28 May 2019 - 1:05 a. m.

Violencia en cárceles del norte de Brasil deja 57 muertos en dos días

Las últimas masacres carcelarias demuestran que el sistema penitenciario de Brasil es una bomba de tiempo por su superpoblación, insalubridad y falta de control.

Redacción EFE y AFP

El Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), donde 15 reclusos murieron el domingo y otros cuatro este lunes, fue escenario en 2017 de una rebelión que se extendió por casi 20 horas y dejó 56 muertos. / EFE
El Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), donde 15 reclusos murieron el domingo y otros cuatro este lunes, fue escenario en 2017 de una rebelión que se extendió por casi 20 horas y dejó 56 muertos. / EFE

Al menos 42 reclusos murieron este lunes en hechos ocurridos en cuatro cárceles del estado brasileño de Amazonas (norte de Brasil), informaron las autoridades, un día después de que una pelea en uno de esos centros dejara otros 15 fallecidos.

"Fueron hallados 42 detenidos muertos, todos con indicios de muerte por asfixia", informó la Secretaría de Seguridad Pública de Amazonas. Le recomendamos: La guerra entre carteles que desangra a Brasil 

Según las autoridades, una "pelea entre presos" de dos pabellones de esa unidad acabó con la muerte de 15 internos de entre 21 y 42 años. La actuación del denominado Grupo de Intervención Penitenciaria evitó una tragedia mayor al controlar la situación en poco menos de una hora, evitando más asesinatos y una fuga masiva de internos.

El gobierno federal anunció el envío de agentes para reforzar la seguridad en las prisiones de dicho estado. Tres de las prisiones, donde ocurrieron la mayoría de las muertes, son edificios cercanos, ubicados a unos 28 kilómetros de Manaus, capital de Amazonas.

El Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), donde 15 reclusos murieron el domingo y otros cuatro este lunes, fue escenario en 2017 de una rebelión que se extendió por casi 20 horas y dejó 56 muertos, en una de las mayores masacres del sistema penitenciario de Brasil.

El balance letal del lunes se completa con 27 muertos en el Instituto Penal Antonio trinidade (IPT), 6 en la Unidad de Prisiones de Puraquequara (UPP) y 5 en el Centro de Detención Provisoria Masculino (CDPM 1).

En 2017, en el mismo Complejo Anísio Jobim, 56 presos murieron en una lucha entre facciones rivales, las cuales mostraron el gran poder que tienen en el interior de las cárceles del país y evidenciaron la inseguridad, el hacinamiento y las malas condiciones de las prisiones brasileñas.

Las rebeliones son frecuentes en el sistema penitenciario del país, considerado por organizaciones internacionales como uno de los "peores" y "más inhumanos". Le puede interesar: Una ola de vandalismo en Brasil, la primera prueba de Bolsonaro

Inmediatamente después de ocurrida la tragedia en el Compaj en 2017, otras masacres en los estados de Roraima (norte) y Rio Grande do Norte (noreste) elevaron a más de 130 los presos muertos en los primeros 15 días de ese año.

Brasil suma la tercera mayor población carcelaria del mundo con 726.712 presos (en 2016), que generalmente viven en condiciones de hacinamiento y bajo el mando de facciones que se disputan el control del tráfico de drogas y se enfrentan en frecuentes y sangrientos ajustes de cuentas.

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