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Jacinda Ardern está de cumpleaños: cinco momentos que han marcado su mandato en Nueva Zelanda

El gobierno de la popular líder neozelandesa, que cumple hoy 40 años, ha estado lleno de situaciones extremas de las que siempre ha salido fortalecida.

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27 de julio de 2020 - 12:18 a. m.
Cuando fue elegida primera ministra, en octubre de 2017, Jacinda Ardern tenía 37 años. / AFP
Cuando fue elegida primera ministra, en octubre de 2017, Jacinda Ardern tenía 37 años. / AFP
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Es la líder mundial del momento. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, es popular dentro y fuera de su país. Su manejo de la pandemia del coronavirus, con el que logró controlar los contagios en tiempo récord, le significaron miles de elogios por todo el mundo.

“Es una mezcla de acero y amabilidad”, la describió el diario británico The Guardian, uno de los muchos medios que han destacado el liderazgo de la primera ministra neozelandesa.

Carismática, pero firme. Su estilo de liderazgo positivo ha hecho que la gobernante de uno de los países más pequeños del mundo sea considerada como una de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time. Y lo ha hecho por dos años consecutivos.

Pero es solo la forma en que ha manejado la pandemia. Ya en 2019 Ardern había recibido elogios de todo el mundo por cómo sobrellevó la peor masacre en la historia moderna de Nueva Zelanda: el tiroteo contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch, que mató a 50 personas e hirió a decenas más.

En un año en el que Nueva Zelanda tiene elecciones, la reelección de Ardern parece un hecho. Encuestas recientes muestran que 8 de cada 10 habitantes de su país creen que el país va por buen camino. Su éxito y popularidad tienen pocos precedentes: hace apenas cuatro años era una virtual desconocida.

Estos son algunos de los hechos más llamativos de su mandato:

Primera ministra más joven de la historia de su país

Cuando fue elegida primera ministra, en octubre de 2017, Jacinda Ardern tenía 37 años.

Esto la convirtió en su momento en la jefa de Estado más joven del mundo, superada años después por Sanna Marin, en Finlandia, que ganó con 34 años.

Hija de un expolicía y una antigua feligresa mormona que votó a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, Ardern se convirtió en la tercera mujer en liderar a su país tras Jenny Shipley (1997-1999) y Helen Clark (1999-2008).

Y para cuando quedó electa, fue poca la sorpresa en su país. Su carrera política fue siempre en ascenso. Con 28 años fue la diputada más joven en entrar en el Parlamento, en representación del Partido Laborista.

Es graduada en Arte y Comunicaciones y su constancia y carisma en el campo político le dieron una cómoda victoria en las legislativas de 2017, rompiendo una hegemonía de nueve años del Partido Conservador.

Embarazo durante su gobierno

Pocos meses después de asumir la jefatura de Estado de Nueva Zelanda, Ardern, junto con su esposo, Clarke Gayford, anunciaron que tendrían un bebé. Era la primera vez que una primera ministra neozelandesa quedaba embarazada en pleno ejercicio de sus funciones.

El anuncio del embarazo desató un fuerte debate en su país y en el mundo sobre la situación de las madres trabajadoras. Esto, sumado, a la excepcionalidad de una mujer embarazada en los niveles más altos del poder político.

Sin embargo, fue poco lo que interfirió su embarazo en sus labores políticas. Pasaron los meses y en junio dio a luz a su primera hija, con lo que se convirtió en la primera mandataria mundial en casi tres décadas en tener un bebé después de la paquistaní Benazir Bhutto en 1990.

Tras el nacimiento, Ardern se tomó seis semanas de licencia por maternidad.

Antes de su elección, en octubre de 2017, un reportero incluso cuestionó a la primera ministra sobre si la maternidad podría interferir con su capacidad de gobernar, a lo que ella respondió que era “inaceptable” hacer tal pregunta.

Hace historia llevando a su bebé a la ONU

En la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2018, Jacinda Ardern hizo de nuevo historia al llevar a la reunión a su bebé recién nacida.

Dado que estaba en periodo de lactancia, Ardern viajó a Nueva York con su hija, llamada Neve, y se le vio jugando con ella mientras esperaba su turno de intervención.

“Tengo una pareja que puede estar a mi lado, que toma una gran parte de esta responsabilidad conjunta porque él también es el padre, no es un niñero”, dijo Ardern a los medios de Nueva Zelanda en su momento.

Su esposo, Clark Gayford, también acudió a la Asamblea y cuidó de la niña mientras la primera ministra daba su discurso ante el resto de líderes internacionales, en el que habló sobre los riesgos del populismo, el nacionalismo y el racismo.

La masacre de Christchurch y su ascenso internacional

“Nunca me escucharán decir su nombre”.

Esas fueron las palabras con las que Jacinda Ardern inauguró su discurso tras la sangrienta masacre de Christchurch, ocurrida en dos mezquitas, que dejó 50 personas fallecidas, en marzo de 2018.

“Con este acto terrorista buscaba varias cosas, entre ellas notoriedad, por eso nunca me escucharán decir su nombre”, aseguró Ardern ante los diputados, reunidos en el Parlamento en Wellington, la capital.

Tras la masacre, Ardern no solo mostró respeto y compasión para visitar a los familiares de las víctimas, la mayoría de ellos musulmanes.

La primera ministra fue más allá de los discursos y las acciones de protocolo y en tiempo récord prohibió la venta libre de armas de fuego en su país.

La ley, aprobada de forma casi unánime por el Parlamento, prohibió la mayoría de las armas automáticas y semiautomáticas, y los componentes que modifican las armas existentes.

“Eliminar” el coronavirus

El manejo de la pandemia del coronavirus por parte de Arden y su gobierno en Nueva Zelanda ha sido elogiado en distintas partes del mundo por su contundencia.

La primera ministra se propuso desde el comienzo de la emergencia “eliminar” al virus y aplicó fuertes medidas, que sumadas a las particulares condiciones geográficas y poblacionales de Nueva Zelanda, lograron que en julio tuvieran la situación “controlada”, al menos por ahora.

Su decisión de cerrar las fronteras y ordenar una cuarentena de cuatro semanas, cuando aún no se había registrado ninguna muerte a causa del COVID-19, fueron clave, según los expertos.

Pero Ardern no solo fue elogiada por haber sido firme ante la pandemia, sino también por anunciar que tanto ella como sus ministros reducirían sus sueldos en un 20% durante seis meses, para mostrar “liderazgo y solidaridad”.

“Si alguna vez hubo un momento para cerrar la grieta entre grupos de personas a lo largo de Nueva Zelanda en posiciones diferentes, es ahora”, señaló la mandataria.

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