El enredo judicial que enfrentó en EE.UU. la mujer que vivió en El Dorado

Los registros judiciales de ese país indican que fue arrestada en 2010 por acosar a un funcionario del Departamento de Estado, y quedó bajo libertad condicional.

Tinya Lynn Lewis nació el 30 de diciembre de 1970 en Louisiana (Estados Unidos). / Foto: Mauricio Alvarado - El Espectador

Tinya Lynn Lewis, la mujer estadounidense de 46 años que sorprendió después de contarles a los medios cómo llegó a Colombia y cómo ha vivido casi tres meses en el aeropuerto El Dorado, dejó en el aire una pregunta: ¿exactamente por qué huye?

Como lo contó El Espectador este martes, ella confiesa que estuvo en la cárcel “múltiples veces” por un delito que dice no haber cometido, y por eso abandonó su país en 2012. Desde entonces ha llevado una vida errante que la llevó a Canadá, Inglaterra, Ecuador y Colombia, de donde, anunciaron las autoridades este miércoles, será expulsada porque entró de forma irregular.

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No quiso ahondar sobre sus supuestos líos judiciales. Este diario, sin embargo, constató que Lewis tiene una anotación por una denuncia que un funcionario del Departamento de Estado interpuso contra ella por acoso. Fue el 20 de julio de 2010 ante la Corte Suprema del Distrito de Columbia, en Washington.

Ella fue arrestada pocas semanas después, el 11 de agosto de ese año. Al día siguiente firmó una boleta de libertad condicional, en la que se comprometió a no contactar al hombre, ni a la familia ni amigos de este.

La historia se remonta a 2004, cuando, se acuerdo con el relato que él hizo en su denuncia, ambos se conocieron en la Fuerza Aérea. Él era capitán y ella, una teniente en su escuadrón. En algún momento, Lewis intentó comenzar una relación sentimental con él, pero este le dejó claro que no estaba interesado. Se vieron por última vez en diciembre de ese año, cuando él terminó su servicio.

Cinco años después, el 31 de agosto de 2009, ella comenzó a llamarlo. Desde un comienzo, agrega el funcionario, él supo de quién se trataba y le dejó claro que no estaba interesado en nada que ella quisiera decirle. La mujer insistió con mensajes de texto, de voz y por correo electrónico, al celular y al trabajo. Tanta fue la persistencia, que lo tuvieron que trasladar de oficina, pero ella siempre se las arregló para conseguir los nuevos números telefónicos.

Lewis, cuenta él, se obsesionó tanto, que se inscribió en una página web que organiza matrimonios, y llegó a enviarle imágenes con modelos de vestidos de boda y la propuesta de lugares donde podrían celebrarla. Incluso puso fecha: 4 de julio de 2010.

La molestia del hombre se convirtió en preocupación cuando sus padres, que vivían en el estado de Virginia y no en Washington, como él, recibieron una carta de la mujer. Una hoja suelta que ellos hallaron en el buzón de la casa, metida entre otros correos postales enviados formalmente. Todo indicaba que ella había ido hasta allí a dejar la carta. “Él está tan preocupado de que ella lo encuentre, y está tan asustado, que no le dará a la Policía su dirección por miedo a que ella pueda obtener esa información de alguna manera”, dice el documento en el que las autoridades recogieron su denuncia.

La reacción fue rápida. Ella fue arrestada pocas semanas después y llegó al acuerdo ya mencionado. También se comprometió a comparecer cuantas veces fuera solicitada por la justicia, o de lo contrario tendría que pagar 10.000 dólares de multa. Con esa condición termina la reseña que las autoridades estadounidenses hicieron de su caso.

No queda claro si, como ella lo dice, estuvo en la cárcel otras veces y aquel enredo fue el motivo principal para huir de su país. Pero ahora deberá enfrentar su realidad de nuevo. Migración Colombia anunció que la deportará este jueves.

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