Cinco claves para entender lo que está pasando en Venezuela tras las elecciones

Nicolás Maduro se declaró rotundo ganador del proceso presidencial en Venezuela. Un día después, su reelección se torna amarga con las reacciones mundiales. Esto es lo que ha pasado.

La prensa chavista registró así el triunfo de Nicolás Maduro. AFP

De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral, Nicolás Maduro fue el gran ganador de las elecciones venezolanas con el 67% de los votos.  La presidenta del ente electoral, Tibisay Lucena anuncó que, con más del 98% de los sufragios contabilizados, Maduro ganó con 6.190.612votos (67,8%) en una jornada que registró una baja participación del 46,02%. 

Durante toda la jornada se denunció abstención y presión a electores para acudir a las urnas. Sin embargo, no se presentaron quejas ante el Consejo Nacional Electoral, según obsevadores internacionales, y de acuerdo con las leyes venezolanas, no es necesario un quórum electoral para asegurar la victoria. Es decir, que no importa cuán baja haya sido la participación de los venezolanos en las urnas, gana quien más votos obtenga. 

Este lunes las reacciones no se hicieron esperar y la reelección de Maduro se vislumbra complejo. Al gravísimo panorama venezolano, con una profunda crisis económica y social, se suma el aislamiento internacional, las graves sanciones a una economía maltrecha y el desencanto de la población. A las marchas de hoy, casi nadie acudió. 

1. Aislamiento 

Alineados con la oposición venezolana, que llamaron a desconocer el proceso electoral del domingo, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y el Grupo de Lima desconocen los resultados. En represalia por la reelección de Maduro, Washington limitó la venta de deuda -incluidas las cuentas por cobrar- y activos públicos venezolanos en su territorio.

Mientras, el Grupo de Lima (Canadá y 13 países latinoamericanos) reducirá el nivel de sus relaciones y bloqueará fondos internacionales a Caracas. Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos y México acordaron hoy una declaración para "desconocer" la victoria de Nicolás Maduro ante la "falta de legitimidad" de las elecciones venezolanas y amenazaron con aplicar al país sanciones económicas y financieras.

"La consecuencia inmediata será un mayor aislamiento, incluidas probables sanciones selectivas de Estados Unidos y de la UE", sostiene Eurasia Group.

Washington ya sancionó a unos 60 figuras venezolanas, incluido Maduro, y prohibió a sus ciudadanos negociar deuda de Venezuela tras ser declarada en default parcial en 2017. Maduro, cuyo país detenta las mayores reservas petroleras, tiene como principales aliados a Rusia, China y Cuba y mantiene buenas relaciones con Irán.

2. Los que sí reconocen el resultado

La situación venezolana ha dividido siempre a los países. Y esta vez no fue la excpeción. Mientras un bloque rechazó lo que pasó el domingo en el país, otro grupo lo respalda entre ellos China, Bolivia, Cuba y los aliados tradicionales del chavismo.

Pero también los observadores internacionales que participaron en las presidenciales venezolanas avalaron y pidieron hoy reconocimiento a la reelección de Nicolás Maduro, intentando apagar las dudas y las voces de los opositores y una veintena de países que desconocen la legitimidad del proceso.

Ver más: Las sanciones de EE.UU., ¿más problemas para los venezolanos?

El exjefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, el de mayor notoriedad entre los acompañantes, en una entrevista con Efe, calificó esta como una jornada pacífica, al tiempo que admitió como válido que los candidatos derrotados puedan impugnar los resultados.

Uno de los rivales de Maduro, Javier Bertucci decidió reconocer la victoria de Maduro pese a haber dicho antes que tenía más de un millar de denuncias documentadas, y esta vez achacó la derrota a la abstención, que fue del 53,98 %.

Pero además aceptó participar en el diálogo que convocó ayer el mandatario recién electo.

El dictamen del proceso también tuvo el respaldo del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela) cuyo presidente, el ecuatoriano Nicanor Moscoso, dijo que "estas elecciones deben ser reconocidas por todos".

"Son resultado de la voluntad del pueblo venezolano", certificó Moscoso en una rueda de prensa en Caracas tras presentar un balance sobre la contienda.

Los acompañantes internacionales invitados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano subrayaron que no actuaron como fiscales del proceso pues, insistieron, esto es competencia de las partes involucradas en la contienda, entre ellas los partidos políticos. Según el informe del Ceela, la apertura de los centros electorales se concretó sin incidentes de importancia y estuvo garantizada la libertad del voto.

3. Se agrava la crisis

Venezuela está sumida en una severa crisis con escasez de todo tipo de bienes básicos y una infraestructura de servicios colapsada.

