¿Qué se sabe de la recaptura de Aida Merlano?

hace 1 hora
Derechos digitales

¿Es posible que internet olvide lo que hacemos?

Todos los días, casi sin querer, le damos a la red todos nuestros datos personales sin pensar en cómo serán utilizados. Pero cuando queremos que esos datos dejen de circular, la cuestión se pone un poco más complicada.

El debate sobre el derecho al olvido en Internet es extenso y complicado / Getty Images

En 1982 un ciudadano alemán fue condenado a cadena perpetua por un doble homicidio. El hombre fue liberado 20 años más tarde, sin embargo, hay una huella que no es física y que nunca va a poder borrar: aquella que existe en Internet. Su nombre, hasta la fecha, sigue apareciendo en las búsquedas que se realizan en los archivos gratuitos en línea de la revista Der Spiegel, una de las más reconocidas del país. Sin embargo, luego de un largo proceso jurídico en el que demandó no aparecer más, el Tribunal Constitucional de Alemania le dio la razón el pasado 27 de noviembre, obligando a la revista a quitar su nombre de dichas búsquedas.

El debate sobre el derecho al olvido en Internet es extenso y complicado, pues la justicia alemana, por ejemplo, desestimó en primera instancia la demanda del ciudadano en 2012, bajo el argumento de que el interés público de la información y la libertad de expresión eran prioritarios sobre la protección de la intimidad. Luego, el alto Tribunal afirmó que si bien está permitido identificar a los criminales con condena definitiva, el interés de esa identificación disminuye con el paso de las décadas.

Cada vez que accedemos a Internet dejamos una huella de datos que empresas como Google o Facebook van recolectando. Se podría decir, de hecho, que manejamos un alter ego digital, que nos representa como ciudadanos globales de ese espacio abstracto, político, democrático y social en el que se convirtió no solo la web sino las redes sociales.

Puede leer: No habrá 'derecho al olvido' en Colombia

Y es que si queremos verlo desde otro ángulo, las redes sociales nos han bloqueado mentalmente el derecho que tenemos a olvidar y muchas veces a perdonar, si tenemos en cuenta la postura de James McGaugh, neurobiólogo de la Universidad de California. El experto asegura: “¿Cómo hace para relacionarse alguien que no puede olvidar?” Para perdonar es necesario dejar de sentir la situación como si fuese hoy. La periodista argentina Mariana Moyano complementa la observación en su libro Trolls S.A. La industria del odio en internet: “Todo lo que dijimos en las redes sociales está ahí, sin posibilidad de modificarlo, todas las relaciones que tuvimos (...) y todos nuestros muertos recientes”.

Todos tenemos el derecho al olvido, un concepto que sigue siendo lejano y difícil de asimilar para muchos. Alejandro Touriño, abogado experto en tecnología y Socio Director de ECIJA, explicó el término a El Espectador: “Es el derecho de todos los ciudadanos de dirigirnos a un motor de búsqueda de Internet y solicitar la desindexación de un determinado contenido que nos afecte. Es decir, es el remedio que el ordenamiento jurídico otorga a un individuo de poder hacer desaparecer un determinado resultado en la búsqueda de Internet”.

Y es que queramos o no, es muy probable que en algún momento ese derecho se vea vulnerado de alguna forma. Por ejemplo, si hemos hecho compras en línea por Amazon hemos entregado nuestros datos al gigante tecnológico. Tanto así, que la Comisión Europea anunció en julio de este año que está investigando a la empresa para aclarar si en algún momento ha habido abusos monopolíticos en el uso de los datos comerciales de quienes venden sus productos a través de esa plataforma.

Le recomendamos: Google no tendría que aplicar el derecho al olvido en Europa

“El derecho al olvido implica que a partir de la aplicación de la legislación europea, cuando pasa un tiempo, no tienes que aparecer en los resultados de búsqueda de Google. Hay información que tiene que borrarse. Esto no es inmediato, pero tiene que ir borrándose”, aseguró a La Vanguardia Raquel Herrera, profesora de reputación en línea e identidad digital en el grado en marketing y comunidades digitales del TecnoCampus.

