Lecciones que deja la tragedia del puente colgante en Villavicencio

En el caso de El Carmen, como ya se sabe, el atractivo era manejado por personas que no estaban formalizadas, pese a que esa vereda es un destino conocido de la ciudad. ¿Qué sigue para el futuro turístico?

En su testimonio de la tragedia de la vereda El Carmen, José Luis Molina, el hombre que perdió a su esposa y dos hijas en la caída del puente, recordó que el mal estado de la estructura de madera era evidente y que, mientras lo cruzaban, sentía que no era seguro. Asimismo, Molina, cuya versión de los hechos le ha dado la vuelta al país debido a la magnitud de la tragedia, aseguró que no había control de la cantidad de personas que lo cruzaban. (Lea aquí: Colapso de puente colgante en Villavicencio dejó siete muertos)

A raíz de esto, las autoridades y las comunidades han dirigido su atención a otras estructuras que estén en precario estado y que puedan presentar un peligro para las personas que hacen uso de ellas. Y al problema de la infraestructura se suma el problema de la falta de control sobre otros sitios turísticos. (Lea aquí: Así fue la tragedia en Villavicencio en la que murieron ocho personas)

En el tema puntual de las estructuras que representan un peligro, la más mencionada después de la tragedia fue el puente que está en la vereda Puente Abadía. Ese puente, en este momento, está siendo intervenido por la Alcaldía y se encuentra cerrado. Aun así, en esa misma vía que conduce hacia Quebrada Honda, hay otro puente que debe intervenirse, según afirma Misael García, presidente de la JAC de Quebrada Honda.

García dice que se trata del puente de Quebrada Blanca, que fue construido por la comunidad con materiales no muy resistentes hace cerca de seis meses, ante la necesidad de pasar con las mulas por ese lugar. La comunidad no ignora el peligro, pues el mismo García asegura que el río ha arrastrado otros tres puentes en ese mismo lugar, y prevé que el que construyeron recientemente dure unos seis meses más.

Hay otros puentes que pueden mencionarse, dice Oscar Pabón, historiador regional. Según él, el puente colgante sobre el río Lucía, en el municipio de Mesetas, es una estructura que debe intervenirse, porque, pese a que hay un puente vehicular paralelo, el valor histórico y turístico que puede tener es muy grande.

Y no se trata solo de puentes. Sandra Correa, del grupo de ciclismo de montaña Pumas MTB, advierte que en la subida a Puente Abadía hay partes en las que el sendero se muestra frágil y en las que el río parece ganarle terreno al camino. En eso coincide Misael García, de la vereda Quebrada Honda, que menciona que hay otros puntos del camino en los que faltan puentes para el paso seguro de la comunidad.

Formalizarse, requisito para operadores

Así, hay atractivos naturales emergentes que pueden representar un riesgo no solo por su infraestructura sino porque para disfrutarlos se debe tener cierto nivel de habilidad. El sargento Leonardo Romero, comandante del cuerpo de bomberos de San Juan de Arama, explica que esa es la razón por la cual generalmente en el río Güejar hay guías turísticos que se encargan de los visitantes, pero no en todos los casos, como muestra la escena de los turistas perdidos.

No obstante, para evitar que haya algún tipo de vacío en la seguridad, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo está realizando campañas en las que invita a los operadores turísticos a obtener el Registro Nacional de Turismo (RNT), con lo cual las empresas que promocionan servicios son susceptibles de ser evaluadas constantemente.

De acuerdo con Henry Quevedo, de la empresa Ecoturismo Sierra de La Macarena, uno de los factores más importantes para prestar un servicio seguro para los visitantes es articular trabajo entre operadores, prestadores y guías formalizados. En el caso de caño Cristales, explica Quevedo, es necesario que los turistas vayan acompañados de guías certificados. Igualmente, hay dos asociaciones de acompañantes, que son personas de la comunidad que conocen la zona y vigilan a los visitantes. “Ellos son en sí los responsables de proteger a los turistas para que no vayan a sufrir ningún accidente y para que no vayan a tener un impacto sobre el lugar”, dice Quevedo.

Estrategias

Por su parte, Gustavo Jiménez, director del Instituto de Turismo del Meta (ITM) asegura que la estrategia del instituto se va a concentrar en incentivar a los operadores a inscribirse en el RNT. A eso mismo le apunta la Cámara de Comercio de Villavicencio, que es la entidad a la que le es delegada la responsabilidad de realizar la inscripción. Según Leonardo Baquero, el presidente de la Cámara de Comercio, junto con Cotelco y el ITM van a seguir realizando capacitaciones con el fin de aumentar el número de inscritos en el registro.

Con el Registro Nacional de Turismo se espera conseguir que los operadores turísticos, es decir, que las empresas sobre las que recae la responsabilidad de orientar a los visitantes, se acojan a las normas técnicas y sectoriales, explica Claudia Lucía Osorio, representante para Colombia de la Confederación de Organizaciones Turísticas de América Latina (COTAL).  “Esto va a ser un proceso largo, lograr que se formalicen, que trabajen bajo la legalidad, no se va a lograr de la noche a la mañana, pero sí se está trabajando sobre eso desde el ministerio”, afirma Osorio.