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Durante las últimas semanas numerosos centros religiosos del mundo han comenzado a cerrar sus puertas. Sus motivos tienen, debido a que se ha demostrado que en este tipo de eventos los picos de contagio del coronavirus son frecuentes. Sin embargo, las mezquitas de Pakistán estaban a rebosar este viernes, lo que avivó el miedo a que se disparen los casos en el país, que tiene un sistema sanitario muy deficiente.
Los principales líderes religiosos del país se limitaron a aconsejar que los ancianos eviten acudir a la oración y a pedir a los imanes que los sermones sean breves. "No creemos en el coronavirus, creemos en Alá. Pase lo que pase, vendrá de Alá", dijo Altaf Khan, mientras los fieles, equipados con mascarilla, afluían a las distintas oraciones de este viernes en la capital, Islamabad.
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En unos videos difundidos por la aplicación Tiktok, que recibieron cientos de miles de "me gusta", se pedía a los fieles que siguieran acudiendo a las mezquitas pese a las advertencias sanitarias. "La mayoría de la gente está aterrorizada", declaró Syed Ashfaq Ahmed, vecino de Islamabad, tras haber visitado una mezquita esta semana.
De momento, Pakistán declaró 1.235 casos confirmados de la COVID-19 y nueve muertes, pero se cree que las cifras reales serían muy superiores, pues muy poca gente se ha sometido al test de diagnóstico.
La mayor parte de los primeros casos estaban directamente relacionados con peregrinos que habían regresado de Irán, donde las autoridades mantuvieron abiertos los mausoleos durante semanas, pese a la propagación del virus, lo que probablemente expuso a decenas de miles de personas a contraer la enfermedad.
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En Pakistán, solo la provincia de Sindh emitió órdenes para cancelar las oraciones del viernes. Arabia Saudita, en cambio, prohibió las peregrinaciones y cerró las mezquitas, y Egipto promulgó una fetua para que se prohibieran las oraciones públicas.
Turquía cerró las mezquitas a las concentraciones multitudinarias y las organizaciones musulmanas de Indonesia instaron a los fieles a rezar en casa, aunque mucha gente hizo caso omiso de la advertencia.