7 beneficios de viajar en la nueva realidad

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El turismo es una actividad transversal con un impacto positivo en la salud física y mental de los viajeros.

Viajar es una palabra de infinitos significados. Viajar, para algunos, es explorar lugares, tradiciones, climas, sabores y ritmos. Viajar, para otros, es conectarse, conectarse con una mente nublada, en ocasiones por el gris que enmarcan las rutinas de las grandes urbes. Viajar según otros es vivir por medio de los sentidos y conectarse con una herencia milenaria o centenaria, dependiendo del destino que se visite.

Sin importar el significado que se le dé, viajar siempre va a ser una obra de tres actos, cuyo inicio se remonta a una expectativa que desemboca en la experiencia misma, para luego llegar a su etapa más extensa: lo que deja en el viajero, un cúmulo de recuerdos, experiencias y, como si fuese un círculo vicioso, nuevas expectativas de diversos destinos.

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Existen diferentes formas de viajar. Hacerlo bien puede ser costoso o económico, habrá estadías más y menos cómodas, y sus trayectos pueden tener una mayor o menor extensión; sin embargo, en la mayoría de los casos sus beneficios siempre van a ser los mismos en quienes emprenden esta aventura.

Viajar deja huella en el cuerpo y en la mente del viajero. Estos son siete beneficios para la salud física y mental que tiene viajar y explorar al aire libre, una buena idea en la nueva realidad, mientras se realice de forma responsable y cuidando del otro y sus comunidades como si se tratase de usted mismo y sus seres queridos.

1. Un respiro para los pulmones

Poco a poco la mayoría de los grandes centros urbanos del país han decorado sus cielos con una grisácea capa de partículas contaminantes que no son más que el resultado de los procesos industriales y huellas de sistemas y medios de transporte poco amigables con el ambiente.

El médico Luis Hernando Téllez, de Bienestar Universitario de la U. El Bosque, dice que entre los cambios positivos que se presentan a niveles biológico y emocional de quienes viajan, se resaltan el cambio metabólico producido por el contacto con la naturaleza y “el aporte para la salud pulmonar, pues la exposición a partículas contaminantes del aire en las ciudades industrializadas con alta carga vehicular genera enfermedades respiratorias crónicas a futuro”.

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2. Bienvenida la hormona de la felicidad

Las rutinas, el trabajo, el encierro y otros factores que cada vez son más comunes en las sociedades modernas pueden afectar la salud mental de las personas. El Ministerio de Salud de Colombia advirtió que la salud mental es uno de los principales retos en tiempos de COVID-19, señalando que la población en general ha presentado afectaciones por “el temor, la angustia y la ansiedad que genera la enfermedad”, así como el aislamiento.

El médico Carlos Serna, del área de salud de Bienestar Universitario de la Universidad El Bosque, considera que “pasar de una actividad estresante y rutinaria, como es laborar o estudiar, a salir al aire libre y hacer ejercicio, permite liberar endorfinas, también llamadas ‘hormonas de la felicidad’, que ayudan a aliviar la depresión y la ansiedad, mejorando la calidad de vida y generando una sensación de euforia”.

3. Estimula el cerebro

Explorar nuevos lugares o visitar otros que ya se han asociado con lugares de esparcimiento combate la rutina y disminuye los niveles de estrés y depresión, favoreciendo el equilibrio mental, porque el cerebro se estimula por medio de nuevos sabores, diferentes experiencias climáticas y la entrada en contacto con otras personas.

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La psicóloga de la U. El Bosque Jeniffer Reyes señala que, además, tener un viaje de esparcimiento puede mejorar la productividad, porque “darle al cerebro un tiempo de inactividad lo restaura y es un gran aporte para el bienestar emocional y afectivo del ser humano”.

4. Piel y huesos sanos

El encierro, aunque necesario para evitar la propagación de enfermedades como el COVID-19, puede alejar a las personas de escenarios en los que prima el aire “fresco” y limita su exposición a la luz solar.

Para Luis Hernando Téllez, “la exposición solar adecuada y controlada (uso de filtros solares, evitar el sol de mediodía y vestir ropa adecuada) estimula la síntesis de vitamina D, mejorando la calidad ósea y dental, lo que evita enfermedades como la osteoporosis a futuro. Adicionalmente, regula los niveles de presión arterial, estimula nuestro sistema inmune y mejora nuestra respuesta muscular en actividades físicas”.

5. Enriquecimiento personal

El gran regalo de viajar son las experiencias, las historias y las enseñanzas que deja explorar lugares y culturas distintas. Hace que las ideas que recorrían el imaginario del viajero se hagan realidad o se despejen sus creencias sobre determinados lugares.

El psicólogo psicoanalista Miguel Gutiérrez Peláez cuenta que “los viajes son parte del imaginario de la humanidad, al fantasear con otras culturas y países. Es algo a lo que se le ha dedicado mucha imaginación y mucho esfuerzo. Hoy en día la humanidad viaja con mucha más facilidad y, en general, considero que las personas valoran positivamente el modo como esas experiencias enriquecen su vida personal y mental”.

6. Apoya a la economía local

El turismo es una de las economías que mayor afectación tuvo por la pandemia del nuevo coronavirus. Las restricciones de movilidad congelaron las operaciones aéreas, terrestres y marítimas, impactando económicamente aquellos lugares que cuentan con esta actividad como principal fuente de ingreso.

Viajar local, explorar los lugares que enriquecen la herencia histórica colombiana y sumergirse en las tradiciones de uno de los países más diversos del mundo no solo beneficia a la salud física y mental del viajero, sino que también en la del anfitrión, quien se ha afectado por las circunstancias actuales.

7. Herencia histórica

En países como Colombia, en los que las principales ciudades turísticas son también algunos de los principales centros históricos de la nación, viajar permite conectarse con su historia, aunque su principal objetivo sea el esparcimiento.

Medellín, Cartagena y Bogotá no son solo tres de las ciudades que más turistas reciben al año, sino que también cuentan con lugares históricos, aún conservados, que narran la historia del país (Muralla de Cartagena y Plaza de Bolívar, por ejemplo). Además, en su mayoría están rodeadas por otros destinos turísticos reconocidos (Guatapé, cercano a Medellín, y Zipaquirá, a Bogotá).

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