Biden se acerca a la victoria, ¿y si Trump no reconoce la derrota?

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Las alarmas están disparadas en Estados Unidos porque la batalla del presidente por llevar a las cortes las elecciones no tiene muchas posibilidades de éxito ante lo cual Trump ha confimado su desafío: no aceptará los resultados de las elecciones 2020 si no lo favorecen.

El asunto está así: Donald Trump solo reconocerá las elecciones si él es el ganador. Una posibilidad que ya muchos dan por descartada, pues el candidato demócrata, Joe Biden, tomó ventaja importante en dos estados claves: Georgia y Pensilvania, que le darían la victoria.

¿Y las batallas legales de Trump? Esa es la otra pregunta. Analistas consultados por este diario explicaron que el presidente tiene pocas posibilidades de éxito en sus reclamos de fraude, pues no tiene una sola prueba de sus acusaciones, y la posibilidad de que el recuento de votos en los estados en donde la diferencia entre los dos candidatos es mínima, lo único que harán será demorar la proclamación de victoria del ganador. Históricamente ningún recuento ha cambiado el resultado inicial.

Un abogado republicano de Pensilvania, que no forma parte del equipo legal de Trump pero está familiarizado con los desafíos electorales, le explicó a CNN que los desafíos legales no llevan a Trump a ninguna parte.

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“Estos desafíos no van a afectar el resultado porque ninguno de ellos va tras las votaciones reales, todos son desafíos de proceso”, dijo.

En este punto, saltaron las alarmas porque, de acuerdo con CNN, fuentes cercanas al presidente insisten en que NO va a aceptar su derrota. ¿Esto qué implica? Más allá de seguir sembrando división en el país, de restarle legitimidad al ganador y de seguir sembrando un montón de teorías conspirativas que sólo dañan a sus seguidores, Trump ya entraría en un terreno peligroso.

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La campaña de Biden está lista. “Como dijimos el 19 de julio, el pueblo estadounidense decidirá esta elección. Y el gobierno de Estados Unidos es perfectamente capaz de escoltar a los intrusos fuera de la Casa Blanca”, dijo el portavoz de la campaña de Biden , Andrew Bates, en un comunicado.

Sin embargo, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, le dijo a NPR el mes pasado que tiene la intención de mantener al Ejército fuera de cualquier disputa electoral.

“Esta no es la primera vez que alguien sugiere que podría haber una elección impugnada”, dijo al medio. “Y si lo hay, los tribunales y el Congreso de los Estados Unidos lo manejarán de manera apropiada. Las fuerzas armadas estadounidenses no tienen ningún papel en la determinación del resultado de las elecciones estadounidenses. Cero. Allí no hay ningún papel” aseguró Milley.

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Se refiere a cuando Biden, al ser preguntado, qué pasaría si Trump no acepta su triunfo, aseguró: “Estoy absolutamente convencido de que (el Ejército) lo escoltará fuera de la Casa Blanca ipso facto”.

En conversaciones con aliados en los últimos días, el presidente Trump ha dicho que no tiene intención de conceder la elección a Joe Biden.

Sus consejeros, incluido su jefe de gabinete, Mark Meadows, no han intentado que Trump acepte lo que está sucediendo y, en cambio, han alimentado su afirmación infundada de que le están robando las elecciones.

Franita Tolson, profesora de derecho de la Universidad del Sur de California, explicó en el diario inglés, The Guardian, "estaremos en un lugar particularmente vulnerable porque el presidente ha pasado meses y días hablando de cómo el sistema está plagado de fraude electoral, está manipulado.

Días antes de las elecciones, el Senado aprobó por unanimidad una resolución que reafirmaba su compromiso con que “no haya interrupciones por parte del presidente ni de ninguna persona en el poder para anular la voluntad del pueblo estadounidense”.

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“El ganador de las elecciones del 3 de noviembre será investido el 20 de enero. Habrá una transición ordenada, tal como la ha habido cada cuatro años desde 1792”, tuiteó el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

Otros medios están diciendo que voces importantes del Partido Republicano están hablando con Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner, para que el presidente acepte la derrota. Nada obliga a Trump a dará un discurso aceptando la derrota, pero sí a reconocer los resultados emanados de las urnas

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