El PIB se contrajo 45% desde 2013, la inflación cerraría este año en 13.800% -según el FMI- y la deuda externa asciende a 150.000 millones de dólares (con 10.000 millones en reservas).

Todo ello con un agravante, la producción de crudo, que aporta 96% de los ingresos, cayó a su peor nivel en tres décadas (1,5 millones de barriles diarios), por lo que el país no disfruta del repunte del precio del petróleo.

El aislamiento y la crisis "seguirán minando la capacidad de Maduro para proteger los privilegios" de actores clave (como los militares), lo que dificultará su permanencia en el poder, estima Eurasia.

Las sanciones estadounidenses dificultan el acceso a financiamiento externo y complican las importaciones.

Estados Unidos, destino de un tercio del crudo venezolano, no descarta un embargo petrolero, medida que sin embargo podría esperar ante el impacto que tendría en el precio de la gasolina en ese país, según Eurasia.

Ver más: El futuro de Venezuela, tras el triunfo de Maduro  

Los picos de servicio de deuda se concentran en los próximos cuatro años y promedian unos 10.000 millones de dólares anuales, según expertos.

4. Radicalización 

La reelección de Maduro estuvo marcada por una abstención de 54%. "El gobierno está con un apoyo interno mucho más débil en sus propias bases", descontentas por la crisis", sostiene el politólogo Michael Penfold.

La gestión del gobernante socialista es rechazada por tres cuartas partes de los venezolanos, según encuestas, y la pérdida de terreno en los comicios podría alentar una reunificación de sus adversarios, hoy divididos.

Esto "le pone más presión", opina el analista John Magdaleno. Las grietas en la MUD se ahondaron por la decisión de uno de sus dirigentes, Henri Falcón, de enfrentar a Maduro en las urnas.

La MUD ha intentado sin éxito superar sus peleas internas y reactivar la protesta, que tuvo un punto culminante en 2017 con movilizaciones que dejaron unos 125 muertos en cuatro meses.

"Si no se produce una fractura en la coalición dominante, la probabilidad de un transición a la democracia es baja", sostiene Magdaleno. Así, la conflictividad política y social podría aumentar. El gobierno desconoce al Parlamento, único poder que controla la oposición, que este lunes rechazó un diálogo.

"Lo que viene es un escenario de confrontación más radical", considera Jesús Seguías, director de la encuestadora Datincorp, para quien sin embargo "una rebelión social no es nada fácil". Eurasia estima que Maduro tendría dificultades para continuar en el poder más allá de 2019, pero los analistas locales se han acostumbrado a no ponerle fecha de caducidad.

5. Venezolanos, cansados 

Desobediencia, escepticismo. La abstención que marcó los comicios en que fue reelegido el presidente venezolano, Nicolás Maduro, tuvo distintos matices pero un mismo motivo: el hastío con la crisis. Para Gustavo Le Moire, administrador jubilado, la ausencia de 54% de los electores fue una "demostración histórica de desobediencia civil".

Por eso salió a celebrar este lunes con una veintena de opositores en la plaza Altamira, en un sector acomodado del este de Caracas. "Fue una abstención militante, un manifestación explícita de descontento", dijo Le Moire a la AFP mientras ondeaba una bandera venezolana.

Ver más: Los primeros turbulentos cinco años de Maduro

La abstención es la más alta en la era democrática venezolana, que comenzó en 1958. Durante su campaña, el mandatario socialista ofreció premios a los portadores del "carnet de la patria" que votaran.

La oposición convocó una marcha para el sábado, pero sus últimas invitaciones a marchar han estado marcadas por la poca afluencia de manifestantes. 

A Yajaira Arroyo, vendedora de verduras de 22 años, no la convenció ningún candidato. "No voté. Vamos a quedar en lo mismo gane quien gane", dijo a la AFP en su pequeño puesto en el mercado de Petare, favela del este de la ciudad.

Venezuela suele registrar altos índices de votación en las presidenciales, superando incluso 90% en los primeros cuatro procesos tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958).

En las que Maduro se midió al opositor Henrique Capriles, en 2013, la participación fue de 79,69%.

Mirta Guedez, profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), consideró que la abstención fue "un golpe" al gobierno, pues dejó al descubierto "una payasada para satisfacer" a Maduro, reelegido hasta 2025.

Pero Ángela Blanco, fisioterapeuta de 28 años, cree que esa estrategia fue un error y por eso sufragó. "Creo que fue un error que nos abstuviéramos", dice Ángela, quien cuenta que la baja afluencia era tal en su mesa de votación que los funcionarios electorales se durmieron.

Con información de AFP y EFE

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