Salvatore Mancuso, con su viaje a Italia en el limbo

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El gobierno Trump determinó que, en vez de deportar al exjefe paramilitar a Italia -como Mancuso lo había solicitado-, lo deportará a Colombia, que lo ha pedido en extradición cuando menos tres veces. Aunque, al parecer, quedarse en EE.UU. también es una opción.

La enrevesada historia del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso acaba de enredarse un poco más para él: el gobierno estadounidense determinó que, en vez de enviarlo a Italia -tal como estaba aprobado desde el 15 de abril de este año-, lo trasladará a Colombia, país que lo ha solicitado en extradición por lo menos tres veces. Mancuso alegó en Estados Unidos que su integridad estaría en riesgo de tocar suelo colombiano, y que por ello pedía ser remitido a Italia, país del que ostenta nacionalidad y a donde su envío ya estaba aprobado. Pero, Estados Unidos cambió de opinión, y así se lo confirmó a El Espectador el abogado de Mancuso en Colombia. (Salvatore Mancuso, entre una cárcel en UñoColombia o su plan de irse a Italia)

Mancuso terminó de pagar su pena a 15 años de prisión por cargos de narcotráfico el pasado 27 de marzo. Desde entonces quedó bajo la custodia de ICE, la agencia federal para asuntos aduaneros y migratorios, ante la cual el exjefe “para” comenzó a hacer el trámite respectivo para ser deportado a Italia desde el 11 de febrero de este año. Cuando quedó bajo la tutela de ICE, Mancuso fue trasladado al Centro de Detención Irwin County y, en cuestión de semanas, supo que su deportación a Italia había sido autorizada. El nuevo coronavirus, sin embargo, originó la pandemia que aún causa efectos en todo el mundo y Mancuso no salió de EE.UU. por esa misma razón.

Desde entonces, sus abogados han presentado múltiples recursos tratando de que la orden del 15 de abril se cumpla. Sus padres llegaron a ofrecerle al gobierno estadounidense cubrir los tiquetes de los dos guardias de protección que, dicen las autoridades de Estados Unidos, deberán viajar con Mancuso a Italia. El ofrecimiento fue rechazado. Mancuso alegó que en Colombia se exponía hasta a ser torturado, y luego de muchos ires y venires, Estados Unidos reiteró el pasado 24 de agosto que Mancuso sería deportado a Italia y que el viaje ya tenía fecha: 4 de septiembre.

Mancuso tiene sus papeles en regla y su pasaporte italiano listo, recién expedido por el consulado de Italia en Miami. Pero el gobierno colombiano, mientras tanto, ha insistido por múltiples canales en que Mancuso debe regresar a Colombia, pues tres procesos de Justicia y Paz contra él no han culminado, dos con el Tribunal Superior de Barranquilla y uno con el Tribunal Superior de Bogotá. En los primeros meses del año envío dos solicitudes de extradición, pero las órdenes de captura fueron anuladas en Colombia en junio y las peticiones quedaron sin fundamento.

El pasado 11 de agosto, el Tribunal Superior de Bogotá expidió otra orden de captura y con base en ella, el gobierno colombiano volvió a pedir a Mancuso en extradición unos días más tarde. Su persistencia, tal parece, dio resultados, pues Estados Unidos determinó que Mancuso regrese a Colombia en vez de ser deportado a Italia. La decisión, sin embargo, no es una victoria completa para el Estado colombiano, pues Estados Unidos también habría dejado claro que Mancuso tiene la posibilidad de recurrir a la Ley contra la tortura y los actos crueles para solicitar quedarse en EE.UU. con su familia, que ya vive allá. (El atropellado proceso para que Salvatore Mancuso regrese a Colombia)

Esa ventana abierta no es insignificante. Por esa vía, por ejemplo, el exparamilitar Juan Carlos el Tuso Sierra, quien fue condenado en Estados Unidos por narcotráfico, logró quedarse a vivir en Miami. Y Mancuso lo dijo entre los recursos que radicó para pedir su deportación a Italia: alegó que temía ser perseguido o torturado si regresaba a Colombia. Él tiene, además, tres órdenes rojas de Interpol en su contra, lo que significa que, si pisa suelo italiano e Italia hace lo que le corresponde, el exjefe paramilitar sería detenido y enviado al país. No obstante, si EE.UU. lo acoge bajo la Ley contra la tortura, ni siquiera esas circulares rojas podrían hacer efecto. El Gobierno colombiano no se pronunciado aún.

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