Casi 60 % de los trabajadores desde casa tienen jornadas superiores a ocho horas, dice encuesta

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Las mujeres siguen soportando jornadas aún más largas por la sobrecarga de los oficios del hogar.

Durante el aislamiento a raíz del coronavirus, cerca de tres millones de personas han estado trabajando desde casa, según cifras del Ministerio de Trabajo. Para muchas de ellas, esa modalidad ha significado un aumento en el tiempo laborado.

Según una encuesta desarrollada por la ANDI y el Ministerio de Trabajo, para el 57,5 % de los consultados la jornada laboral está durando más de ocho horas diarias. “Este porcentaje ha tenido un incremento significativo teniendo en cuenta que antes del aislamiento preventivo únicamente el 4 % de los encuestados dedicaba más de 8 horas diarias al trabajo desde casa”, dice el documento.

El estudio se hizo con el objetivo de “reconocer los múltiples cambios que se generaron en los hogares en el marco del aislamiento obligatorio vivido en el país desde el 20 de marzo”, de acuerdo con las instituciones que lo impulsaron.

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En la encuesta, dada a conocer a las empresas vinculadas a la ANDI y al Sello Equipares del Ministerio del Trabajo, participaron 277 organizaciones y 8.669 trabajadores. El 53 % de los encuestados fueron mujeres y el 47 %, hombres. Por sectores, de las 8.669 encuestas recibidas, el 42 % de los encuestados trabajan en el sector de industria manufacturera; el 15 %, en el sector de información y comunicaciones, y 11 %, en comercio. El 91,8 % de los participantes ocupan cargos de tercer nivel y operarios.

Jornada laboral (remunerada)

De acuerdo con los resultados, el 86,7 % de las personas están trabajando en casa, mientras que antes de la pandemia el 52,3 % de los encuestados dedicaba tiempo a realizar actividades laborales desde casa. Actualmente, 90 % de las mujeres están trabajando (para su empleador) desde casa, frente a 83 % de los hombres.

El documento resalta que “al revisar las labores domésticas, preparación de alimentos y actividades de cuidado personal (...) se pueden evidenciar dinámicas que continúan sobrecargando a las mujeres por las labores que han sido tradicionalmente feminizadas, y que no son remuneradas, como el cuidado del hogar y de la familia”.

Trabajo doméstico no remunerado

Según los resultados de la encuesta, antes del aislamiento, un 63 % de los encuestados preparaba alimentos. Hoy, ese porcentaje aumentó a 86,9 % y el 88,8% gasta una o más de una hora diaria en esta actividad. “Antes del aislamiento, un 66,2 % de las mujeres y un 59,2 % de los hombres realizaban esta actividad. En la actualidad, un 90,7 % de las mujeres y un 82,6 % de los hombres preparan alimentos en sus hogares”, detalla el documento.

Sobre labores domésticas en general, antes del aislamiento el 75,2 % de las personas las realizaban, en contraste con la proporción actual: 92,4 %. Durante el aislamiento, se presenta un aumento en la realización de estas actividades para ambos géneros, “pero se evidencia una brecha mayor en tanto que pasó de 74,8 % en los hombres y 75,4 % de las mujeres antes de la cuarentena a 89,9 % de los hombres y 94,6 % de las mujeres durante el aislamiento preventivo”.

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Uso de tecnología

De acuerdo con el estudio, antes del aislamiento, el 21 % de las personas dedicaba más de 8 horas diarias al uso de medios digitales para cumplir con sus labores. Actualmente, lo hace el 51,8 % de los encuestados. Antes, el 41,8 % dedicaba entre 3 y 8 horas diarias al uso de medios digitales para cumplir con su trabajo, frente a 32,5 % en la actualidad.

El documento muestra que un 48 % de los encuestados no ha enfrentado obstáculos en el uso de tecnologías. “Sin embargo, un 52 % restante ha tenido problemas relacionados con la calidad, el acceso, el conocimiento y los recursos para cubrir los gastos de medios digitales”. Para gran parte de los trabajadores (44 %), la mala calidad de internet ha sido una dificultad.

Educación y salud

Según los resultados, antes y durante el aislamiento, los hombres realizan más actividades para formación y aprendizaje comparativamente con las mujeres. Antes 71,9 % ellos frente a un 65,6 % de ellas hacían estas actividades. Hoy, la proporción respectivamente es 73,9 % y 65,6 % (no varía).

En cuanto a actividades sociales, culturales y de ocio, antes del aislamiento más del 90 % de los encuestados las realizaba. Con el confinamiento, la proporción cayó a 50,1 %. El documento resalta que “la pregunta realizada se centró en el desarrollo de estas actividades a través de medios virtuales reconociendo las medidas del aislamiento obligatorio”.

Antes del aislamiento, más del 90 % de los encuestados realizaban actividades como ejercicio, meditación y citas médicas, entre otras. El número cayó: ahora 61,4 % de las personas encuestadas manifiestan realizar estas actividades.

“En la actualidad, las actividades como hacer ejercicio, meditación, asistir a citas médicas, entre otras, han disminuido a un 62,6 % en el caso de los hombres y 60,5 % en el caso de las mujeres. Cabe destacar que, en este momento el 39,5 % de las mujeres y el 37,4 % de los hombres no realizan estas actividades”, dice el documento.

Ingresos

De acuerdo con los resultados, durante la emergencia, el 32 % de los encuestados ha visto una disminución en sus ingresos. Por otro lado, el 46 % ha experimentado un aumento en sus gastos personales, “lo cual puede estar relacionado con gastos extraordinarios que han tenido que asumir las familias en cuanto compra de computadores adicionales, aumentar sus planes de datos de internet para cubrir actividades laborales y académicas en el hogar, adecuación de espacios de trabajo, entre otros”.

Llama la atención que el 17 % de los encuestados ha generado nuevas alternativas de fuentes de ingreso para sus hogares durante el aislamiento. De estos, el 52 % corresponde a hombres y el 48 % a mujeres. “El 71 % de las iniciativas de fuentes de ingreso adicionales durante la cuarentena hacen referencia a ventas de productos o alimentos por redes sociales o a domicilio. Entre estos se encuentran: venta de postres, venta de comidas rápidas y venta de elementos de bioseguridad”.


Como conclusión, las entidades resaltan: “aún resulta fundamental la capacitación del personal para la eliminación de los sesgos de género y la concientización de la urgencia de transformación en las organizaciones en favor de la equidad, la diversidad y la inclusión”.

“Igualmente, se demostró que la nueva realidad implica diseñar estrategias de medición constante que visibilicen las necesidades del talento humano en pro de su desarrollo personal y laboral”, con el fin de tomar decisiones adecuadas.

Vale la pena resaltar que para atender las necesidades actuales el Gobierno ha anunciado la radicación de un proyecto de ley para regular el trabajo en casa, que es diferente (más flexible, podría decirse) al teletrabajo, que en Colombia existe por ley desde 2008. Sin embargo, aún no se conoce dicho texto.

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