¿En qué consistió el acuerdo entre el Gobierno israelí y la ONU?
El lunes 2 de abril, a media tarde, el primer ministro anunciaba un acuerdo con la ONU para regularizar la situación de aproximadamente 30.000 migrantes sin papeles en Israel.
Por cada migrante reubicado, Israel habría concedido residencia temporal a un migrante en Israel.
Este plan remplazó otro plan de Netanyahu, el cual pretendía deportar a todos los migrantes africanos, o al menos encarcelarlos, si no salían del país de forma voluntaria. El Gobierno israelí les ofreció $3.500 dólares estadounidenses y un billete de avión. La Corte Suprema de ese país suspendió este primer plan tras protestas de miles de personas en Tel Aviv.
¿De dónde vienen los migrantes?
El primer ministro israelí suele calificar los migrantes de “infiltrados”, y sostiene que son migrantes económicos en lugar de ser refugiados. La mayoría de estos vienen de Eritrea, un estado de partido único - acusado de varias violaciones de derechos humanos por la ONU - y de Sudán. Al parecer, habrían entrado al país de forma ilegal desde la frontera egipcia, entre 2006 y 2012, y se instalaron en los barrios del sur de Tel Aviv. Su llegada en estos barrios ha provocó tensiones con sus residentes.
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El asunto divide al país. Varios residentes locales lamentan los cambios que han vivido tras el influjo de migrantes de los últimos años, particularmente cuando se considera que los barrios afectados son, en su mayoría, desfavorecidos.
Israel tiene una gran historia acogiendo migrantes, particularmente judíos de países africanos en estados de inestabilidad como Egipto, Marruecos y Etiopía. Sin embargo, ciertos israelíes, incluyendo miembros del gobierno, priorizan la preservación de una mayoría judía, lo que, según ellos, se ve amenazado por estos migrantes que se encuentran en situación irregular en el país.
Varios activistas han defendido a los migrantes, protestando la propuesta deportación. Este martes 3 de abril, mientras Netanyahu se reunió con representantes de los barrios del sur de Tel Aviv, otros residentes protestaban frente a la sede de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), donde tuvo lugar la reunión.
El 25 de marzo, 25.000 personas protestaron la deportación en una manifestación masiva en Tel Aviv. Los responsables fueron personas provenientes de Eritrea y Sudán, que solicitaban asilo apoyados por residentes del sur de la ciudad.
¿Por qué decidió Netanyahu anular el acuerdo?
A pesar de haber estado orgulloso de un acuerdo “sin precedentes”, unas horas después lo suspendió a última hora, y el día siguiente lo anuló. El primer ministro citó las limitaciones impuestas por la Corte Suprema, además de una falta de garantías de Uganda y Ruanda, los países con los que el Gobierno israelí había originalmente llegado a un acuerdo para acoger a los migrantes como parte del pla inicial.
Varios miembros de su coalición, además de su partido derechista Likud, habían criticado fuertemente el acuerdo con ACNUR. El ministro de Educación, Naftali Bennett, dijo en un tuit que el trato haría de Israel el “paraíso de los infiltrados”. Su retractación demuestra la presión que el dirigente siente ante las críticas de su partido y de su coalición.
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Por otra parte, el martes 3 de abril en su página de Facebook, el primer ministro afirmó que anularía el acuerdo tras consultar con el ministro del Interior, Aryeh Deri y con representantes de barrios desfavorecidos del sur de Tel Aviv. Residentes del sector afirmaron que “Netanyahu ha rectificado a tiempo para evitar una desgracia” tras la anulación.
ACNUR lamentó la decisión de Netanyahu y afirmó en un comunicado: “ACNUR conoció hoy la cancelación por parte del primer ministro, Benjamín Netanyahu, del acuerdo entre Israel y la organización, alcanzado el lunes, para solucionar la situación de los eritreos y sudaneses que se encuentran actualmente en Israel”. La organización pidió que el primer ministro reconsidere su decisión.
El líder de la oposición, el diputado laborista Isaac Herzog criticó despiadadamente a Netanyahu en Twitter: "La única forma de afrontar esta lamentable y absurda escena es que su actor principal baje del escenario. Netanyahu demuestra debilidad e histeria prefiriendo una vez más sus intereses políticos al bien del Estado".
Su retractación llega en un momento de inestabilidad, pues el primer ministro se enfrenta a varias investigaciones de corrupción, una recomendación policial de imputación por soborno y fraude, y la represión brutal de protestas en la Franja de Gaza, donde murieron 16 palestinos.