Las guitarras que estuvieron en Cartagena

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Durante tres días en Cartagena se escuchó hablar de cuerdas, diapasón, puente y demás palabras propias de la guitarra, instrumento que en España para algunos entendidos en el siglo XVII ya tenía seis cuerdas y se empezaba a popularizar su uso. Flamencas, acústicas, eléctricas, todas estuvieron este fin de semana en la séptima versión del Festival Internacional de Guitarra, que por primera vez fue virtual.

Chip Henderson termina sus lecciones de jazz y guitarra con sus alumnos de la Universidad Estatal de Tennessee, atiende la entrevista de El Espectador y habla de la música colombiana, así como de su participación en todas las versiones de este festival internacional. “Es un escenario vital para los músicos, ya que puede inspirar y recargar sus baterías creativas. Además, los asistentes al festival tienen la oportunidad de escuchar y hablar con muchos músicos”. Sostiene que los días de la guitarra en Cartagena son una gran experiencia que mejora cada año. En esta séptima versión fue el encargado de abrir la última gala que, al igual que en otras ocasiones, fue transmitida por Facebook Live.

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Chip le confesó a este diario que gracias al festival de guitarras se empezó a interesar por el bambuco y la cumbia. “Dicho esto, la música de la que me volví un gran fan fue en realidad la música clásica de Colombia. En mi primer viaje conocí la música de Adolfo Mejía. Cuanto más leía sobre él, más intrigado me sentía”.

Para este músico profesional, el no haber estado físicamente en Cartagena le significó “perder la oportunidad de estar en la Universidad de Bellas Artes trabajando con los estudiantes. Algunos de ellos que asisten a los talleres han estado allí todos los años y siento que, de alguna manera, los he visto crecer”. Termina diciendo que tener oportunidad de tocar, ensayar y hablar sobre la música que se interpreta “realmente ayuda a cerrar la brecha percibida entre los diversos estilos”.

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Claudia Fadul es la directora ejecutiva de este festival que nació luego de un concierto para las mujeres internas de la Cárcel de Sandiego, en el centro amurallado de la heroica. Su hijo Eduardo, músico de profesión, es el curador de un evento que ha tenido invitados nacionales, internacionales y, lógicamente, locales. Los dos, como si fueran una alianza de cuerdas y de ritmos, fundaron este encuentro musical.

“Ha sido un festival eclíptico. La guitarra es el instrumento más popular que hay, la gente prestablece que va a escuchar cierta música, pero no es así, pues es incluyente y todos los géneros son importantes. Hemos presentado música clásica, jazz, colombiana, africana, española, fusiones y lógicamente rock". Sostiene que fueron tres días maravillosos. “Una experiencia extraordinaria que nos permitirá seguir fortaleciendo a Cartagena como centro cultural y turístico de alto nivel, además de convertirla en un lugar de encuentro mundial de guitarras”.

Las finanzas del festival han sido como la gran mayoría de los eventos culturales del país: sin apoyo estatal, tocando puertas, pero cumpliendo, afirma Fadul. “No recibimos ni un peso de la Alcaldía. El festival lo hemos hecho nosotros todo el tiempo. Solo hemos recibido apoyo de hoteles y otras empresas del sector privado”, puntualiza agradeciendo a esos cómplices del arte y la cultura. Termina diciendo: “la música la tengo en el corazón y nada me hace más feliz que hacer esto”.

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Artistas nacionales, como Juan Pablo Pacheco, Boris Fadul y la orquesta de Guitarras Adolfo Mejía, participaron en esta séptima versión a la que se sumaron invitados internacionales como Juampy Juárez, de Argentina, Thomas Leeb, de Austria, y el estadunidense Andy Wood, un guitarrista acreditado y vanguardista con influencia sureña americana, reconocido por su destreza técnica en la guitarra eléctrica.

Eduardo Jasbón es el curador de este festival. Él toca guitarra desde cuando era muy niño, pues la música es de familia y vive estudiándola. “Fue una labor difícil en el sentido de escoger un repertorio, unos actos que fueran variados y de un alto nivel. Las propuestas que nos llegan son de guitarristas muy buenos y eso hace la tarea más exigente”, afirma recordando que el programa fue hecho para que las presentaciones, además de entretenidas, fueran educativas.

La virtualidad de este año lo llevó a tener más cuidado y exigencia en las piezas que se presentaron. Largas jornadas revisando material enviado por los artistas internacionales y con el talento local seleccionado grabando en diferentes sitios de la ciudad, todo con el fin de generar una cercanía con los espectadores. “Esto es una gran fiesta de varios géneros” y está de acuerdo con lo expresado por Chip Henderson quien habló de la virtualidad en el escenario en tiempos de la COVID-19. “El mayor desafío que he experimentado es intentar recrearme tocando en el escenario frente a una audiencia mientras estoy en casa. Para mí, la interacción con el público es tan importante para la interpretación como la música en sí. Además, sé que muchos festivales han perdido sus patrocinios debido al impacto económico que ha causado el virus”.

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Jasbón, joven curador, reconoce la falta de público en los escenarios presenciales. Se queda un poco callado cuando le pregunto por la reciente muerte de Eddi van Helen y dice que su muerte es como el equivalente a la partida de Jimi Hendrix. “Es igual de importante o más importante inclusive. Fue una influencia muy grande no solo para los guitarristas, sino para toda la música del rock del momento. Un virtuoso de la guitarra que hizo un cambio de chip con respecto a cómo tocar el instrumento”.

Sostiene que disfruta mucho cuando nuevos y viejos talentos se suben a la tarima como lo que pasó en el único evento de presencialidad del festival. Trae tu Guitarra se llevó a cabo en el patio grande del Museo Histórico en el Palacio de la Inquisición, teniendo en cuenta las normas y protocolos de salud. Algunos aventurados se atrevieron a subir a la tarima y sentir la libertad que dan las seis cuerdas y la voz. Un open mic que terminó en aplausos, en alegrías, en ese patio colonial que no fue inquisidor con la música y dejó un ganador que se llevó una guitarra rifada entre todos los participantes.

Tres días duró este encuentro que inició con el himno de Cartagena, grabado por el artista Mario Evans, con su guitarra eléctrica, acompañado por Eduardo Jasbón, quien hizo los arreglos para los dos instrumentos.

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Evans participó con los demás artistas en diferentes presentaciones, llevando la mezcla del rock con la cumbia, conocida como folkrock. “Es cambiar el cuero del tambor a las cuerdas de la guitarra. Ellos están muy unidos. Todos los ritmos que tenemos aquí tienen cierta influencia de África y España, tienen una cadencia que yo siento que se acoplan muchísimo con la guitarra eléctrica y la batería”, sostiene el artista.

Terminó la fiesta de las cuerdas, no sin antes hacer una pregunta del caribe a algunos músicos y asistentes.

Si tuvieran que ir a una parranda vallenata, ¿qué preferían: la guitarra o el acordeón?

La respuesta fue unánime para los músicos. “-Donde pueda tocar-”, entonces media parranda con acordeón y la otra con guitarra.

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