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Tras los dos terremotos que devastaron La Guaira, en Venezuela, ha crecido la preocupación por los niños que quedaron huérfanos o que aún no han logrado reencontrarse con sus padres.
Ante estas denuncias, la iniciativa civil Cadena de Abrigo se desplazó a las zonas afectadas para verificar la situación de los menores y determinar si las versiones difundidas tenían fundamento.
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Uno de los principales desafíos detectados por Cadena de Abrigo es la circulación de información no verificada en plataformas digitales surgidas tras la emergencia. Según la organización, la falta de mecanismos de validación y de una fuente oficial consolidada ha dificultado conocer con precisión la situación de los niños y adolescentes afectados por los terremotos.
En entrevista con El Diario, el promotor de la iniciativa, Darío Ramírez, advirtió que la ausencia de una institucionalidad sólida ha generado vacíos en los registros oficiales, lo que ha dado paso a la proliferación de sitios web y canales informativos que difunden datos sin procesos rigurosos de verificación.
“La información sobre niños y adolescentes vulnerados tras los terremotos no es clara porque el país no cuenta con una institucionalidad fuerte y eso hace que no haya una data firme. Tenemos páginas web que se han creado con personas en el exilio o incluso en Venezuela que están publicando sin verificar y eso hace que sea poco fiable”, afirmó para El Diario.
La desinformación en este caso es bastante peligrosa, ya que aumenta el caos que ya se vive en la zona y además no permite que los casos reales de peligro para la niñez sean escuchados y atendidos por las autoridades.
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Ramírez también advirtió para el medio, que los casos de niños y adolescentes que quedaron sin uno o ambos padres a causa de los terremotos requieren una respuesta institucional basada en los estándares internacionales de protección de la infancia. Sin embargo, señaló que las limitaciones de las instituciones venezolanas dificultan la aplicación de estos protocolos en el contexto de la emergencia.
De acuerdo con las normas de protección infantil, antes de definir el cuidado o la reubicación de un menor de edad debe realizarse una evaluación integral. Este proceso contempla investigaciones interdisciplinarias para verificar su situación familiar, identificar posibles redes de apoyo y garantizar que cualquier decisión priorice el interés superior del niño.
La falta de institucionalidad, junto con la conmoción masiva que ha llevado a la divulgación de información falsa, hace que la situación de los niños quede cada vez más enterrada en narrativas falsas y no en las necesidades urgentes que presentan, como la atención psicológica por el traslado de estos a albergues temporales, lo que los expertos han advertido que puede ser “traumático” y dañino para los mismos.
Además de reforzar la atención en salud mental, Darío Ramírez señaló que la respuesta a la emergencia debe priorizar dos aspectos clave para la protección de la infancia: garantizar el acceso a documentos de identidad para las familias afectadas y fortalecer las medidas de prevención frente a posibles hechos de violencia contra niños y adolescentes en los albergues temporales.
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En la entrevista concedida a El Diario, el promotor afirmó que muchas personas pudieron perder su documentación durante los terremotos, por lo que consideró necesario que las autoridades implementen jornadas gratuitas para la reposición de estos documentos. “El Estado debería generar jornadas de renovación de documentos gratuitas para todas estas personas que pudieron haber sido impactadas por el terremoto”, sostuvo.
Ramírez también advirtió que las condiciones de hacinamiento y la convivencia en espacios colectivos sin suficientes controles incrementan la exposición de los menores de edad a distintas formas de violencia.
Según explicó a El Diario, la falta de privacidad y de mecanismos adecuados de protección en los refugios puede aumentar el riesgo de abusos físicos y sexuales, por lo que insistió en la necesidad de establecer protocolos específicos para salvaguardar a niños y adolescentes durante su permanencia en estos espacios.
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