En la primera etapa se reactivarán 2.465 establecimientos

Bogotá: piloto de reactivación de bares, con pocos negocios a bordo

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De 907 bares que se inscribieron, 150 han sido autorizados; 582, rechazados, y el resto siguen en estudio. ¿A qué se debe la negativa? ¿Cuáles son las medidas de bioseguridad a ser incorporadas en la capital?

Bogotá enfrentó un dilema frente a la reactivación de los bares, pues si bien 700 ciudades y municipios del país dieron luz verde a sus respectivos planes pilotos, la capital se mantuvo al margen ante el temor de enfrentar un tercer pico de la pandemia antes de lo previsto. La prevención tiene sentido, pues durante febrero la ocupación total de camas UCI para atender pacientes COVID-19 se mantuvo por encima del 50 % y viene creciendo desde el 11 marzo, día en el que la ocupación llegó a 59,3 %.

No obstante, la Asociación de Bares de Colombia (Asobares) tenía un argumento válido: no había un estudio que mostrara el impacto epidemiológico que tendría la reactivación de sus establecimientos en la ciudad, los cuales, hay que recordar, han permanecido cerrados un año, frenando así no solo el empleo de miles de personas, sino el aporte que hace este sector al PIB de la ciudad, el cual alcanza los $5 billones.

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El Distrito aceptó la observación y, con base en el resultado del análisis del eventual impacto epidemiológico, la Secretaría de Salud determinó que se podía comenzar con la apertura de estos negocios, siempre y cuando se hiciera bajo un plan piloto (que arranca con medidas de bioseguridad susceptibles a mejoras) y con el 10 % de los 24.640 bares registrados en la ciudad, es decir, 2.465 negocios.

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Como lo explica la directora ejecutiva nacional de Asobares, Adriana Plata, aquí no hay favoritismos para elegir a ese 10 %, ya que este grupo estará conformado por los primeros negocios que se registren en la página web de reactivación económica del Distrito y que reciban un correo electrónico en el que se les indique que su solicitud ha sido aprobada.

Sin embargo, según información obtenida por este medio, con corte al 24 de marzo, la mayoría de bares que han radicado la solicitud han sido rechazados, pues de los 907 que han hecho el trámite, tan solo 157 han sido autorizados, es decir, 18 de cada 100; a 582 les negaron el permiso, y el resto continúa en evaluación por las secretarías de Desarrollo Económico y Salud.

Según el Distrito, las principales razones de las negativas se deben a que la información que entregan no concuerda con los datos de la empresa y a que no todos los sitios cumplen con las medidas fijadas en la Resolución 1569 de 2020, la cual ordena, entre otras cosas, garantizar la circulación natural o artificial de aire para disminuir el riesgo de propagación de COVID-19. Esto se puede hacer ubicando a los clientes en espacios abiertos, como terrazas o al adoptar sistemas de aire acondicionado.

Con base en lo último, la resolución especifica que “cuando se utilice aire acondicionado sin filtros HEPA (High Efficiency Particle Arresting, o recogedor de partículas de eficiencia) se debe realizar la limpieza, desinfección y mantenimiento. Si el aire acondicionado cuenta con filtros HEPA, se debe garantizar el mantenimiento y cambio según la ficha técnica de dichos filtros”. Otras de las más de 100 medidas contenidas en la resolución incluyen garantizar un distanciamiento de mínimo dos metros entre clientes, la disposición de alcohol glicerinado mínimo al 60 % y máximo al 95 % en zonas comunes, la prohibición del baile y la de entregar a los clientes menús físicos.

La secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, asegura que aquellos que no están cumpliendo se les envía un correo comunicándoles el rechazo de su solicitud y explicándoles qué les falta. “A los que no cumplen los estamos atendiendo y ayudando en el proceso de inscripción para que arranquen lo antes posible”, dijo.

Este alto porcentaje de rechazos podría sugerir, además del desconocimiento de las medidas, que los dueños de estos establecimientos no cuentan con un músculo financiero que les permita invertir en las adecuaciones y compra de elementos que exigen las autoridades. Para esto el Gobierno ha destinado ayudas crediticias, como las líneas de crédito Bancóldex, que ofrecen tasas más bajas que las convencionales. A esto suma el respaldo (hasta de un 90 %) que da el Fondo Nacional de Garantías a quienes no tienen cómo respaldar su deuda ante una entidad bancaria.

Según la directora ejecutiva nacional de Asobares, estas ayudas no están sirviendo, pues los bancos están rechazando las solicitudes de crédito de los empresarios con el argumento de que su actividad representa un alto riesgo para la deuda. En teoría, el respaldo del Fondo Nacional de Garantías debería ayudarlos en esos escenarios, pero la directiva explica que los sistemas de evaluación de riesgo de la banca nunca fueron actualizados en lo que va de la pandemia.

La otra cara de la moneda son los clientes que comenzarán a asistir a estos establecimientos. La invitación que se les hace desde Asobares es a que asuman su corresponsabilidad y no se desenfrenen con estas habilitaciones que está dando el Distrito. “Necesitamos su buen comportamiento para que la reactivación sea permanente”, concluye Plata.

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