La cuenta regresiva de la tregua entre Estados Unidos e Irán se acerca a su fin en medio de un ambiente de incertidumbre. El cese temporal de las hostilidades terminará el miércoles. Entretanto, el presidente Donald Trump ha dicho que pronto se firmará un acuerdo en Pakistán, país que ha servido para las negociaciones, pero las autoridades de Teherán ni siquiera han confirmado su participación en nuevos diálogos.
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La delegación estadounidense estaría liderada nuevamente por el vicepresidente J. D. Vance, quien ya participó, sin éxito, en una maratónica jornada de 21 horas de negociaciones en Islamabad hace nueve días.
Ahora la desconfianza es máxima luego de que Estados Unidos atacó y se apoderó de un buque de carga con bandera iraní el fin de semana. Trump informó que la embarcación intentaba atravesar el estrecho de Ormuz, sobre el que Washington mantiene su propio bloqueo.
“Hoy, un buque de carga de bandera iraní llamado Touska, de casi 900 pies de largo y con un peso similar al de un portaaviones, intentó burlar nuestro bloqueo naval, y no les salió nada bien”, escribió Trump en un mensaje en su red social, Truth Social.
Irán había anunciado la semana pasada la apertura del estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán. El corredor es clave para la economía global, pues por allí pasa cerca del 20 % del petróleo que se comercia en el mundo. Sin embargo, la medida no fue correspondida por Estados Unidos.
Teherán creía que “Estados Unidos respondería levantando el bloqueo”, señaló Vali Nasr, profesor de relaciones internacionales en la universidad estadounidense Johns Hopkins, citado por la AFP. Pero el hecho de que Washington mantuviera el bloqueo “no ha hecho más que alimentar la sospecha de Irán” de que las conversaciones en Pakistán “no son más que una artimaña diplomática antes de otro ataque militar”.
El republicano ha amenazado con destruir “todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán” si las autoridades de ese país no se acogen a un nuevo acuerdo.
En nuestra edición de fin de semana, precisamente, explicamos por qué la rehabilitación del paso por Ormuz era una victoria efímera para Estados Unidos: Trump tuvo algo que mostrar, pero, de fondo, las razones que llevaron a la guerra siguen intactas. El 28 de febrero pasado, el presidente estadounidense anunció el inicio de los ataques junto a Israel, que mataron al líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenéi. Trump justificó la ofensiva en la urgencia que tienen Washington y Tel Aviv de eliminar el programa nuclear y la capacidad misilística de Irán.
De acuerdo con las autoridades de Teherán, hasta el momento, la guerra ha cobrado casi 3.500 vidas. Eso incluye a casi 180 personas que fueron asesinadas por un misil que cayó sobre una escuela de niñas en la localidad de Minab. Estados Unidos ha sido acusado de haberlo lanzado.
En Líbano, el otro frente de la guerra, los ataques de Israel contra el brazo armado de Hezbolá, que se involucró en los enfrentamientos en solidaridad con Irán, han matado a más de 2.000 personas. La inclusión de ese país en la tregua era una exigencia de Teherán. A medianoche del jueves finalmente entró en vigor un frágil cese al fuego.
Este lunes, el ejército israelí dijo que tomará medidas en relación con el caso de un soldado que fue fotografiado a punto de atacar con un mazo la imagen de un Cristo en el sur de Líbano. “Tras la conclusión de una evaluación inicial sobre una fotografía publicada previamente de un soldado de las FDI (Fuerzas de Defensa Israelíes) dañando un símbolo cristiano, se determinó que la fotografía retrata a un soldado de las FDI en el sur de Líbano”, agregó el ejército, que calificó el hecho de “sumamente grave”.
📅 No se pierda esta semana...
Estaremos cubriendo la presentación del informe anual de Amnistía Internacional sobre la situación de los derechos humanos en las Américas, programada para este martes a las 10 de la mañana en Bogotá.
En esta ocasión, el reporte se enfocará especialmente en la situación de derechos humanos en Colombia y Venezuela, en un contexto que la organización considera “profundamente desafiante”.
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😬 No es el fin del mundo
En días recientes, publicamos la historia de Sugey Amaya, una salvadoreña que ha dedicado su vida a facilitarles la vida a las personas que logran salir de las cárceles de su país.
La mujer, que tiene a su hermano detenido, se enteró de que a los liberados no se les permite marcharse de los penales a menos que alguien vaya a buscarlos. Amaya se ha entregado a esa labor en un país acusado de violar el debido proceso y los derechos humanos de los encarcelados.
👀 En qué estamos
La delicada tensión en Oriente Medio nos llevó a reiniciar nuestros cubrimientos minuto a minuto. Invitamos a que siga el de este lunes en este enlace.
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