes cometidos por Dominic Ongwen como adulto responsable y comandante del Ejército de Resistencia del Señor”, agregó.

Se trata del primer miembro del LRA en ser juzgado por matanzas cometidas en Uganda y en otros tres países africanos. Ongwen negó “en nombre de Dios” los cargos y sus abogados pidieron su absolución alegando que fue víctima de la brutalidad del grupo rebelde.

En 2016, cuando comenzó el caso, Ongwen insitió ante el tribunal que es una víctima. Que es un niño soldado que fue secuestrado de manos de su propia familia y Kony lo obligó a cometer las atrocidades. No soy un asesino, dijo entonces. “Soy una de esas personas contra las que la LRA cometió crímenes atroces”, afirmó ante unos jueces que, por primera vez desde la creación de la CPI, se encuentra ante la disyuntiva de elegir entre víctima o agresor. “Era un niño de diez años que tuvo que participar en combates, yo no debería estar aquí”, afirmó.

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Según la ONU, los rebeldes mataron a más de 100.000 personas y secuestraron a 60.000 niños durante operaciones que se extendieron a otros tres países africanos: Sudán, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana.

Es la primera vez que la CPI considera culpable a un acusado por embarazo forzoso. En el veredicto se explicó que, como comandante del ERS, Ongwen tuvo a su disposición a siete mujeres, de las cuales nombró “esposas” a cinco.

“Mantuvo sexo por la fuerza con cuatro de ellas”, dijo el juez, que recordó las palabras de una testigo cuando señaló que las violaciones ocurrían “cuando Ongwen quería”.

Asimismo, las siete mujeres “eran objeto de palizas con bastones y palos a las órdenes de Dominic Ongwen” y algunas de ellas terminaron “inconscientes, incapaces de caminar y con cicatrices permanentes”, añadió el magistrado Schmitt.

Matanzas y más

Con Ongwen como comandante, el LRA hizo reinar el terror en el norte de Uganda, sobre todo con las matanzas en los campos de refugiados de Lukodi, Pajule, Odek y Abok, así como el reclutamiento de niños soldados.

Según los fiscales, Ongwen fue un comandante “feroz” y un “entusiasta” encargado de la brigada Sinia de Joseph Kony, que secuestraba a jóvenes y a mujeres adultas para convertirlas en sirvientas y esclavas sexuales.

Al comienzo del juicio, la acusación mostró videos grabados después de un ataque contra el campo de refugiados de Lukodi, a unos 20 km de la capital regional, Gulu. Se ve a niños destripados y cuerpos calcinados de bebés.

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“En total 15 miembros de mi familia murieron en el ataque y muchas personas resultaron heridas”, declaró a la AFP Muhammed Olanya, un campesino de 38 años de Lukodi.

En otro ataque al campo de refugiados de Odek en 2004, Dominic Ongwen ordenó a sus tropas que “no se dejara nada vivo”, afirmaron los fiscales.

Los abogados de Ongwen insistieron en que su cliente debía ser considerado una víctima del LRA por el lavado de cerebro de los niños soldados, algunos de los cuales se vieron obligados a matar a sus propios padres.

“El tribunal no halló evidencia ante el reclamo de la defensa de que sufría una enfermedad mental o que cometió los crímenes bajo coacción”, dijo el juez Schmitt.

Dominic Ongwen se rindió en 2015 a las fuerzas especiales estadounidenses que buscaban a Joseph Kony en la República Centroafricana, y fue trasladado a la CPI, con sede en La Haya, para ser juzgado.

Joseph Kony sigue prófugo y sobre él pesa una orden de detención de la CPI.

Ongwen escuchó el veredicto sin inmutarse tras dos horas para la lectura pública de la sentencia en la que se narraron las atrocidades de esa guerra. El tribunal con sede en La Haya dará a conocer en una vista posterior cuántos años deberá pasar en prisión Ongwen, que fue trasladado al centro de detención de la CPI en enero de 2015.

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