13 Apr 2018 - 3:14 a. m.

Protestas en India por casos de violación

La impunidad en dos casos ha generado manifestaciones en el país asiático. Se teme que la autoridad esté encubriendo a los culpables. Además, una rivalidad religiosa entre ha aumentado la tensión.

-Redacción Internacional

Varias activistas sostienen pancartas en las que se puede leer: "Gobierno indio, toma acciones severas contra los violadores" durante una protesta contra el incremento de violaciones en Uttar Pradesh, Jammu y Cachemira, en Nueva Deli, India. / EFE
Varias activistas sostienen pancartas en las que se puede leer: "Gobierno indio, toma acciones severas contra los violadores" durante una protesta contra el incremento de violaciones en Uttar Pradesh, Jammu y Cachemira, en Nueva Deli, India. / EFE

Las violaciones a mujeres, que se han convertido en un gran problema en India, fueron la razón de protestas este jueves en el país asiático. El caso de una menor de ocho años, que fue violada y torturada hasta la muerte a principios de enero, permanece hoy en la impunidad. Además de los pocos avances en las investigaciones, la tensión sobre el tema ha incrementado por factores religiosos, pues los acusados del crimen profesan el hinduismo, mientras que la víctima es musulmana.

Asifa Bano, fue conducida por los sospechosos a un bosque en el distrito de Kathua, donde fue violada en repetidas ocasiones por al menos tres hombres. Al final, fue estrangulada y dejada allí. Sus órganos fueron retirados. Su cuerpo fue encontrado una semana después, con el mismo vestido que usaba cuando desapareció. Según las autoridades que investigaron el hecho, y de las tribus del lugar, el crimen se trató de una rivalidad entre pueblos y por tierras. Kathua, es un área en disputa entre musulmanes e hindúes.

El caso fragmentó a la sociedad. Los hindúes nacionalistas reclaman que se defiendan a los acusados, mientras los musulmanes reclaman que se haga justicia de inmediato. Es tal la división entre las dos religiones, que cuando la comunidad Bakerwal, a la que pertenecía la niña, se disponía a enterrarla en el cementerio del distrito, matones hindúes aparecieron en el lugar exigiendo que el cuerpo no fuera enterrado allí, ya que de esa manera la tierra permanecería para siempre con los musulmanes.

La rivalidad entre las dos tribus comenzó en la partición de India en 1947, momento en el que cientos de musulmanes fueron asesinados por hindúes y tuvieron que emigrar a Pakistán. El gobierno se hizo dueño de las tierras de los musulmanes en 1949 y hasta hoy, la delimitación en los terrenos es cuestión de gran disputa. En el distrito de Kathua, donde ocurrieron los hechos, es tan alta la tensión que si una vaca traspasa la línea fronteriza de la otra esta no se devuelve. Tras el asesinato de Bano, el ambiente se ha vuelto más crítico.

Para recordar: Tribunal indio ordena dividir una tierra sagrada entre hindúes y musulmanes

Pero la gravedad de la situación no termina con la defensa de los sospechosos. Las fuerzas políticas han presionado para que se retiren las denuncias del caso. Por otro lado, los aldeanos musulmanes aseguraron Sanji Ram, custodio de un templo hindú, estaría detrás de la muerte de Asifa Bano, como parte de un plan para aterrorizar a los Bakarwals y desterrarlos de la zona. Que se involucre a un templo hindú solo incrementa más la tensión de ambas comunidades.

Además de este, otro caso de violación sacude a India. Se trata de la violación de una adolescente de 16 años en el distrito de Unnao, en Uttar Pradesh, uno de los estados más pobres y corruptos del norte del país. La joven habría sido presuntamente violada por un poderoso diputado del partido del primer ministro, Narendra Modi. El acusdo, Kuldeep Singh Sengar, habría actuado junto a sus hermanos en la violación, pero las autoridades no abrieron ninguna investigación sobre el caso.

La gravedad del caso incrementó luego de que el padre de la menor violada fue torturado hasta la muerte por la policía al querer continuar con las denuncias del caso. La víctima intentó inmolarse frente a la residencia del gobernador de Uttar Pradesh ante la situación. Aunque Singh Sengar desmintió las acusaciones, este caso desvela una gran cultura de impunidad entre las élites del país. Lo llamativo de ambos casos, es que la atención de la comunidad parece enfocarse en factores independientes al hecho más importante: la violación de menores.

India, que es reconocida como una sociedad machista, ha tenido un incremento en los casos de violación a mujeres en los últimos 15 años de más del 50%. A pesar de que el gobierno ha intentado promover leyes para la protección de mujeres, en principio bajo presión de la opinión pública, la situación en el país asiático parece empeorar.

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