Alejandro Touriño, por su parte, explica que el primer caso en el que se tuvo que lidiar con algo así es el de el ciudadano español Mario Costeja, “un sujeto que al buscar su nombre en Google se topaba con una serie de resultados de búsqueda, que si bien eran ciertos, estaban desactualizados y le causaban un perjuicio. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio la razón y exigió a Google la eliminación del enlace hacia ese contenido”.

Denuncias como esta hay muchas, la pregunta es: ¿cualquier persona puede reclamar por el derecho al olvido? ¿Tanto un ciudadano inocente como un criminal? “Claramente no. La jurisprudencia apunta a una valoración caso a caso, donde dos derechos han de ser tomados en consideración: la privacidad del individuo y el derecho a la información de un medio de comunicación o la libertad de expresión de cada sujeto. Los individuos de carácter público o aquellos que hayan cometido un hecho que pueda entenderse noticiable han de exhibir un grado de tolerancia mayor en su privacidad, como consecuencia de la publicación de información que pueda afectar su privacidad”, afirma Touriño.

 

El efecto geográfico

Uno de los grandes obstáculos que hay a la hora de reclamar es que no en todos los lugares está la misma normatividad o el mismo marco jurídico, en parte por el debate que hay en esa área gris que divide el derecho a la privacidad con el derecho a la libertad. En Europa, por ejemplo, las reglas son mucho más rígidas, mientras que en Estados Unidos internet suele tener mayor flexibilidad. “Hace unos años hubo un chico que pidió toda su información a Facebook y recogió un libro enorme. La ley europea lo ayudó a pedir toda esta información. Pero, ¿qué ocurriría si esta persona viviera en un país extracomunitario, a cuánta información sobre sí misma podría acceder?”, afirma Herrera.

Para Touriño, desde hace unos años la legislación de países distintos a los de la Unión Europea se han puesto las pilas en actualizar sus marcos normativos para otorgar este derecho a los ciudadanos. “Internet no olvida. Son muchos los casos que vemos de sujetos que publican contenidos en la red de los que luego se arrepienten o incluso de sujetos que ven cómo otros publican contenidos referidos a su persona sin consentimiento y que resulta una auténtica tortura eliminar. Ese es el motivo por el que legisladores de diferentes lugares del planeta han optado por otorgar un derecho a sus ciudadanos, con el objetivo de hacer desaparecer un rastro indeseable de la red”.

En Latinoamérica, por ejemplo, casi todas las sentencias y los casos que se han registrado tienen que ver con alguna información publicada en un medio de comunicación. En Colombia, que no cuenta con una ley definida de derecho al olvido, la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia (Flip) ha advertido numerosas veces sobre los peligros que existen alrededor del tema, abogando en contra de que los medios sean foco de discusión alrededor del derecho, asegurando que resulta inconveniente el uso que se les está dando a las leyes de protección de datos personales como forma de silenciar informaciones de interés público.

 

¿Cómo preservar mi derecho al olvido?

La mejor manera de no llegar a querer hacer valer este derecho es con un proceso de educación digital, en el que el punto central de la formación sea la prevención. “Publicar contenido en internet dificulta, y mucho, su posterior eliminación, por lo que la mejor recomendación es la publicación de contenido que no entre en conflicto con nuestra intimidad o nuestra privacidad”, destaca Touriño.

Una cosa es la teoría y otra la realidad. Es normal que las personas publiquen todo tipo de contenido personal en sus redes, y por eso es importante saber qué hacer. El abogado señala que los principales buscadores, como Google, cuentan con herramientas de reporte para solicitar el ejercicio de este derecho. “Cuando la petición no es atendida o simplemente se desea solicitar la reparación del daño causado, la vía es acudir a la autoridad de control (por ejemplo, la Agencia Española de Protección de Datos) o incluso a las autoridades judiciales”.

 

895319

2019-12-11T21:00:00-05:00

article

2019-12-11T21:00:01-05:00

[email protected]

none

Nicolás Marín Navas

El Mundo

¿Es posible que internet olvide lo que hacemos?

48

9647

9695