La fachada reventada del centro comercial Aeon de Kumamoto, tras la explosión que sufrió el martes, se ha convertido en una de las imágenes más impactantes que ha dejado el fuerte terremoto de magnitud 7,1 registrado en el suroeste de Japón, y los servicios de rescate aún buscan a desaparecidos entre los escombros.
Afuera, vecinos y curiosos aún se acercan al cordón policial, buscando el interior del devastado edificio con la mirada, un día después de un sismo que ha causado al menos 18 muertos.
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“Fue aterrador. Me metí inmediatamente en mi carro para refugiarme”, aseguró Yoshigai, un hombre de 28 años que trabaja en una farmacia de la zona y vio la explosión con sus propios ojos.
Las autoridades aún tratan de esclarecer lo sucedido, pero, según las explicaciones del presidente del grupo Aeon, Akio Yoshida, la explosión se registró sobre las 17:50, hora local del martes, unos 50 minutos después de completar la evacuación de los miles de visitantes y empleados que se encontraban en el edificio cuando sucedió el terremoto.
“El 28 de julio, al ser época de vacaciones de verano, contábamos con la visita de aproximadamente 3.000 clientes”, dijo el responsable en una rueda de prensa.
Yoshida explicó que, por motivos que desconoce, algunos empleados se quedaron dentro del edificio tras la evacuación. Al menos tres de ellos han muerto, y los servicios de emergencias tratan de localizar a tres personas más cuyo paradero se desconoce.
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El responsable no dio información sobre la posible causa de la explosión, pero dijo que es “muy probable” que se trate de una fuga de gas. “Expreso mis más sentidas condolencias (...), y me disculpo profundamente con sus familias y seres queridos”, manifestó.
Vecinos, curiosos y periodistas cerca del centro comercial que explotó en Japón
Este miércoles, la Policía cortó todos los accesos al centro comercial, pero eso no impedía que grupos de vecinos, periodistas y curiosos se acercaran, bajo el sol impasible de finales de julio, a escrutar la fachada destrozada y a los servicios de emergencias apostados junto al edificio.
Allí todavía podían verse los restos del estallido, a decenas de metros de la fachada. En una carretera paralela, un carro permanecía cubierto de polvo blanco frente a los restos de piedra y valla metálica que aún cubrían la calzada.
“Tengo muchos recuerdos jugando en los recreativos ahí, así que me dio mucha pena enterarme de la explosión”, dijo Yuma, un joven de 15 años que este miércoles se paseaba en bicicleta con sus amigos junto al centro comercial.
Yoshigai, el empleado de la farmacia cercana, dijo que solía visitar con frecuencia el centro comercial Aeon, por lo que la explosión lo asustó especialmente.
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Otro de los que se acercaron a ver el destrozo este miércoles fue Oleksiy, un ucraniano de 37 años que vive en Kumamoto desde noviembre, después de recibir su baja del Ejército.
Oleksiy, que fue soldado de infantería y vio combates en la guerra contra Rusia, dijo que, comparado con la experiencia de ser bombardeado, el terremoto del martes “no dio tanto miedo”, pero aseguró que la sensación es parecida.
El centro comercial Aeon de Kumamoto ya resultó dañado en un par de terremotos registrados en 2016, de magnitud similar al de este martes, pero que entonces dejaron más de 200 muertos y miles de heridos. Desde entonces, la empresa había continuado haciendo renovaciones en el edificio.
En el terremoto de este martes, al menos 18 personas perdieron la vida y cientos resultaron heridas. También se registraron daños en carreteras y puentes, y al menos cinco de los fallecidos murieron en una fábrica papelera de la cercana localidad de Yatsushiro, donde el sismo derribó una gran chimenea.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, dijo que los servicios de rescate mantienen una “verdadera carrera contra reloj” mientras tratan de encontrar a los que todavía permanecen desaparecidos.
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