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4 Apr 2022 - 5:43 p. m.

Líbano, Somalia y Egipto, bajo la amenaza de la escasez por la guerra en Ucrania

Ucrania es uno de los principales exportadores de trigo, cebada, girasol y maíz, por lo que la guerra que se vive en su territorio se ha hecho sentir en otros países a través de la escasez de alimentos y en el aumento de sus precios. Esto es lo que sucede en el Líbano, Somalia y Egipto.
En medio de la guerra en Ucrania, es probable que parte de la tierra se quede sin la siembra usual de maíz y girasol, así como se prevé la pérdida de un tercio de la cosecha de trigo, sembrado el año pasado.
En medio de la guerra en Ucrania, es probable que parte de la tierra se quede sin la siembra usual de maíz y girasol, así como se prevé la pérdida de un tercio de la cosecha de trigo, sembrado el año pasado.
Foto: Manuel Bruque

Conforme avanza la guerra en Ucrania, han surgido preocupaciones alrededor de la seguridad alimentaria, partiendo del hecho de que el país es un importante exportador de trigo, cebada, girasol y maíz. Algunos agricultores y analistas le dijeron a The Guardian que la siembra, la cosecha y la exportación se han visto interrumpidas por la falta de fertilizantes, el suministro bajo o nulo de combustible para los tractores, el cierre de puertos y la actividad militar. Por ello, se puede esperar que parte de la tierra se quede sin la siembra usual de maíz y girasol, así como se prevé la pérdida de un tercio de la cosecha de trigo, sembrado el año pasado.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA) advirtió desde febrero de este año que los precios mundiales de los cereales alcanzaron un máximo histórico, debido a la interrupción de importaciones. Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos, la agencia de la ONU que proporciona suministros de emergencia a países en conflicto o que experimentan desastres naturales, dijo en días recientes que el mayor costo de los alimentos significa que ya se están recortando las raciones. En medio de ello, el Líbano, Somalia y Egipto parecen ser un ejemplo de esta arista de la guerra en Ucrania.

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Solo el año pasado, el Líbano importó el 60 % de su trigo de Ucrania. Esto resulta preocupante porque las reservas del país son limitadas. La explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020, que mató a más de 200 personas, destruyó los principales silos de grano. Como resultado, se cree que el país tiene suficiente trigo para durar solo unas seis semanas, informa el diario británico. Entretanto, el gobierno está tratando de buscar otras fuentes del grano en India, Estados Unidos y Kazajistán.

Aunque el ministro de agricultura, Abbas Hajj Hassan, aseguró que “hoy no hay crisis del trigo en el Líbano”, la escasez parece ser una realidad. Bujar Hoxha, director del país de Care International, le dijo a The Guardian que algunas panaderías están racionando el pan y que los aumentos de precios desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania son obvios. “Del 24 de febrero al 21 de marzo, hemos visto un aumento general del 14 % en los precios de los alimentos. Para el pan, por ejemplo, es 27 %, para el azúcar blanco es del 72 % y para el aceite de girasol es del 83 %”, agregó.

Somalia también se enfrenta a las problemáticas que se desencadenan con el aumento en los precios de los alimentos. “Hace una semana, el bidón de 20 litros de aceite para cocinar costaba $25, hoy cuesta alrededor de $50. Un litro de gasolina costaba $0,64 y hoy cuesta alrededor de $1,80. Es una locura”, dijo el comerciante Mohamed Osman a la Agence France-Presse (AFP).

Aunque Somalia no depende directamente de las exportaciones ucranianas, sí puede sufrir por el efecto dominó que está provocando la guerra. Petroc Wilton, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, le aseguró a The Guardian que la mayor parte de la asistencia alimentaria de la agencia en Somalia se realizó a través de transferencias de efectivo, que eran muy vulnerables a las fluctuaciones del mercado. “Cualquier impacto importante en el poder adquisitivo de las personas a las que servimos, debido a cambios repentinos de los precios, es una preocupación real, particularmente en el contexto de esta sequía severa”. No hay que olvidar que, según la ONU, la sequía en Somalia, que se ha venido acumulando desde octubre de 2020, podría llevar al país a caer en la hambruna en este año.

En cuanto a Egipto, se sabe que este es el principal importador de trigo, por lo que es particularmente vulnerable al aumento de los precios de los alimentos. El año pasado, el país importó más del 70 % de su trigo de Rusia o Ucrania, según la ONU, por lo que el primer desafío para el Estado es buscar proveedores alternativos fuera del Mar Negro.

En días recientes, el ministro de Agricultura de Francia, por ejemplo, dijo que su país “estaría al lado” de Egipto “para asegurarse de que obtenga el trigo que necesita en los próximos meses”. Ahora bien, según se lee en The Guardian, el trigo francés es muy húmedo y buscar otras opciones, como en Australia o Canadá, resultaría muy costoso en términos del transporte, en un momento en el que el precio de los combustibles también está aumentando.

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