Literatura

Cartas a los muertos del conflicto en Colombia

Noticias destacadas de Cultura

En 2007, cuando Bogotá fue declarada por la UNESCO como capital mundial del libro, más de cinco mil colombianos escribieron cartas que respondían a una pregunta: ¿Cómo se cultiva la persistencia para seguir viviendo en Colombia a pesar de la adversidad? Recordamos algunas de ellas.

En Colombia se siguen contando muertos. La semana pasada la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) informó que entre 2002 y 2008 se registraron 6.402 casos de ejecuciones extrajudiciales. La Fiscalía habla de 2.248.

Y mientras las cifras siguen apareciendo y los humanos desapareciendo, a veces llegan cartas, como canta Raphael. Cartas con sabor a lágrimas, con olor a espinas. Cartas que no son románticas y que te hieren dentro. A veces llegan cartas que te dan la vida. Que te dan la calma.

Buen momento para recordar algunas. En 2007, con motivo de la designación de Bogotá como Capital Mundial del Libro por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Pontificia Universidad Javeriana y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, convocaron a los colombianos para que escribieran cartas que dieran cuenta de aspectos relacionados con la vida cotidiana, el dolor, la memoria cívica y los sentimientos de los colombianos en medio del conflicto armado. La convocatoria invitó a contestar esta pregunta: ¿cómo se cultiva la persistencia para seguir viviendo en Colombia a pesar de la adversidad?

Le invitamos a leer: ‘Falsos positivos’ y la postura artística frente a la barbarie

Entre abril y septiembre llegaron 5.391 cartas. Son cartas de esta guerra y de otras más. Un año después las cartas se publicaron en el libro “Cartas de la persistencia”, de la colección Libro al viento; disponible para su consulta en la Biblioteca Virtual del Banco de la República.

El segundo capítulo del libro se llama “Cartas a los muertos”. Yenny le escribe a su hermano, Claudia a su papá, Nelson a su mamá, Adriana a un vecino.

Carta de Yenny Katherin Perilla - Chiquinquirá 2007

Aunque ya no estés conmigo quisiera expresar lo que siento porque en vida tuya no lo hice. En mi vida he pasa-do miedos y temores. Uno de esos miedos fue quedarme sin ti, hermanito, que no estuvieras en mis momentos más importantes y en mis sufrimientos. Por eso te digo que lo he enfrentado con valor porque sé que la vida me tiene preparadas más cosas para mí.

Ahora sé que puedo realizar mis sueños y mis deseos porque tú vas a estar ahí conmigo, aunque no te vea, y también sé que puedo enfrentar mis miedos y temores con valor y sobre todo fuerza para salir adelante. Pero sólo hay una cosa que me impulsa y que me motiva a hacer esto: tú, porque tú eras fuerte, salías adelante y no te dejabas vencer. Tengo mucha esperanza de salir adelante porque la vida es lo más lindo que Dios nos ha dado para disfrutarla y aprovecharla. Por eso no debemos dejarnos derrumbar y seguir adelante siempre. Me siento feliz porque me dejaste una enseñanza: que debo enfrentar mi miedo y mis temores con valor porque luego puede ser peor.

Quisiera que todas las personas tuvieran esa fuerza y el valor para enfrentar todo lo que nos puede pasar en la vida porque como nos ocurren muchas cosas buenas también nos pueden ocurrir cosas malas. Tú me enseñaste a controlar mis temores y miedos, que ellos no me dominaran. Gracias, hermano, de todo corazón, tú me dejaste esta enseñanza, te lo voy a agradecer siempre, nunca te olvidaré.

Más preguntas motivaron la escritura epistolar masiva, entre otras: ¿cómo ha enfrentado una adversidad?, ¿qué quiere decirle a alguien que está lejos, no quiere escucharlo o ya no está?, ¿cómo hacerle entender a los niños que a pesar de la violencia debe haber esperanza?, ¿cómo ha podido resistir al miedo?

Le invitamos a leer: El dolor de un país en escena para que la memoria viva, una obra de teatro protagonizada por las Madres de Soacha

En este fragmento que Claudia Victoria Anchique le escribe a su papá se responden. O, al menos, se reflexiona sobre ellas.

Papi, esta es una carta que he realizado mentalmente muchas veces, y sólo ahora la convertí en letras verdaderas que podré leer una y otra vez. Antes de continuar podría decirte que encabezar la carta con un “querido padre, que-rido papá” sonaría más solemne, pero tú y yo nunca fui-mos solemnes. Fuimos simbólicos, pero jamás solemnes, así que la empiezo como siempre te llamé y dije.

Tu muerte representa la adversidad que marcó un límite imborrable en mi vida, un antes y un después que aún hoy, después de los años que han pasado es un límite evidente. Tú tenías 45 años, yo tenía 17... tú tenías dos profesiones y tres especializaciones al servicio de las personas, yo tenía el final del bachillerato cerca... tú tenías tu deporte, tus libros, tu música, yo tenía el deporte aprendido de ti, el amor por los libros y la música que siempre escuchábamos en casa... tú tenías tus sueños, tus ideales, tus eternas y difíciles luchas sociales, yo tenía mis sueños, mis ideales, mis búsquedas. Tú tenías una familia, yo tenía una familia: tú, mi mamá y yo, fuimos una familia... hasta tu muerte.

Antes de recordar una tercera carta, una pregunta. ¿Por qué se tomó la decisión de convocar a los colombianos a escribir cartas? María Ospina Pizano, editora y coordinadora de la convocatoria aportó pistas en la introducción del libro: Las cartas son herramientas de la memoria porque a través de ellas accedemos al pasado y porque al escribirlas nos resistimos al olvido. Como lo demuestran las cartas de la persistencia que aparecen en este nuevo Libro al viento, a ellas nos atrevemos todos, bien sea como escritores o como lectores. Las escribimos para dirigimos a personas cercanas y para intervenir en el ámbito público, como las que se utilizan para denunciar y expresar opiniones, o como las cartas de los secuestrados que logran el acto básico de interactuar con otros y resistir la violencia.

Además: Los secretos de una canción que esconde un homenaje al Che Guevara y que fue cantada por Celia Cruz

Vamos con un fragmento que Jairo Tamayo le escribe a su hermano, al que dejaron tirado al lado de una carretera, bajo una lluvia fuerte y acompañado por la soledad.

Ahora nos dicen que reclamemos justicia. Pero ¿a quién se le puede reclamar?, si los que te mataron nunca dieron la cara y ahora parece que todos les tenemos que olvidar las muertes que oficiaron pero que tienen miedo de reconocer qué hicieron.

Eras tecnólogo de agricultura y no te dejaron serlo. Interrumpieron tu existencia, y todavía hoy no sabemos por qué. Esta maldita guerra colombiana ha dejado tantas vidas segadas y ha sembrado tanta sangre donde debían florecer las flores. Hoy, como antes, la patria está triste. Lloran los huérfanos y también las viudas. Hace muy pocos días tuvimos la noticia de la muerte de los diputados del Valle. Se sigue el llanto porque algunos piensan que les dieron el derecho a matar.

Hermano, papá también se murió después de ti, porque no aguantó la tristeza, y mamá continúa con nosotros enseñando que se debe perdonar y vivir hasta que nos permitan. Nos quedó tu recuerdo, tu bondad y tu alegría. Nos dejaron la tristeza, el desengaño y una profunda rabia. Nos va curando el tiempo y la fe. Soñamos el reencuentro contigo en la profunda paz de la eternidad.

Estas, y las demás cartas que llegaron durante la convocatoria, están almacenadas en 18 cajas sobre nombre de los autores, número de folios, tipo de soporte en que se conserva la carta (físico o digital).

(Lea aquí el libro completo)

En la Biblioteca Virtual de la red cultural del Banco de la República se puede encontrar el libro completo. Las cartas completas.

El proyecto Documentos y colecciones especiales que la Biblioteca Virtual del Banco de la República lanzó en 2020 y que ofrece información sobre más de cien conjuntos documentales de la Red de Bibliotecas fue nominado en la categoría Best DH Tools or Suite of Tools (Mejor herramienta o grupo de herramientas para las Humanidades Digitales) en los Digital Humanities Awards, premios que reconocen el talento y la experticia en el desarrollo de proyectos en el ámbito de las Humanidades. Los ganadores serán elegidos por votación abierta.

Comparte en redes: